En días pasados y de manera inusual han coincidido diversas situaciones en el Mundo y en el País, que tienen relación con violaciones o actos que rompen con la dignificación de los derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, casos como el de Melanie de 16 años que fue víctima de abuso de autoridad en la manifestación del 5 de Junio, recordar también que hace unos días se cumplieron 11 años del lamentable caso de la #GuarderíaABC o lo señalado por diversas ONG´s donde advierten un aumento de contagios y de muertes de COVID-19 a Niñas, Niños y Adolescentes; o que hasta hace poco las 32 entidades del país finalmente prohibieron que fuera legal el matrimonio infantil y muchos casos más que nos llevaría todo el artículo enumerar, pero si no lo tenemos presente estamos con el riesgo de dejar de lado y olvidar a los Niñas, Niños y Adolescentes condenando la muerte a nuestra nación.
Esos son los hechos, pero no podemos quedarnos solo en la queja de lo que son los hechos, hacer esto es olvidarnos de ellos nuestras niñas, niños, nuestro presente y nuestro futuro, necesitamos darle solución a estos temas y evitar que sigan sucediendo, no podemos seguir haciendo lo mismo esperando que los resultados algún día sean diferentes, necesitamos cambiar de raíz todo y alinear nuestras acciones a políticas o normas que busquen proteger pero también obliguen a dignificar los derechos de los seres humanos y en este particular de los Niñas, Niños y Adolescentes, no es suficiente señalar solo al sistema Neoliberal como el responsable, aunque lo sea, necesitamos reconstruir o refundar un nuevo sistema que nos permitan defender y proteger los derechos de los seres humanos, sin estar esperanzados de que algún día llegue el salvador al poder.
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No olvidarlos también es crear instituciones que dependan más de la sociedad civil y menos de un político, partido político, que funcione a pesar de que estos sean de color vino, verde o azul, insisto, si seguimos pensando que haciendo lo mismo y/o haciéndolo con las mismas personas del neoliberalismo, obtendremos resultados diferentes, o que las personas cambiaran su esencia, es evidente que seguiremos fracasando, pero realizar cambios radicales a estructuras a punto de colapsar tampoco es la alternativa, no podemos estresar hasta reventar un sistema que hoy sigue siendo co-dependiente entre sociedad, estado, beneficiarios y viceversa, necesitamos evolucionar, caminar hacia un sistema mexicano progresista y con alto grado de responsabilidad y cohesión social, urge empoderar a la sociedad civil organizada y no organizada, a toda, aliada o no para participar más en las decisiones de estado.
No olvidar también es reconocer que los Niñas, Niños y Adolescentes en la 4T Nacional , ha sido la prioridad, sin embargo, las estructuras, actores, condiciones y costumbres de este pasado tan arraigado tanto en los esquemas públicos y privados, así como en todos los niveles de gobierno, ha motivado que enfrentar esta crisis se torne muy complejo y enredado.
No podemos partir desde la nada, necesitamos un diagnóstico, indicadores de cómo estamos hoy para ver hacia el futuro y mejorar nuestro presente, para lograrlo y estar en posibilidades tenemos que lograr desenmarañar ese enredo que años de gobiernos neoliberales construyeron y desnudar los motivos y no solo quedarnos en las consecuencias y una forma interesante es lo que hace poco publicó el Comité Coordinador para la Elaboración del Diagnóstico y Programa de Derechos Humanos del Estado de Oaxaca en el DIAGNÓSTICO DE DERECHOS DE LAS NIÑAS, NIÑOS Y ADOLESCENTES DE OAXACA, documento que pudiera ser un interesante base junto con el MODELO DE FACTORES DE RIESGO propuesto por Strudel y Puentes Neuman, en el año 2000, para poder tener una base sólida de cómo estamos y a partir de ese momento caminar hacia la reconstrucción o reinvención del sistema SIPINNA, urge caminar hacia la identificación de los factores de riesgo de Niñas, Niños y Adolescentes desde el nivel individual hasta el nivel sociocultural, de la mano debemos identificar que ya está sumamente diagnosticado que uno de los principales indicadores es la Pobreza y de manera paralela también se tiene que trabajar en este ámbito.
Pero cuales son aquellos factores de riesgo que de entrada se tienen que identificar, tanto su origen como sus indicadores el principal es LA POBREZA vista desde tres componentes, el primer componente de la pobreza y aparentemente el más central, tiene que ver con una falta crónica de bienestar humano en términos de precariedad de ingresos, bajo nivel educacional, inestabilidad laboral, precariedad de vivienda, nutrición y salud. Un segundo componente asociado a la condición de pobreza lo sería el deterioro o bajo desarrollo de las capacidades de las personas para producir un determinado nivel de bienestar humano. Finalmente un último componente tendría que ver con una falta de oportunidades adecuadas de integración social (educación, empleo, salud, vivienda, entre otros). La 4T ha buscado a través de diversos programas enfrentar este factor de riesgo, sin embargo, no será suficiente si no buscamos sociedad civil y estado, reconstruir el mecanismo para la atención a los grupos considerados como vulnerables, siendo el caso particular el de Niñas, Niños y Adolescentes. La pobreza es tan dolorosa para la humanidad que es de las pocas cosas que todo ser humano quiere olvidar y no lo debemos permitir.
Pero que necesitamos para regresarle la ESPERANZA a Niñas, Niños y Adolescentes, lo primero es NO OLVIDAR nuestra obligación como sociedad ante este sector de la población, también necesitamos la reconstrucción o reinvención del modelo que atiende a Niñas, Niños y Adolescentes, hoy llamado SIPINNA, la armonización de la normatividad existente a los derechos humanos es fundamental, impulsar y exhortar al Estado que se le apoye a la sociedad civil como a sus servidores públicos para que se capacite y prepare en temas de Niñas, Niños y Adolescentes, es urgente, los municipios del País necesitan identificar que en ellos recae la responsabilidad del respeto, promoción y dignificación de los derechos humanos, creando o adecuando un área especializada en atención a los derechos humanos, no discriminación y/o en su caso establecer un área de atención transversal de derechos de Niñas, Niños y Adolescentes con una cosmovisión de inclusión y cohesión social, necesitamos dejar de violentar sistemáticamente los derechos humanos y caminar hacia la ruta de la dignificación de los derechos, tanto como sociedad civil, como sector Publico.