*Por: Dr. Héctor Manuel Villanueva Lendechy
El sistema capitalista neoliberal ha provocado una polarización extrema de la riqueza, como consecuencia, unos cuantos tienen un gran poder económico y político y en cambio una parte considerable de la población vive en condiciones de pobreza y exclusión. Este capitalismo, ha crecido con base en la depredación de los recursos naturales, de tal manera que ha generado un deterioro casi irreversible del medio ambiente, provocando el cambio climático y la extinción como nunca de especies animales y vegetales. Además, son varias las empresas en las cuales, las condiciones laborales de sus trabajadores no promueven el trabajo decente, entendido este como relaciones laborales basadas en el respeto de la dignidad humana, la inclusión y la retribución justa por el trabajo aportado.
Lo anterior, ha provocado algunos grupos, organizaciones y países reflexionen y emprendan algunas acciones desde hace varias décadas orientadas a promover un desarrollo que dañe menos al medio ambiente a impulsar iniciativas para erradicar la pobreza y a generar economías más incluyentes. Este desarrollo se le conoce como sostenible, el cual no compromete los recursos de las generaciones venideras, al contrario, garantiza que las siguientes generaciones podrán hacer uso suficiente de ellos. Este concepto se ha construido desde el siglo XIX a la fecha, al respecto hay dos documentos claves: a) El Laudato si’ propuesto por el Papa Francisco y publicado en 2015; b) Los Objetivos de Desarrollo Sostenible, publicados por la ONU en 2016.
La Carta Encíclica Laudato si´, es una crítica al sistema capitalista neoliberal, el cual ha generado un daño ambiental casi irreversible, la polarización de la riqueza y la explotación de los trabajadores. En consecuencia, el Papa Francisco propone el consumo moderado, la búsqueda de la felicidad en la paz interior, el crecimiento espiritual y en ayudar a los otros, además en el cuidado del medio ambiente mediante la reutilización, reciclaje y transformación de los desechos.
Por otra parte, los Objetivos del Desarrollo Sostenible son: 1.- Fin de la pobreza. 2.- Hambre cero. 3- Salud y bienestar. 4.- Educación de calidad. 5.- Igualdad de género. 6.- Agua limpia y saneamiento. 7.- energía asequible y no contaminante. 8.- Trabajo decente y crecimiento económico. 9.- Industria, innovación e infraestructura. 10.- Reducción de las desigualdades. 11.- Ciudades y comunidades sostenibles. 12.- Producción y consumo responsables. 13.- Acción por el clima. 14.- Vida submarina. 15.- Vida de ecosistemas terrestres. 16.- Paz, justicia e instituciones sólidas. 17.- Alianzas para lograr objetivos (ONU, 2019).
En el mismo sentido, se considera que el emprendimiento social puede contribuir al Desarrollo Sostenible, porque sus características son compatibles con éste: 1. El germen embrionario del bien social. 2. Un cambio social sostenido. 3. El mejoramiento de las condiciones de por lo menos un grupo. 4. El uso de métodos y técnicas de gestión. 5. La posibilidad de nuevos emprendimientos. 6. Se gesta como parte de una dinámica en la cual se genera y socializa el conocimiento, los agentes del cambio y además se fortalece el capital social de sus miembros.
Con base en algunas investigaciones empíricas, se han identificado a los emprendimientos sociales que han iniciado mujeres rurales, algunas de ellas indígenas, como impulsores del desarrollo sostenible de su localidad, porque las empresas constituidas en su mayoría como cooperativas, promueven el cuidado del medio ambiente a partir de la cosmovisión, los productos que elaboran se basan en sus tradiciones, por lo que promueven la reproducción de saberes ancestrales y también generan nuevos conocimientos, en el proceso de adaptación para satisfacer las necesidades del mercado. El trabajo que aportan sus miembros es clave para generar valor y no la acumulación de capital, por lo anterior, no se concentra la riqueza porque esta se distribuye entre sus miembros de manera más equitativa que en una típica empresa capitalista. Lo anterior, permite concluir de manera parcial que el emprendimiento social contribuye al Desarrollo Sostenible.
El autor es profesor de la Universidad Iberoamericana Puebla.
Sus comentarios son bienvenidos