Campañas 2021: muestra de la descomposición social

Martes, Mayo 18, 2021 - 17:22

Según encuestas, 40% declara que no piensa votar, por lo que es momento de un despertar social

Coautora del libro “La Campaña” Guía para Estructurar Candidaturas, creadora del Podcast Política en Femenino, Consultora con experiencia en políticas, gestión y administración públicas, comunicación política y perspectiva de género 

Faltan 19 días para el día de la jornada electoral más grande de la historia, en la que se eligen 15 gubernaturas, 500 diputados federales, 1,063 diputados de 30 congresos locales, 1,926 alcaldes de 30 entidades; y a unas cuantas semanas de iniciadas las campañas, ya vemos altos niveles de descomposición social, quebrantamiento del sistema partidista y nulo respeto al Estado de Derecho.

En Puebla, por ejemplo, vemos unas elecciones llenas de violencia de género, disputas internas entre los militantes de los partidos, traiciones y demás situaciones que muestran un panorama poco alentador para el electorado.

Hace unos días, leí una nota en la que se pone en evidencia que en el estado de Tlaxcala, para eludir los requisitos de paridad sexual, 18 hombres fueron inscritos como mujeres transexuales con la finalidad de mantener sus candidaturas.

En Morelos, un candidato a la diputación federal se presenta como un candidato indígena y presenta una constancia de cuya comunidad ni siquiera conoce el nombre, y podría enumerar muchos casos más como campañas con bailes denigrantes, strippers en actos de campaña, una candidata haciendo una parodia en la que se casa con la honestidad u otra ofertando operaciones estéticas bajo el slogan “chichis para todas”. Sin olvidarnos por supuesto de la intervención constante del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador en estas elecciones (con especial énfasis en las de gobernador de Nuevo León), en las que supone que el orden jurídico aplica a todos los demás, menos a él.

Estás elecciones han superado mi límite inferior de la lógica y el sentido común. Es increíble que como sociedad nos hemos acostumbrado a los abusos, a la falta de valores y de ética. La contienda electoral se ha convertido en un concurso de popularidad; están muy lejos de ser lo que deberían: una selección de proyectos electorales que lleven a nuestro país a un mejor destino.

Vivimos bajo la cultura de “no importa que roben mientras hagan cosas buenas en el camino” o, “al fin al cabo todos roban, pues por lo menos que hagan algo”. Mientras los ciudadanos y ciudadanas no nos involucremos y exijamos mejores gobernantes, mientras las leyes no se apliquen y las instituciones no se reestructuren, el Estado de Derecho será sólo un término etéreo y la corrupción seguirá siendo una forma de vida en un país acostumbrado a aceptar este tipo de abusos al sentirse impotente ante el poder.

Según encuestas, 40 por ciento declara que no piensa salir a votar, por lo que creo que es momento de un despertar social, de crear consciencia y entender que nuestro futuro está en juego. Este 40 por ciento de abstención hace la diferencia en esta elección. Dejar a un lado la desidia puede cambiar el destino de nuestro país; cada voto cuenta y mucho. Si quieren ver un cambio y dejar de vivir procesos electorales decadentes, nuestra única defensa es el voto, salgan a votar.