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Miércoles, 13 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Derrotero de la BUAP 2021

La vida interna relativa al gobierno y autoridades debe garantizar la libertad de pensamiento

Nicéforo Rodríguez Gaytán

Líder estudiantil. Miembro del PSUM, PMS, PRS y PRD. Estudió de nivel medio, superior y Posgrado en la BUAP. Doctor en Ciencias Políticas UNAM. Profesor investigador, Facultad de Derecho y C.S. BUAP

Jueves, Junio 27, 2019

“Sería en verdad una actitud ingenua esperar que las clases dominantes desarrollasen una forma de educación que permitiera a las clases dominadas percibir las injusticias sociales en forma crítica”.

Paulo Freire

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Cuando se realiza  la lectura del Plan de Desarrollo Institucional de la BUAP 2017/2021, es gratificante ver la “maravilla educativa” plasmada en su Misión, Visión, Objetivos, Principios, Valores y Metas Institucionales al 2021, año en que termina el Rectorado de Alfonso Esparza Ortiz, como dijeran los hombres de la cultura y el intelecto, un verdadero poema, que enajena el alma y da tranquilidad a la conciencia. En contraste a lo que se dice,  la realidad  universitaria  en que se desempeña la comunidad estudiantil y docente es asimétrica, desigual, engañosa, excluyente, contradictoria, simulación de lo que realmente sucede en la vida universitaria.

A reserva de poder analizar el contenido del documento de manera más metódica, por el tiempo y circunstancias en que fue elaborado dicho plan, es hoy, obsoleto en mucha de su retórica y contenido en el contexto de la Reforma Educativa aprobada por el Congreso de la Unión, situación que independientemente de la autonomía universitaria, la BUAP, no pude marchar en sentido inverso a lo que el país y el estado de puebla necesita regionalmente.

En el nuevo contexto, los  ejes rectores que deben tenerse presentes para la reorientación de la educación superior para bien de los poblanos son la inclusión, regionalización, mayor cobertura, equidad, calidad, principios de justicia sin discriminaciones, entre muchos más.

La vida interna relativa al gobierno y autoridades debe garantizar la libertad de pensamiento, pluralidad, democracia universitaria, evitar autoritarismo,  cultura patrimonialista, poder centralizado, discrecionalidad en la toma de decisiones y no vulnerar derechos y libertades  para la comunidad universitaria.

Si bien es cierto que la  BUAP está colocada en los Rankin nacionales y que  en la región centro del país es altamente considerada por estudiantes para realizar estudios de licenciatura y, cada vez más, de posgrado. Es un referente entre la comunidad de universidades públicas, pero es encubierta la simulación en sus indicadores y estándares académicos y administrativos.

Para 2019, la BUAP acepto cerca  de 50 mil solicitudes de ingreso; únicamente ingresaran 30 mil. El problema en lo interno, es mantener la calidad académica con la infraestructura disponible para el ejercicio docente, didáctico y pedagógico. La capacidad de contratación de profesores y la relación con la investigación a desarrollar son también elementos a considerar para sostener la calidad en la enseñanza, es un problema con diferentes grados de vulnerabilidad e intensidad en escuelas y facultades, la desigualdad educativa es imperante como responsabilidad de las autoridades universitarias. Sobre las actividades sustantivas, mejoramiento salarial y permanencia en el trabajo o seguridad jurídica en el empleo, se impone la arbitrariedad y terrorismo laboral. Muestra de ello  son el conjunto de medidas de “austeridad” aplicada a la planta docente que se anunciaran  y no a los gastos superfluos de la “burocracia dorada de la BUAP”

La BUAP, funciona anualmente con poco mas de 6 mil 500 millones de pesos, como todo el sistema universitario público, depende de recursos financieros públicos, provenientes de erario federal y estatal. La exigencia del uso de estos recursos debe ser transparente y comprobable, la mayor parte de recursos si bien es cierto están etiquetados, existen partidas presupuestales que en base a la centralización en el uso de recursos se ejercen de manera discrecional o la opacidad en licitaciones es imperante. La exigencia y obtención de recursos extraordinarios o préstamos bancarios se buscan justificar en obras faraónicas, más remodelaciones y construcciones en los campus regionales.

La comunidad universitaria, el Consejo Universitario, los Diputados, el Gobierno del Estado, la Auditoria Superior de la Federación,  bien harían en verificar “in situ” el real funcionamiento académico y la calidad educativa que prevalece en los campus regionales y la burocracia directiva que responde más a fines político electorales que a una función directiva.

A nivel estatal, la BUAP, desde hace más de  15 años inicio  un proceso de regionalización, si bien es cierto que en su inicio respondió a fines electorales por las aspiraciones políticas de los rectores para llegar a la gubernatura, su desarrollo académico reciente, está más orientado a la construcción de obra, de infraestructura física, sin correspondencia a necesidades económicas, sociales, vocaciones productivas, cadenas de valor, identidades bioculturales para el desarrollo local y regional que impacten en la generación de profesionistas para contribuir a la solución de problemas sociales, al arraigo y movilidad social.

Es necesario, que en esas Unidades Regionales se creen carreras, licenciaturas de carácter multidisciplinario. El próximo gobierno debe incentivar esta vocación para el desarrollo regional y frenar la simulación, el fraude académico y frustración profesional.

Si bien es necesario e impostergable el incremento de la matrícula y la gratuidad de la enseñanza, eliminar el examen de admisión inequitativo y por tanto injusto, también debe pensarse en los requerimientos que se tienen para favorecer la enseñanza de verdadera calidad. Mantener a la vanguardia a la Institución es fundamental. Que expanda su conocimiento es una necesidad. Favorecer la creación de nuevas licenciaturas, diversificación de modalidades educativas,  fortalecer la mutidisciplinariedad, alentar a la búsqueda de soluciones a los problemas de orden social, económico y medio ambiental es la expectativa que la BUAP tiene que atender en los cinco años siguientes. Alejarse de las tentaciones crecientes de convertir a la institución en una empresa de la construcción y negocios deportivos.

La política educativa que el Gobierno de “Juntos Haremos Historia”,  ha formulado la 4T es el de aliarse a la Universidad Pública y apoyarle en los objetivos sustantivos de formación, creación de conocimiento y aplicación al entorno. Para ello es necesario contar con autoridades con verdadero espíritu universitario, identidad con la academia e investigación,  vocación social, comprometidos con el cambio para el bienestar de la comunidad universitaria y la sociedad poblana.

nish76@hotmail.com

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