El diputado Héctor Alonso Granados es el ejemplo más claro que varios perfiles que llegaron al poder de la mano de Morena en 2018 con la “Oleada AMLO” no estaban ni cerca de ser “La esperanza de México”.
El legislador llegó junto con sus colegas partidarios prometiendo que mejorarían a Puebla, y siendo la mayoría incómoda en el Congreso para la gobernadora Martha Erika Alonso. Situación que cambió por las razones que ya todos sabemos, y que terminó con Barbosa electo como gobernador del estado.
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Pero no nos desviemos del tema, el flamante protagonista de hoy ha sido noticia en varias ocasiones y no por actuaciones ejemplares precisamente. Al contrario, ha sido tachado por activistas de diferentes índoles como machista, homofóbico, xenofóbico, entre otras cosas en la sociedad poblana. Propuestas como la Ley Agnes, el matrimonio entre personas del mismo sexo y la legalización del aborto, han sido fuertemente descalificadas por él con críticas que rayan en insultos y burlas.
Dichas actitudes han provocado que durante su estancia en el Congreso Local haya sido expulsado de Morena, sea cobijado por Movimiento Ciudadano solo para que tiempo después fuera también corrido del “Movimiento naranja”, y ese andar es el que les voy a platicar a continuación.
Todo empezó el 30 de mayo de 2019, cuando en una entrevista Héctor Alonso se pronunció en contra del aborto con una frase que lo marcó desde ese día: “Hay que pensar antes de abrir las piernas y dejarse embarazar”. Tras este suceso fue severamente criticado incluso por sus copartidarias a las que llamó “mojigatas e hipócritas”, lo que bastó para que el líder de la bancada de la 4T Gabriel Biestro pidiera su expulsión de la bancada y del partido. Acción que se concretó apenas unos días después, para que meses más tarde él mismo decidiera renunciar a Morena.
Incluso dichas descalificaciones contra sus compañeras motivaron a la legisladora de la 4T, Vianey García Romero, lo denunciara por supuesta violencia política de género en su contra. Que no fue supuesta fue bien clara pero aun así el Instituto Electoral del Estado lo perdonó.
Al quedar sin partido, fue considerado incluso por Marcelo García Almaguer para hacer más fuerte a su equipo de diputados sin partido. Sin embargo, tras unos días de estar como “agente libre” y de hacer más enemistad con Biestro, fue reclutado por Movimiento Ciudadano el 6 de diciembre de 2019, en busca de engrosar las filas de la oposición.
No sin antes mencionar que dos días antes protagonizó un auténtico zafarrancho en el edificio de la legislatura cuando guardias le impidieron el ingreso al recinto legislativo. Iba acompañado por integrantes de la Asamblea Social del Agua, y para rematar se fue a las manos con su ex amigo Biestro.
Sin embargo, el 4 de junio de 2020, siete meses después de aceptarlo en su bancada local, Movimiento Ciudadano desconoció al diputado Héctor Alonso Granados, tras arremeter contra la diputada Nora Merino Escamilla (otra vez…). Solo que en esta ocasión el karma le pegó un poquito más a nuestro protagonista porque los naranjitas del Congreso aseguraron que él jamás fue aceptado como uno de ellos.
Y por si faltaba poco también fue acusado por Merino Escamilla por violencia política de género, y de igual forma la resolución fue favorable para Alonso Granados.
El último “escándalo” ocurrió apenas en esta última semana cuando en una sesión del Congreso llamó a Gabriel Biestro “maricón”, a pesar que éste ya no se conecta a dichas reuniones porque se destapó oficialmente como aspirante a la alcaldía de Puebla.
Así ha sido el andar de Héctor Alonso desde 2018 a la fecha en el congreso poblano, donde por su incontinencia verbal contra sus colegas legisladores ha pasado de ser el refuerzo estrella de dos movimientos a ser desconocido por los mismos al poco tiempo de llegar a ellos. Y a unos meses de que concluya esta legislatura no nos asustemos si el diputado dice “La última y nos vamos”.