Domingo, 24 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Se cumple el plazo: llegan las elecciones

Demostremos este domingo que somos más que un pueblo y que somos ciudadanos responsables

Herminio Sánchez de la Barquera

Originario de Puebla de los Ángeles, estudió Ciencia Política, música, historia y musicología en Núremberg, Leipzig, Essen y Heidelberg (Alemania). Es Doctor en Ciencia Política por la Universidad de Heidelberg.

Viernes, Junio 4, 2021

En el mundo entero, ya sea que hablemos de regímenes democráticos o autoritarios, el fenómeno político más frecuente y repetido es el de las elecciones. Casi todos los países celebran elecciones, aunque muchos de ellos no respeten los resultados o no garanticen condiciones democráticas para la participación de los ciudadanos en los comicios. 

En los países en donde las condiciones de vida democrática están ya sólidamente establecidas, las elecciones son un suceso anecdótico que no implica, cada vez que se celebran, un asunto de vida o muerte para la democracia. Los ciudadanos simplemente van a votar, con la certeza de que, gane quien gane, las bases de la convivencia pacífica en el Estado de derecho no se modificarán en lo esencial, sino que se instaurarán cambios o ajustes si gana un partido de oposición, o se continuará por el camino trazado, si gana el partido en el gobierno. De todas formas, ninguno de los dos caminos, el del cambio y el de la continuidad, no representan una amenaza para el régimen democrático ni para las libertades que este garantiza.

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Sin embargo, en las naciones que aún no han logrado consolidar sus condiciones de convivencia democrática, o en donde de pronto irrumpe algún líder político de talante autoritario, el régimen político puede verse amenazado, por lo que las elecciones llegan a convertirse en un asunto, literalmente, de vida o muerte para la democracia y para la convivencia pacífica y civilizada de sus habitantes. Esto ha pasado en las últimas décadas en algunos países del mundo, como Turquía, Hungría, el Reino Unido, las Filipinas, Estados Unidos, El Salvador, México y Brasil, y puede suceder también próximamente en Perú.

Desafortunadamente todo indica que en esta situación estamos ahora en México, por lo que un voto por MORENA, por sus satélites PT y PVEM y por los nuevos partidos de la chiquillada que lo apoyan (PES, RSP, etc.), significará apoyar el proceso de concentración del poder y de desmantelamiento de las instituciones que se han construido en México para apuntalar un régimen democrático que, si bien es imperfecto y necesitado de ajustes y mejoras, nos estaba poniendo en el camino de un Estado en el que fuese posible una convivencia más apegada a los criterios de las democracias occidentales.

El objetivo que persigue un régimen democrático es impedir la concentración del poder y el surgimiento de una tiranía; es decir, evitar que una persona, un partido o un grupo de personas tome en cautiverio al país sin tomar en cuenta a los demás en sus ideas, conciencia o medios.

Es verdad que la democracia es un régimen difícil, pues requiere forzosamente del cuidado, compromiso y participación de todos los ciudadanos todos los días, no tan sólo en los procesos electorales. Todos los días debemos poner en práctica nuestra cultura política democrática, respetando a quienes piensan distinto, siendo responsables en nuestras obligaciones frente a los demás, inculcando a nuestros hijos los valores como el respeto, la transparencia, la honestidad, la búsqueda de la verdad y del bien, la responsabilidad, el respeto a la dignidad de la persona, la ética en la función pública y en nuestra vida cotidiana, etc.

La democracia exige preparación de los ciudadanos en cosas de política y madurez para la acción y para la reflexión. Si no sabemos nada de política, ¿cómo saber por quién votar y por quién no? ¿Cómo distinguir al trigo de la cizaña? ¿Cómo distinguir entre políticos que buscan el bien común y demagogos que nos llevan al caos y al desastre? Y en condiciones “normales”, cuando contienden diversos candidatos de talante democrático, ¿cómo distinguir un programa de otro? ¿Cómo saber escoger entre diversas alternativas igualmente legítimas y bien planteadas?

Hay que recordar que México es un país sumamente complejo; su sociedad está muy lejos de ser monolítica, al contrario de lo que afirman el Presidente López y sus corifeos. Por lo tanto, necesitamos más democracia, no menos. Necesitamos más contrapesos frente al poder, no menos. Necesitamos más discusiones con argumentos, no menos. Necesitamos más respeto de unos frente a los otros, no menos. Y más prensa libre, no menos.

Es esencial, por lo tanto, acudir este domingo 6 de Junio a las urnas. Ciertamente, la democracia no se agota con el voto, pero allí comienza. Hay que pensar, por ejemplo, en la necesidad imperiosa de defender al INE y de fortalecerlo. En esto, todos podremos contribuir con nuestro voto: mientras más participación electoral haya el domingo, más difícil será que el Presidente afirme que hubo fraude y que desconozca los resultados si le son adversos y se lance contra el INE. Mientras más gente acuda a votar, será más difícil que las elecciones terminen en los tribunales.

Y algo muy importante: anular el voto o abstenerse de votar no resolverá nada. Debido a nuestra legislación electoral, los votos anulados o la población que se abstenga de votar no tienen el peso que uno quisiera que tuviesen. Así que no nos queda de otra: si queremos fortalecer la concentración del poder e impulsar al Presidente López en sus objetivos, habrá que votar por MORENA, el PT y el PVEM, así como por el resto de la chiquillada. Si por el contrario queremos fortalecer los contrapesos y detener el colapso de nuestro régimen democrático, habrá que votar por el PRI, PAN o lo que queda del PRD. ¿Que la oposición no está a la altura de las circunstancias? Cierto, así como tampoco el resto de los partidos y el Presidente. Pero es lo que hay… En cuanto a Movimiento Ciudadano, creo que, con algunas excepciones locales en donde sí está actuando en contra de MORENA, a veces juega a la oposición y a veces juega a debilitar a la oposición. Habrá que sopesar bien un posible voto por este partido.

El lunes 7 de junio veremos de qué madera está hecho el presidente López. Yo no creo que sea de madera demócrata, sino autoritaria. Jamás en su vida ha aceptado una derrota, y no creo que el lunes sea la primera vez que lo haga. Esto hace que nuestro voto sea aún más importante, pues, pase lo que pase, su discurso se va a radicalizar y solamente un voto masivo en su contra podrá más o menos frenarlo. Si él no está a la altura de las circunstancias, demostremos que nosotros, como ciudadanos y como universitarios, sí lo estamos. Demostremos que somos más que un pueblo: demostremos que ya somos ciudadanos responsables, maduros y generosos.

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