Día Internacional de la Paz

Miércoles, Septiembre 22, 2021 - 10:26

En este mundo debemos trabajar por una cultura donde la paz sea un derecho humano universal

Abogado, Defensor de Derechos Humanos, Ex-Subsecretario de Derechos Humanos, Progresista luchando por la Dignidad de los Derechos Humanos

El 21 de septiembre se celebra el Día Internacional de la Paz 2021, con el objetivo de fortalecer los ideales de paz a nivel mundial, pero para algunos la paz es un concepto que va de la mano de lo que es la guerra; sin embargo, en este artículo preferimos el sentido positivo de lo que es la paz, la cual consiste en el momento de tranquilidad y quietud, esa fase de felicidad, alegría, amor y entendimiento. La tan llamada cultura de paz es formación o educación que promueve los comportamientos y actitudes que permitan estar en armonía social y personal, buscando el diálogo ante la presencia o existencia de algún conflicto

En el mundo existen aquellos que incitan a la paz, y son quienes se vuelven mediadores cuando se presentan conflictos, sean guerras, problemas vecinales, laborales e incluso familiares. Nosotros los podemos ver en las áreas de mediación de los poderes judiciales de la federación o áreas de conciliación en la actual justicia laboral próxima a su extinción; pero también están los agentes de paz, estos son agentes de cambio que, mediante políticas públicas, acciones públicas o incluso políticas de estado buscan prevenir los conflictos.

Por ejemplo, en nuestro paso por la Subsecretaría de Prevención y Derechos Humanos, tuve la oportunidad y el privilegio de crear los Lineamientos de los Centros Integrales y Centros Comunitarios de Prevención y Participación Ciudadana. Estos lineamientos tenían un modelo de intervención transversal desde el enfoque de derechos humanos e igualdad sustantiva de género; y lo que buscaban era que a través de nuestros coordinadores y subcoordinadores establecieran acciones de reconciliación en aquellos polígonos donde se encontraban los diversos centros. La idea central de incluir la perspectiva de derechos humanos en las políticas públicas radica en dos importantes objetivos: el primero es que los alcances y metas del ejercicio público estén enfocados en garantizar la dignidad humana -de esta forma se podrían evitar violaciones a los derechos humanos y obtener resultados más eficaces respecto de la atención a los problemas de la agenda pública-; y el segundo es que los Estados cumplan con los compromisos adquiridos a partir de la aceptación de instrumentos que posteriormente se constituyen como estándares internacionales en materia de derechos humanos

Pablo Romo Cedano en su libro La Paz como Derecho Humano mismo documento que se puedes descargar de forma gratuita en el siguiente link: https://tinyurl.com/4jyhu4js hace un formidable ejercicio del por qué a la paz la tenemos que entender como un Derecho Humano. Para efectos de este artículo me parece importante la reunión realizada por diversos expertos en la Universidad de Oslo del 6 al 8 de junio de 1997, mismos que elaboraron un texto que contenía un proyecto de Declaración sobre el Derecho del Ser Humano a la Paz, con el fin de que fuera presentado a debate y aprobación en la 29 Conferencia General de la UNESCO y donde se explica con mayor claridad lo que es el Derecho Humano a la Paz para las personas siendo este el concepto: “…Todo ser humano tiene un derecho a la paz que es inherente a su dignidad de persona humana. La guerra y cualquier otro conflicto armado, la violencia en todas sus formas y cualquiera que sea su origen, así como la inseguridad de las personas son intrínsecamente incompatibles con el derecho humano a la paz…” pero también proponen una obligatoriedad al sector público, al Estado, describiéndolo así: “Todos los Estados y los demás miembros de la comunidad internacional deben garantizar, respetar y aplicar sin discriminación alguna el derecho humano a la paz, tanto en el plano interno como en el plano internacional.”

