Los 217 municipios que conforman el Estado de Puebla estarán por renovar ayuntamientos a menos que suceda reelección. Como está de moda hablar de los errores del pasado, el trabajo o la ausencia de éste por parte de los ayuntamientos salientes, pueden servir de punto de partida para reconocer las aportaciones rescatables y enriquecer el plan de trabajo con nuevas aportaciones, pensadas, razonadas, estudiadas, con evaluación social y evitar así caer en ocurrencias. En otras palabras, reconocer fortalezas y debilidades (FODA). Esto es aplicable a todos los rubros del programa de trabajo municipal, pero aquí nos enfocaremos a la gestión cultural.
Hablar de gestión cultural en cualquier estado de nuestro país es complejo debido a la heterogeneidad del público; a la variedad de riqueza cultural tanto de zonas urbanas como rurales, incluso ciudades media; debido también a la complejidad de lo que el arte contemporáneo propone y demanda, y de la escasez de espacios destinados al deleite artístico fuera de la CDMX y alguna que otra ciudad como Xalapa, Monterrey o Guadalajara.
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En el caso particular de Puebla, se ha desatendido la gestión cultural o se ha hecho desde un enfoque mercantilista, lo que implicó, entre otros aspectos, falta de prácticas y de políticas públicas destinadas al sector artístico durante años; se han centralizado las actividades culturales, no sólo geográfica sino también temporalmente, ya que en Puebla sólo existe el festival del 5 de mayo, eliminando propuestas como ciclos de conciertos, encuentros de teatro o danza durante el resto de año.
Es sabido que el arte y la cultura nunca han sido prioridad para los gobiernos, más bien se dejan a la improvisación. La gestión cultural requiere -como ninguna otra- de participación ciudadana, pues son los artistas los actores principales, y el resto de la sociedad, el público, cuya participación no es menor. Es con la participación permanente de artistas, investigadores, gestores y académicos que se puede alcanzar una calidad en la gestión cultual, y es lo que el público merece y necesita; puesto que la gestión cultural implica gestionar actividades artísticas de personas o de colectivos para bienestar social. De ahí que cuando los candidatos hablaban de sociedad, debían de incluir el aspecto cultural, pues finalmente no se entiende una sociedad sin cultura que la defina; considerando que ésta es dinámica, cambiante, variada, define nuestro patrimonio e incluye variedad de actores culturales.
“Se fomenta la revisión práctica de cambios necesarios para mejorar el terreno cultural, como reformular nuevas relaciones entre instituciones culturales y la creación cultural, a la vez que promueve nuevas interacciones entre agentes culturales”. Luisa Etxenike
Otro aspecto importante de la gestión cultural es propiciar la reflexión, el pensamiento crítico y el debate, lo cual es difícil de conseguir si no se atiende a todo el público, a toda la sociedad, pues finalmente el acceso a la cultura es un derecho universal.
En torno a la gestión cultural municipal, David Povedano menciona 4 ejes: transformación, participación, innovación y administración facilitadora. En base a los cuales planteo las siguientes necesidades (grosso modo):
- Ampliar y variar las actividades culturales
- Difundir la programación de actividades
- Fomentar la conservación y difusión de nuestro patrimonio cultural tangible e intangible (lengua, gastronomía, música, patrimonio mueble e inmueble)
- Detectar y canalizar las inquietudes y propuestas de los artistas locales
- Diversificar los apoyos (por ejem. Es inmoral que los jurados sean locales)
- Gestión incluyente: arte para todos.
- Apoyo, fomento y difusión en la producción artística y artesanal local, dentro y fuera del municipio.
- Crecimiento y adecuación de espacios culturales existentes y posibles
- Que la oferta cultura sea un promotor turístico
- Formación de públicos. Si no hay actividad, no hay público, el público está en todos los rincones y a todos hay que llegar.
Finalmente, la “igualdad” consiste en procurar los mismos servicios a todos los integrantes de una sociedad, a todos.