Viernes, 15 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Vacunas vs Covid-19 ¿Cómo organizarnos mejor?

Conviene distribuir los puntos de aplicación de las vacunas, 19 fueron mucho mejores que 3

María Guadalupe López Molina

Ingeniera en Sistemas Computacionales UDLAP, Maestra en Ciencias de la Computación UNAM.  Cuenta con Doctorado en Planeación Estratégica UPAEP. Participa en proyectos de investigación y desarrollo tecnológico 

 

Viernes, Abril 9, 2021

*Dra. Ma. Guadalupe López Molina

 

Más artículos del autor

Algunas de las cosas que ya sabemos sobre la vacunación contra la COVID-19 es que ayuda a protegerse y de alguna manera a proteger a las personas cercanas, por lo que en cuanto haya dosis disponibles es deseable aplicarse la vacuna. A pesar de que solo se dispone de vacunas en fase III de ensayo clínico que recibieron autorización para uso de emergencia, se considera que las vacunas son seguras y efectivas para prevenir enfermarse gravemente de COVID-19, independientemente de cuál de ellas pueda recibir cada persona. Por el momento todas las vacunas que se están aplicando requieren de una segunda dosis. Como hay relativamente pocas dosis disponibles en el mundo, con respecto a la población total, es claro que contar con la cantidad suficiente de vacunas para aplicárselas a todas las personas que desean vacunarse tomará tiempo. Dado que no todas las personas pueden recibir la vacuna a la vez, es importante la logística que se utilice para aplicarlas, por eso escribo aquí algunas ideas sobre la manera en que se ha organizado la vacunación en Puebla, desde la perspectiva de una ingeniera.

 

En el plan de vacunación del gobierno federal en primer lugar hay que vacunar al personal de salud en primera línea de control de la COVID-19, y en eso, hasta donde he podido investigar, hay gran avance. El segundo lugar de este plan lo ocupan tanto el personal de salud restante como las personas mayores de 60 años. Por los datos que he logrado conseguir, en este segundo objetivo se ha logrado un avance muy disparejo. Al personal de salud de instituciones públicas que en principio no atienden pacientes COVID y al de instituciones privadas no les están llegando las vacunas. Sin embargo, como los datos recabados hasta el momento indican que el riesgo de enfermarse gravemente a causa del COVID-19 aumenta con la edad, dentro de la segunda etapa de vacunación organizada por el gobierno federal, se decidió que los adultos de 60 años o más sean uno de los grupos prioritarios para recibir la vacuna contra ella.

 

En la Ciudad de Puebla la aplicación de las vacunas para adultos de 60 años o más se dividió en dos partes. En la primera de ellas, dedicada a personas que viven en el sur de la capital, se habilitaron tres sedes, todas dentro de Ciudad Universitaria de la BUAP. Para tener un turno era necesario acceder a una página web en la que se asignaban turnos para cuatro días: el lunes 29 de marzo al jueves 1 de abril en las tres sedes mencionadas. Esto tuvo el inconveniente de que aquellas personas que no tienen una computadora con conexión a internet tuvieron que buscar la manera de obtener su turno. Es necesario reconocer que las personas en sillas de ruedas tenían una fila especial para ser atendidos, lo cual aplaudo. Los resultados en este caso fueron que llegaron a formarse personas con más de cinco horas de anticipación. Como es lógico, eso se convirtió en un caos en el que hubo que esperar horas y, además, en el que no se respetó la sana distancia.

 

En la segunda parte que atendió a las personas de 60 años o más residentes de la zona norte de la capital se habilitaron 19 sedes en hospitales y Centros de Salud con Servicios Ampliados (CESSA). Los horarios de atención fueron determinados por la edad de la persona que recibiría la vacuna y en cada uno de los cuatro días asignados (1 al 4 de abril) se asignaron letras con las que empezaba el apellido de quienes recibirían la vacuna. Finalmente, dependiendo de la colonia en la que vive la persona se le asignó una de las 19 sedes. En esta situación la vacunación fue mucho más ágil, el tiempo que las personas hicieron fila afuera para entrar a recibir su vacuna fue mínimo y, eso sí, el tiempo de espera después de recibir la vacuna fue el indicado. También es este caso había una fila especial para personas en silla de ruedas, lo que aceleró este proceso.

 

No es muy aventurado suponer que la división en parte norte y sur de la ciudad más que exactamente por geografía se realizó de tal manera que hubiera la mitad de las personas en cada una de las zonas. Hago esta suposición puesto que mi señora madre vive varias calles al sur del zócalo, pero fue clasificada como perteneciente a la zona norte.

 

Si comparamos los resultados obtenidos podemos sacar algunas conclusiones: en primer lugar, conviene distribuir los puntos de aplicación de las vacunas, definitivamente 19 fueron mucho mejores que tres. En segundo lugar, parece no ser necesaria una página web sino con horarios diferenciados, días por letra inicial del apellido y colonias asignadas por lugar de aplicación se logró agilizar la aplicación. En tercer lugar, la diferencia la hacemos entre todos, fue muy importante la nueva estrategia que utilizó el gobierno en la zona norte pero también que las personas respetaran los días, horas y lugares asignados. Si calculamos que aproximadamente el 12% de la población son adultos de 60 años y más, falta aplicar vacunas al 88% de la población. Obviamente no todas al mismo tiempo, pero valdría la pena tomar en cuenta las lecciones aprendidas en estos días.

 

 

La autora es profesora de la Universidad Iberoamericana Puebla.

Sus comentarios son bienvenidos.

Vistas: 671
AL MOMENTO
MÁS LEIDAS

Blogs