Un día como hoy es fundamental hacer entender al sector público que lo que hagan como gobiernos tiene que ser bajo la lógica de ver a la paz como un derecho humano; buscando a través del Programa Mundial de Educación de los Derechos Humanos sensibilizar también al sector privado, pues debe ser la lucha de todas las personas la de dignificar los derechos en nuestra localidad, distrito, estado o Nación.

No soy ingenuo y tengo claro que no estamos nada bien en nuestra entidad ni en nuestras localidades o municipios, lo cierto es que he tenido mis buenas dosis de la realidad por lo que he vivido. Primero por la persecución en el 2015 por parte del morenovallismo por mis acciones como defensor de derechos humanos, pero también la represión, estigmatización, descalificaciones y daño a mi imagen generada por las fuerzas políticas existentes en Puebla, derivado de las acciones realizadas desde la subsecretaría de Segob y los encargos posteriores; donde propusimos proyectos que consideramos necesarios para dignificar los derechos humanos, pero también evidenciamos incapacidad en unos casos y corrupción en otros, de aquellas personas que hasta ahora se siguen beneficiando a costillas de las violaciones de los derechos humanos y que siguen logrando posiciones electorales, de poder y económicas.

Casos concretos son varios, entre ellos recuerdo la derrota de aquellas personas que buscaron por todos los medios no fuera detonada la alerta de género en Puebla en 2019 y que puso en evidencia la incapacidad y corrupción que se vivió entorno a ello. Otro tema también lo fue el de darle luz a lo obscuro de los recursos públicos que recibía el Consejo Estatal de Seguridad Pública del Estado de Puebla y que hasta mi salida estaban obligados a tener que justificar y transparentar cada uno de los programas financiados con recursos públicos y que anteriormente “los ciudadanos” beneficiados con varios millones de pesos al año, a nadie justificaban la necesidad del recurso ni tampoco reportaban su gasto. Por lo tanto, se estableció como regla para el siguiente ejercicio fiscal, que previo a la autorización, proponer por parte del Consejo cuáles son los programas propuestos con una estricta y rígida justificación. Será interesante exigirles un reporte pormenorizado de los recursos recibidos, ejercidos, en qué programas se aplicaron, cómo se ejercieron y los resultados palpables generados, así como los programas del año 2020 y 2021, así como saber que proponen para este 2022.

Por lo anterior creo que queda muy claro que todo lo que escribo semana a semana no es solo un pensamiento inocente o un actuar ingenuo, porque si bien es cierto hubo represalia y ataques, logramos romper con muchos candados de corrupción y esquemas que violentaban los derechos humanos: y aunque siempre dije que estaríamos seis meses o menos con el riesgo de que nos despidieran por lo que hacíamos, logramos en esos seis meses con el poco poder que se tenía, lo que a mi pesar esta nueva administración no ha logrado en ya dos años de administración. Por eso nos queda claro que si logramos trabajar con aquellas personas que tienen amarrada una posición por un determinado tiempo o logramos alcanzar nosotros mismos la posición donde estemos blindados a ser despedidos, podremos lograr muchas cosas en favor de los derechos humanos y con esto dar a entender que si es viable y si es posible lograrlo, con voluntad política de los actores en el poder.

Pero nuestro interés no es buscar una posición. Las posiciones para Voz Ciudadanas son solo los medios para lograr los objetivos, como también lo fue el participar en Congreso Internacional de Derechos Humanos y Paz celebrado el pasado fin de semana donde fuimos muy claros en señalar que el mundo está dividido en tres grupos: aquellos carroñeros que pretenden beneficiarse de la desgracia y la pobreza de otros; están aquellos que son la mayoría que no se enteran, no saben y no les interesa nada ni nadie que solo buscan su propio beneficio y crecimiento patrimonial; y aquellos que buscan sanar y revertir la descomposición de este mundo como los que están aquí en este congreso, por lo mismo necesitamos hacer que las personas se sumen a estas acciones que ayuden a sanar al mundo y eso lo podemos lograr con la construcción de programas locales, nacionales y regionales del Programa Mundial de Educación de Derechos Humanos.