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OPINIÓN

Don Goyo y el riesgo de una erupción

Los volcanes no tienen palabra de honor y de un día a otro su actividad puede cambiar

Fernando Manzanilla Prieto

Soy Fernando Manzanilla Prieto, desde hace 20 años la vida me ha dado el privilegio de servir a las familias poblanas. Mi mayor anhelo es que a mí Estado le vaya bien. 

Martes, Septiembre 28, 2021

Durante las últimas semanas Don Goyo ha estado muy activo. Ha presentado fuertes exhalaciones y algunas explosiones, acompañadas de actividad sísmica. Aunque en los últimos días la actividad ha ido disminuyendo, el comportamiento repentino que mostró el Popo durante este mes coincidió con la intensificación de la actividad volcánica en todo el mundo.

Apenas hace unos días hizo erupción el volcán de Fuego en Guatemala y, días atrás, veíamos las imágenes de los ríos de lava saliendo del volcán Cumbre Vieja en la isla de La Palma en España. Y es que, desde el inicio de este año, hemos visto una actividad volcánica muy intensa en todo el mundo. No olvidemos que hay unos 70 volcanes activos y que, aparte de estos que mencioné, al menos siete han entrado en erupción este año: el volcán Tall, en Filipinas, el Etna, en Italia, los volcanes Sinabun, en Indonesia y Fragadalsjall, en Islandia, el volcán Sufriere, en las islas San Vicente y las Granadinas, en El Caribe, el Kilauea, en Hawái y el volcán Nyragongo, en la república democrática del Congo.

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Toda esta actividad volcánica nos recuerda el famoso “Cinturón de Fuego”, la cadena de volcanes que se extiende por más de 15 países, desde Australia pasando por Japón, Indonesia y Filipinas, hasta Rusia y Estados Unidos, bajando por México, Guatemala, Perú y terminando en Chile, formando una especie de cinturón o anillo, aunque vista en un mapa, la figura tiene más bien forma de herradura. Esta línea de fallas que circunda el océano Pacífico mide unos 40 mil kilómetros y se caracteriza por ser una zona de alta actividad sísmica y volcánica.

El Cinturón de Fuego del Pacífico concentra el 75% de los volcanes activos en el planeta y el 90% de los terremotos que ocurren en el mundo. De hecho, la existencia de volcanes a lo largo de esta región es consecuencia de la alta actividad tectónica entre placas continentales y de la existencia de “puntos calientes” de magma que busca una salida, y que están interconectados. No olvidemos que el año pasado, a raíz de la erupción del volcán Krakatoa, en Indonesia, otros 14 volcanes ubicados en la línea del Cinturón de Fuego tuvieron una intensa actividad durante las horas subsecuentes.

De acuerdo con un reciente reporte del Comité Científico Asesor del Sistema Nacional de Protección Civil, a pesar de la actividad volcánica del Popo no hay aún evidencia que indique la formación de un domo como ocurrió en 2019, por lo que el semáforo de alerta volcánica sigue en amarillo fase 2, y la recomendación es estar alerta a la caída de ceniza y mantenerse fuera del radio de 12 kilómetros que abarca los estados de México, Puebla y Morelos.

No obstante, el reciente comportamiento de Don Goyo debe ser un recordatorio de que las imágenes que nos llegan desde España y Guatemala son escenas de las cuales no estamos exentos. Los geólogos reconocen que solo 10 veces cada 40 mil años, la actividad del Popo alcanza niveles catastróficos. Pero, ¿qué pasaría si nos diera un susto?

De acuerdo con un reporte del CENAPRED, dado que se trata de un volcán “explosivo”, en un escenario extremo “los estragos llegarían hasta Cuautla, Juchitepec al oeste; la Ciudad de Cholula al este; hacía el norte sería detenido por el volcán Iztaccíhuatl y al sur a Zacuapán de Milpas y Huaquechula. Toda esta área que comprende los estados de México, Puebla y Morelos serían afectados por la lava, los flujos piroclásticos y el lodo, los cuales destruirían todo a su paso por las altas velocidades a las que suelen viajar”.

“Sin embargo -continúa el reporte- se prevé que las cenizas y los gases invadirían el sur y el oriente de la Ciudad de México, causando graves daños en las vías respiratorias de los habitantes de una de las ciudades más pobladas del mundo. Entre los gases que expulsan los volcanes están vapor de agua, el bióxido de azufre, monóxido de carbono y otros gases que podrían causar asfixia, sobre todo serían mortales para los ancianos, los niños y las mujeres embarazadas”.

Los volcanes no tienen palabra de honor y de un día para otro las cosas siempre pueden cambiar. Así ha sido siempre a lo largo de toda la cadena volcánica del Cinturón de Fuego. Y así seguirá siendo. Por lo que, como dice el refrán, “cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar”.

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