En los últimos meses se han popularizado en redes sociales (y en algunos movimientos de oposición al gobierno federal) argumentos erróneos sobre el socialismo y México. Los siguientes párrafos serán una especie de desmitificación superflua de dichas ideas.
Existen numerosos videos sobre opositores del gobierno que afirman temer al socialismo argumentando que es el destino que llevamos, algunos más aventurados afirman que ya lo hemos alcanzado. Esta idea es una gran equivocación, la raíz de ello pueden ser malas intenciones, desconocimiento u otros factores, no obstante, la proliferación de ideas erróneas es algo naturalmente alarmante por los impactos que puede generar. El socialismo es un modelo económico, político y social, a grandes rasgos, se monta sobre una ideología que prioriza los derechos colectivos sobre los privados en cuanto a medios de producción y distribución, por lo que el estado (gobierno) surge entonces como el propietario y regulador de todo, lo que supone una especie de emparejamiento de las clases sociales en la población, ya que teóricamente todos compartirían la misma condición socioeconómica, lo que significa igualdad de oportunidades.
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Personalmente, no veo a ningún alto funcionario promoviendo la expropiación de grandes corporativos y mucho menos de PyMES. Si bien existen empresas estatales como lo ha sido PEMEX desde 1938, derivado de la expropiación petrolera en 1936, o la CFE que fue fundada en 1937, esto no es en sí mismo un indicador socialista, se tratan de casos particulares que heredó el actual gobierno, la 4T ni siquiera existía cuando estos procesos tuvieron cabida. Mientras los medios de producción sigan siendo privados (en su mayoría y casi totalidad), no hay socialismo, solamente aberraciones abstractas y temores infundados a los cuales se les pone una etiqueta errónea.
Otra idea absurda, que carece de sentido y sin embargo es uno de los miedos centrales de los detractores de la autodenominada 4T, es la siguiente: “El socialismo nos hará pobres a todos”. México es ciertamente un país azotado históricamente por la pobreza. En el año 2019 se estimaron alrededor de 52.4 millones de pobres, de los cuales 9.3 millones estaban en pobreza extrema (Forbes, 2019). En el 2016, se calcularon 53.4 millones de personas viviendo en pobreza, 44 millones lo hacían en pobreza moderada y 9.4 millones en pobreza extrema (CONEVAL, 2017). Inclusive, se ha señalado que entre el 2012 y 2014, pasamos de 53.3 millones de personas en pobreza a 55.3 millones (El Financiero, s/f). Todo esto en un país que, para el año en curso, tiene aproximadamente 126.2 millones de habitantes, aproximadamente la mitad de la población vive en condiciones de pobreza, es decir, casi una de cada dos personas. Es el resultado de décadas de mal uso, administración y distribución de la riqueza y los recursos naturales del país. A México no lo están haciendo pobre, a la mayoría de los mexicanos los han empobrecido por muchos años. Por lo que cualquier persona que crea que el gobierno actual está empobreciendo a los mexicanos o ha vivido en su propia burbuja idealizada o desconoce por completo el tema.
Esto no solamente aplica para México, hay intelectuales con prestigio internacional que señalan a la economía global actual como un mecanismo a través del cual se ha incrementado la brecha de desigualdad entre ricos y pobres (Appadurai, 1998). ¿Acaso es normal que el 87% de la riqueza global generada en el año 2017 fuera a parar al 1% de la población mundial (OXFAM, 2018)? Es más, solamente como dato curioso, para el año 2015, ese 1% más privilegiado (al que pertenecen las personas más ricas del planeta) reportó tener el mismo patrimonio que el otro 99% de la población mundial junta (Fariza, 2015).
El socialismo no es la gran amenaza para la humanidad, aclaro, tampoco digo que sea la salvación. Solamente sostengo que todo parece indicar que los opositores del gobierno actual están generando una especie de enemigo público al que han etiquetado erróneamente y sobre el cual se han creado leyendas terroríficas que tienen la capacidad de generar una verdadera angustia en las personas. El miedo, derivado de causas que pueden ser reales o ficticias (imaginarias), tiene también un lado sombrío más allá del temor en sí mismo; la sensación de indefensión que genera es útil para la manipulación política y social, la autora Naomi Klein lo ha explicado claramente y con gran detalle (Klein, 2007); esto me ha llevado a preguntarme si detrás de este “lobo feroz” (ante todo imaginario), al cual arbitrariamente han llamado de forma desatinada “socialismo”, existen intereses estratégicos con fines políticos. En palabras más claras, ¿será que están señalando a la 4T como una impulsora del socialismo, aquello a lo que tanto se teme y desconoce, para generar aversión o distracción en la opinión pública?