Aún recuerdo cuando en el mes de marzo del 2020 se presentaban en México los primeros casos de contagio por Covid-19, no sabíamos a lo que nos enfrentaríamos; de hecho, nadie estaba preparado y empezaron a hablar sobre una cuarentena que se prolongó por más de un año.
Aunque a ciencia cierta nadie sabía lo que sucedería, veíamos la situación de otros países donde había llegado primero la pandemia, y una de las medidas de prevención era el aislamiento social, aunado al cierre de casi todos los comercios. En ese momento muchos de nosotros nos cuestionamos cómo enfrentaría esa disposición la gran parte de la población del país que se dedica al comercio informal.
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No sabíamos cómo enfrentar esta crisis sanitaria, pero era un hecho que no sólo pondría en riesgo la salud y la vida de la población, sino también la economía familiar.
El cerrar las actividades económicas no solo impactó en el estado de ánimo de las personas de todas las edades, sino las condiciones de vida de toda la población. La economía tuvo un desplome de 8.5 por ciento en 2020, su mayor caída desde la década de 1930 cuando el mundo vivió la Gran Depresión. La reducción del Producto Interno Bruto (PIB) ocurrió por la caída de las actividades industriales (-10 por ciento) y de servicios (-7.7 por ciento) y a pesar de los avances en el sector agrícola (1.9 por ciento), de acuerdo a datos del INEGI.
Otro factor que golpeó la economía fueron los despidos provocados por la crisis, lo que significó que los mexicanos sacrificaran sus ahorros para tener un retiro digno. El año pasado, más de 1.7 millones de trabajadores decidieron retirar el dinero de las Afores por desempleo.
La Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar) dio a conocer que las personas retiraron de su Afore la histórica cantidad de 2,060.4 millones de pesos. El monto promedio que recibieron fue de 11,735 pesos.
La Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS) apunta al coronavirus como la cuarta catástrofe más costosa en la historia del país, con un impacto de 1,207 millones de dólares al cierre de febrero de 2021, al sólo ser superado por los huracanes Wilma y Odile, así como el terremoto de 2017.
En medio de las desafortunadas cifras de contagios, defunciones y pérdidas económicas, llegó este año la vacuna, que trajo esperanza a la población cansada del encierro y las consecuencias que desencadenó; el semáforo sanitario continuó moviéndose de rojo a amarillo hasta llegar poco a poco al deseado color verde.
En varios estados de la República Mexicana se han reanudado las actividades económicas, comerciales, sociales, culturales y religiosas y la reapertura de los establecimientos correspondientes; Puebla no es la excepción y el pasado miércoles 13 de octubre se publicó el decreto.
El semáforo verde no solo reactiva la economía, también representa la posibilidad de realizar distintas actividades deportivas y de entretenimiento al aire libre; esto aunado a que la vacunación sigue realizándose, no debemos bajar la guardia ante el COVID-19.
Es muy importante recordar que la pandemia sigue en el país y en el mundo entero. A pesar de los esfuerzos de todos los sectores, siguen presentándose variantes del virus causando en muchos casos la muerte, por ello debemos continuar con las medidas sanitarias preventivas como el uso adecuado del cubrebocas.
Siguiendo los protocolos y avanzando en el tema de la vacunación, es posible reactivar la economía sin arriesgar la vida.
Las decisiones que toman las autoridades no siempre son fáciles, y deben realizarse considerando todos los aspectos y sectores de la sociedad. La llegada del semáforo verde requiere de nuestro compromiso y responsabilidad. Si bien es cierto que es tarea primordial salvaguardar la salud y la vida de las personas, es urgente reactivar la economía.
En otras entregas he compartido que el Covid-19 nos deja varias lecciones, una de ellas, la importancia de adoptar una cultura de la prevención y vigilancia, y poder cambiar nuestros hábitos de higiene, alimentación y cuidado físico.
Veamos esta situación como un área de oportunidad para impulsar un cambio en torno a nuestra idea de bienestar, ya que un alto porcentaje de muertes por Covid está relacionado con problemas de diabetes, hipertensión o sobrepeso, enfermedades crónico degenerativas que pueden prevenirse con hábitos correctos.
Hagamos equipo como sociedad con las decisiones que toman nuestras autoridades y sigamos cuidándonos para evitar más contagios y lesionar nuestra economía. De todos depende que el semáforo continúe en verde para seguir avanzando.