Diario de trabajo, 28 de Sep., 13.00 Hs.
En serio, no creo que esté país se esté encaminando hacia una dictadura, y tampoco hay visos (hasta el momento) de que López Obrador pretenda reelegirse. El problema está precisamente en el uso del verbo ‘creer’; un verbo que envuelve la política pero que poco ayuda a su ejercicio crítico. Otra cosa sería señalar con puntualidad, los errores y fracasos del actual gobierno: el vertiginoso aumento de la pobreza, la crisis del sistema de salud, la violencia y un largo etcétera, incluso, la desconfianza de AMLO por las instituciones democráticas y por la sociedad civil, su espíritu redentor o el crecimiento de las fuerzas armadas no son signos inequívocos de un desenlace dictatorial.
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Después de todo, las instituciones están ahí y le han propinado buenos reveses al presidente. La prensa, aunque vilipendiada, goza de cabal salud. Maltrecha y convaleciente, mantenemos una estructura de partidos, y no digamos ya el resultado de las elecciones. Lo anterior tampoco significa que echemos banderas al viento por la condición de nuestra vida democrática o que no nos mantengamos alertas por los riesgos que corre ante el rebrote autoritario. Pero es importante subrayar que “comprender” significa dar con la singularidad de las cosas. Tarde o temprano, las creencias se estrellan contra la dura roca de la realidad, así como los “datos”, en tanto no se sujeten al principio popperiano de la falsación -y en contraste- carecen de validez científica. Pese a la dificultad de sostener la “verdad” en política, hay que apostar por ella con un mínimo de rigor intelectual.
Igual ocurre con el caso del Foro Consultivo Científico y Tecnológico A.C. Se puede abrir una carpeta de investigación sobre un posible fraude, mal manejo de recursos, faltas administrativas, etc., pero de eso a acusar a sus miembros por delincuencia organizada, y ejercicio de recursos de procedencia ilícita, hay una gran distancia. Y esa distancia es precisamente la que genera desconfianza entre distintos sectores sociales. Recordemos que la hybris -desmesura- es producto de la arrogancia y transgresión a los límites impuestos a los hombres por los dioses; en nuestro caso, a los límites que impone la ley en el mundo moderno.