Martes, 15 de Octubre de 2019     |     Puebla.
Suscríbete


Opinión



Barbosa Huerta: El anhelo de un buen gobierno para Puebla

Lunes, Agosto 5, 2019 - 14:24
 
 
   

La forma en el fondo significó suplantar la democracia

La forma es el fondo, afirmaba Jesús Reyes Heroles, para indicar que las claves del sistema político mexicano se encontraban en los mensajes cifrados, ocultos, encubiertos, ambiguos, en los gestos y comportamientos informales, en la intriga palaciega, en lo que no aparece de modo directo, en los guiños.

La frase del ideólogo expreso muy bien uno de los cánones del comportamiento de una elite política que uso y abuso del poder público enmascarando la realidad cuando no le fue favorable, manipulando cifras, solapando actos de corrupción, cubriendo ineptitudes, abusos de autoridad, manipulando recovecos legales para evadir responsabilidades y garantizarse impunidad por sus pésimos resultados en el ejercicio de la cosa pública.

La forma es el fondo significó suplantar la democracia, ejercer gobierno en la opacidad, postergar los problemas y eludir toda exigencia de transparencia y buenos cuentas en la gestión pública.

El gobierno federal que inicio el primero de diciembre del año pasado, rompió dicha tradición. Dejo a un lado las formas, encaró un modo de hacer política más allá de los rituales sexenales y encaró como punto de partida, un diagnóstico puntual de los principales problemas de la vida pública mexicana.

El mismo espíritu observamos en la toma de protesta de Luis Miguel Barbosa Huerta como gobernador del estado de Puebla, el pasado primero de agosto. A los problemas de largo aliento que de por sí arrastra nuestro estado; pobreza, marginación, discriminación, migración, desempleo; hay que agregar -afirmó- la herencia de los últimos gobiernos: inseguridad, corrupción y deuda pública.

Tiene razón el gobernador, son ineludibles las demandas más sensibles de la sociedad. Es verdad, hay irritación social con la clase política poblana. En diez años, la inseguridad creció por la omisión de las autoridades gubernamentales, quienes, en vez de contener la violencia delincuencial, orientaron recursos para obras cuya utilidad pública es deficitaria con respecto a los costos económicos.

La obra pública del morenovaliismo es una ofensa a la inteligencia y memoria de los poblanos. No es una desmesura afirmar que su diseño y ejecución, persiguió intereses facciosos, electorales y de enriquecimiento voraz de una elite que no acaba de irse.

La deuda pública es un legado cuyos intereses, desafortunadamente, empezamos a pagar en cuotas de sangre por el recorte criminal de la fuerza pública y la disminución, en los gobiernos anteriores, de recursos para las instituciones encargadas de administrar y procurar justicia.

Por ello es pertinente señalar que se trata de dotar de nuevos contenidos a la política, de “hacer nuevas formas de hacer política”, diríamos, de bregar en sentido contrario a la verticalidad, exclusión y violencia política. El sello de esta gestión, “cercanía con la sociedad, rostro humano, de participación ciudadana, tolerante, incluyente, abierto a la crítica”, es un compromiso de cara a la sociedad, que no admite dobles mensajes, engaño, demagogia. Cada uno de las características quedan en la opinión pública para que los ciudadanos reconozcan y reclamen su cercanía o alejamiento con lo que en el primer día de su mandato ha reivindicado el gobernador como  nuevas formas de hacer política.

Hay que reconocer que el discurso de toma de protesta, cuyo contenido fue refrendado en el acto público del Auditorio Metropolitano, muestra que el nuevo gobierno tiene horizonte, marcado por principios, modelo de desarrollo y acciones inmediatas.

Hay, sin lugar a dudas una perspectiva que encuentra cobijo en lo mejor de la tradición republicana y que el gobernador Barbosa enuncio como los principios de su gobierno: austeridad, honradez, transparencia, eficacia, combate a la corrupción, búsqueda de la igualdad. ¿Se requiere de la parafernalia que inventó el neoliberalismo para hacer lo que -en democracias consolidadas-es de sentido común? Desde luego que no. Es un asunto de voluntad política, de vocación democrática, de querer enfrentar los mitos y demonios del pasado con nuevos instrumentos e instituciones.

El modelo de desarrollo que señala el actual mandatario estatal poblano, marca horizonte. Trastoca la larga tradición centralista que domino la administración pública del territorio poblano desde la colonia. Mientras que en el tiempo pasado los procesos de modernización se enfocaron prioritariamente a la ciudad de Puebla. Este gobierno orientará dicho proceso hacia el interior del estado, dividido, por razones de planeación, en 22 regiones. No está demás señalar que el nuevo enfoque, atendiendo la política de inclusión, debe contar con la colaboración de las instituciones de educación superior pública y privada, de las organizaciones no gubernamentales, de la sociedad civil, de los institutos de investigación. El reto es de primer orden porque implica vencer resistencias, atavismos, abrir nuevas mentalidades, reconocer que la riqueza de Puebla se encuentra en su composición multiétnica, diversa, culturalmente poderosa por sus pueblos originarios y no sólo por su herencia colonial.

Es un modelo de desarrollo cuyo efecto será acortar la brecha de bienestar y derechos entre la zona metropolitana y la periferia. Se busca disminuir la pobreza, combatir la discriminación, generar empleo, abrir oportunidades de educación en todos los niveles. En una palabra, debe ser un punto final al olvido, a la desesperanza, a la falta de futuro. Durante centurias la periferia territorial poblana fue negada, excluida, condenada al olvido y a la miseria, a ser carne de cañón, aunque en los momentos álgidos de la historia mexicana, mostraron ser los únicos en tener sentido patrio. Es un buen mensaje que la 4 T en Puebla, con el arranque del actual gobierno, reconozca como prioritario trabajar con los excluidos de siempre.

Más allá de la perspectiva de desarrollo, hay que resaltar las acciones inmediatas como indicativo que el nuevo gobierno, ante la gravedad de los diversos problemas, realmente se ocupa de los problemas: auditoria a las administraciones pasadas, supresión de la Ciudad Modelo y devolución de atribuciones a los municipios conurbados, recuperación de funciones para las juntas auxiliares, compra inmediata de 1000 patrullas y dotación de tecnología y armamento a la policía estatal, libertad a los presos por razones políticas, la exigencia y reclamo público para que los cabildos municipales estén a la altura de los retos.

Es notorio el esfuerzo y compromiso para lanzar un plan de acción inmediato. Quedan muchos pendientes, como lo referente a la administración y procuración de justicia, la política ambiental, los problemas de conectividad, el transporte público, los Derechos Humanos. En todo caso es innegable que el discurso de arranque de administración representa una luz al final del túnel.

gnares301@hotmail.com


Semblanza

Guillermo Nares

Doctor en Derecho/Facultad de Derecho y Ciencias Sociales BUAP Autor de diversos libros Profesor e investigador de distintas instituciones de educación superior

Ver más +

Encuesta