Ya son 9 años que la Dignidad de los Derechos Humanos se plasmó en la Constitución, el 10 de junio del año 2011 se realizó a mi parece la reforma constitucional más importante en México desde la promulgación de nuestra Constitución en Febrero de 1911, pues se le da reconocimiento y protección de los derechos humanos establecidos en la constitución y también en lo establecido en los Tratados Internacionales, haciendo de esta reforma, un cambio de paradigmas en el sistema jurídico mexicano, transformando las garantías individuales en Derechos Humanos proyectando que los derechos fundamentales no sean solo los que se establecen en la Constitución sino que se tomen en cuenta también aquellos descritos en los Tratados Internacionales, motivando y obligando al Estado a tener que construir el andamiaje jurídico y administrativo que motive la promoción, respeto y dignificación de nuestros derechos, motivando a los jueces a cambiar la forma de impartir justicia, a los integrantes de las fuerzas públicas a ver y tratar al ciudadano como un ser humano y no como un objeto o cosas, al poder público se le obligó a cambiar en ese entonces sus POA´s (programas operativos anuales) ahora llamados PBR (Programas en Base a Resultados ) para armonizar sus acciones enfocadas al respeto y dignificación de los derechos humanos y los programas de gobierno, federal, estatales y municipales, armonizarlos a los derechos humanos, actualmente siempre su base tiene que ir enfocado a la agenda 2030, en concreto a que todas y todos se tutelen con protocolos de respeto y no violenten los derechos humanos en sus diversas actuaciones.
Hoy la pregunta es, esos cambios en papel han motivado un cambio en el mundo real, nosotros los ciudadanos nos hemos beneficiado de ese cambio que en papel existe, la respuesta es tanto si como no
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El Si es porque gracias a estas reformas se obligó el Estado Mexicano a respetar y cumplir con lo que más arriba señalaba, así también se le dieron mayores facultades a la Comisión Nacional de Derechos Humanos, aunque hoy en estos momentos entendemos que tanto la Comisión Nacional así como las Estatales son organismos que dependen al 100% del mismo poder público en turno, desde la designación de los titulares como la distribución de los recursos con los que operan, lo que hace que estos organismos no sean en realidad 100% autónomos.
El No radica en las grandes y graves violaciones a los derechos humanos que han existido desde el 10 de junio del 2011 a la fecha, si bien es cierto se logró la reforma en materia jurídica de los Derechos Humanos, no se ha logrado una reforma en materia política, administrativa, económica y social, por tal razón urgen las reformas necesarias que nos ubique al Estado Mexicano como un País Progresista, de vanguardia, que respete y dignifique los derechos humanos en todos sus ámbitos, incluyendo el económico y la relación que existe en los factores de la producción, urge regresarle la dignidad al Derecho del Trabajo Mexicano, ubicando hoy por hoy al patrón y al trabajador como una relación laboral y romper con el esquema de tener al trabajador como mano de obra dentro del ciclo de producción, es decir, romper totalmente con el modelo neoliberal que tanto daño nos está haciendo a todos los mexicanos y que esta permeado en normas, costumbres y pensamientos lo cual hace que estemos en una constante contradicción de lo que tenemos que hacer y en realidad se hace, no solo en el sector público sino también en el sector privado y como nos relacionamos los humanos.
El neoliberalismo rapaz es una adicción difícil de combatir, pues se tiene arraigada hasta la medula en nuestro pensamiento hasta la forma en la que actuamos, sentimos y aspiramos, el materialismo avaricioso, la superficialidad del individuo, el individualismo enfermizo, son consecuencias del Neoliberalismo y lo anterior causa de manera directa e indirecta la agresividad y la violencia entre todos, pues nos enseñaron o nos educaron en este mundo de competencia que todos los seres humanos son nuestros rivales, nuestros enemigos, son los agentes que motivaran que no pueda ganar más o que no permitan que pueda adquirir este nuevo celular o que no pueda tener la ropa de moda, también es consecuencia de ver a los seres humanos como objetos o cosas, haciendo con esto que veamos a nuestros compañeros en el trabajo como súbditos o amos, a vernos como simples objetos de deseos motivando el rompimiento al respeto del ser humano, incentivando violencia feminicida, discriminación a nuestros iguales, falta de respeto a nuestras personas adultas mayores, insensibilidad a los diferentes tipos de familias.
En el 2011 se rompió el paradigma jurídico, durante estos nueve años, se han roto algunos candados, se han construido nuevas áreas que buscan proteger ciertos derechos humanos, el sector público a pesar de las resistencias ha avanzado, pero hoy falta lo más importante, que nosotros los mexicanos hagamos nuestra el espíritu de la reforma, que aprendamos que somos sujetos de derecho, urge romper nuestros propios vicios sociales, romper arquetipo, respetar la diversidad, entender que no podemos seguir viviendo en una sociedad que discrimina, que para evolucionar y crecer lo lograremos desde la colectividad y no desde la individualidad, que urge entendamos que en la cosmovisión de los pueblos originarios tenemos la respuesta a cómo debemos vivir la vida en comunidad y en armonía con la naturaleza, que el medio ambiente es más importante que la industria y todo lo anterior lo tenemos que construir todos con un trabajo coordinado de cohesión social, pero esto último puede ser tema de otra reflexión.