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OPINIÓN

La era Barbosista en el estado de Puebla

El tema presenta aristas diversas porque marca el fin de una etapa y sin duda, es el inicio de otra.

Guillermo Nares

Doctor en Derecho/Facultad de Derecho y Ciencias Sociales BUAP. Autor de diversos libros. Profesor e investigador de distintas instituciones de educación superior

Miércoles, Febrero 27, 2019

Guillermo Nares Rodríguez

Debo a los lectores de este generoso espacio periodístico una explicación por mi ausencia de él. Razones de salud me impidieron mantener mi colaboración habitual. Agradezco la gentileza del director de este medio -Rodolfo Ruiz Rodríguez- para reiniciar a partir de esta fecha, reflexiones en voz alta sobre temas de interés público.

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La elección extraordinaria para gobernador constituye el epicentro que definirá los próximos derroteros de la política poblana. El tema presenta aristas diversas porque marca el fin de una etapa y sin duda, es el inicio de otra. Era barbosista le denomino, por ser él, Luis Miguel Gerónimo Barbosa Huerta, la cabeza visible del nuevo realineamiento de la clase política poblana con vistas a una nueva elección. 

Hay razones suficientes para considerar anticipadamente al ex senador como el ganador de la candidatura del Movimiento de Regeneración Nacional, instalándose con ello en la antesala de la gubernatura poblana. Las condiciones son favorables, suficientes para sobreponerse a sus adversarios en la interna y óptimas para ganar la elección del dos de junio próximo. Reúne dos condiciones sustantivas: es un actor político de amplia y larga exposición mediática. Es conocido en todo el estado. Y, a diferencia de las elecciones pasadas, cuenta con una estructura partidaria que ya es gobierno local en las principales ciudades de nuestro estado. Más aún: la operación política del barbosismo, como se ha hecho público en este periodo de precampaña, ha incorporado a su causa, liderazgos de origen plural. El resultado es una nueva correlación de fuerza con tendencia a ser mayoritaria.   

Barbosa Huerta se convirtió, relativamente temprano, en cabeza de playa del López obradorismo en territorio hostil, de control pernicioso de los mecanismos formales e informales del poder. Después de su rompimiento con el PRD, inició una intensa campaña mediática que lo colocó como el principal adversario a vencer. Fue atacado despiadadamente antes, durante y después de la campaña. Los temas fueron variados. La consigna fue denostar construyendo infundios para lincharlo públicamente. El régimen local no estimó recursos para socavar la trayectoria opositora. Fue una embestida de todo el aparato gubernamental. La estrategia echada a andar no consideraba sólo el desgaste del adversario, implicaba su expulsión definitiva de la arena política. La élite podría tolerar la existencia de Morena como oposición partidaria acomodaticia al gobierno local, pero nunca soportar la presencia de un actor político con capacidad para agrupar una cantidad considerable de inconformidad en los municipios de todo el estado. Eso explica la andanada de ataques y acusaciones desde instancias gubernamentales en contra de Barbosa. Sin embargo, en vez de ser aplastado, creció en aceptación. En un tiempo muy corto pasó a ser la principal figura que podría sustituir a la elite gobernante azulina. Con todo y cerco, incluso para bloquear su nominación como candidato a la gubernatura, creció en protagonismo público. Aún más, en la campaña institucional tan creció que consolidó a Morena como la principal fuerza política de Puebla.

Es innegable: la figura y el quehacer del ex senador otorgó consistencia institucional al interior de Morena. En las contiendas pasadas -2006, 2012- la copiosa votación alcanzada por el actual presidente López Obrador, no se tradujo en estructuras partidarias permanentes. En esta ocasión, a pesar del accidentado proceso local, Morena aceleró su institucionalización gracias a la cohesión alcanzada por lo resultados electorales del año pasado. En ello, es indudable, operó de modo influyente la travesía de Barbosa. Su imagen domina actualmente el imaginario social.

La decisión para sostener un polo opositor, pensado originalmente para el largo plazo, dio lugar al sostenimiento y ensanchamiento de una estructura política en todo el territorio poblano que, azares de la vida, hoy se ha constituido en la principal coalición para acceder plenamente al poder estatal.

Desde la campaña pasada el morenista pudo coaligar un conglomerado de actores políticos, asociaciones, organizaciones sectoriales, empresariales, académicas de espectro amplio, cuyo mayor incentivo fue en esos momentos formar parte -hacer evidente- su anti morenovallismo. Dicho abanico ha crecido en dimensiones y en intencionalidad, la razón actual es la reconfiguración del sistema político estatal. La composición de la coalición que encabeza el exsenador abarca no solo un amplio segmento de Morena, además y, sobre todo, es eje catalizador del realineamiento de diversas fuerzas políticas, lo cual otorga a esta figura un amplio consenso social.

La búsqueda de consenso pasó a ser prioridad del gobierno federal. Barbosa Huerta, muy pronto se adhirió a dicha estrategia. Empezó a tejer los consensos necesarios para garantizar un interinato gubernamental terso. No es secreto que su participación fue significativa para armar gobierno interino estable. Dicha acción hizo crecer sus bonos y consolidó enlaces con el gobierno federal. No es desmesurado afirmar que la definición del actual interinato fue la prueba de fuego para afirmar la viabilidad de una candidatura de talante plural para garantizar una nueva era, estable y afín a la presidencia de la República.  

Es previsible: no habrá cisma en Morena después de la definición de su candidato. Los otros dos contendientes, -Nancy de la Sierra Arámburo y Alejandro Armenta Mier- dominan a la perfección el realismo político como arte y saben que sus incentivos son infinitamente mayores al lado del ejecutivo federal que al margen de él.

A diferencia de las elecciones del año pasado, veremos un proceso con resultado prefigurado. Si en la interna de Morena es posible anticipar que Barbosa será nominado elegido, en el proceso constitucional no causará asombro que gane la constitucional.

gnares301@hotmail.com

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