Miércoles, 20 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Distinto amanecer

Esta película retrata la efervescencia de los conflictos laborales

Atilio Peralta Merino

Abogado por la Escuela Libre de Derecho. Premio Nacional de Periodismo “Ricardo Flores Magón” en la categoría de Artículo de Fondo. Compañero editorial de Pedro Ángel Palou; y colaborador cercano de José Ángel Conchello y del constitucionalista Elisur Arteaga Nava.

Viernes, Marzo 12, 2021

En la cinta “Distinto Amanecer” protagonizada por Pedro Armendáriz, Andrea Palma y Alberto Galán, se retrata una época en la que la efervescencia era una nota distintiva de los conflictos laborales.

 El célebre desertor de la CIA, Philipee B. Age, narra como al finalizar la guerra  el departamento de estado  sirviéndose de  Karen Manley, célebre dirigente de la American Federation of Labor y por conducto de la Organización Regional Interamericana del Trabajo (ORIT), procuró orientar  la conducción del movimiento sindical en todo el continente y muy particularmente en México.

Más artículos del autor

Fruto de tal incidencia, el movimiento obrero organizado del país viviría un proverbial apaciguamiento hasta que en la década de los setenta resurgirían nuevamente acres disputas, con el avance del denominado “sindicalismo independiente” en el que la Unidad Obrera Independiente, dirigida por el abogado Juan Ortega Arenas, revestiría una participación por demás relevante.

No pocos críticos de cine como Jorge Ayala Blanco, han tildado de ingenua a la trama de la película de Julio Bracho, la misma que tiene por fuente una pieza teatral del escritor Max Aub y  que fuera adaptada al tratamiento cinematográfico por la pluma del poeta Xavier Villaurrutía.

Los comentaristas en cuestión aducen que del desenvolvimiento de un conflicto laboral, no podía por ningún motivo derivarse una crisis de gabinete y de composición social y política como la que se expresa en los diálogos sostenidos por los actores Pedro Armendáriz y Andrea Palma.

 Consideración que acaso se esboza bajo la impronta de la realidad previamente descrita y que, en efecto, resultó apabullantemente tras la guerra, y que volvería por lo demás, a enseñorearse con toda contundencia, al sobrevenir el declive del ímpetu sindicalista que habría aflorado en los años 70. 

En lo personal, soy de la idea de que a la referida conclusión se llega por desconocer el ambiente social de una época, en la que, como lo referimos el pasado once de marzo en la sesión de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, los conflictos obrero-patronales incidirían de manera destacada en el suministro de insumos de guerra, de manera clara y  abierta a los aliados y concretamente a los norteamericanos, y por vía de diversos subterfugios por demás  clandestinos  y sórdidos  a la Alemania Nazi,  dada la muy amplia, aun cuando muy  poco estudiada presencia de agentes de espionaje que pululaban en territorio nacional.

Presencia y situación, cuyo desentrañamiento pleno pase acaso por ver con nuevos ojos la cinta, para cuya banda sonora, Agustín Lara habría compuesto su canción “Cada Noche un Amor”, y en el que la fotografía nos da pleno testimonio de la antigua ciudad colonial que se abre paso de manera acelerada y decidida a una modernidad pujante y cosmopolita como al efecto describiera una década después de haber sido filmado, el escritor Carlos Fuentes en su novela “La región más transparente”.

albertoperalta1963@gmail.com

Vistas: 479
AL MOMENTO
MÁS LEIDAS

Blogs