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OPINIÓN

El mensaje democrático y de izquierda de Huachinango.

Decisiones políticas no deben responder sólo a subjetivismos, a inclinaciones personales.

Samuel Tovar Ruiz

Catedrático de la Maestría en Ciencias Políticas de la BUAP.  Autor de los libros: Hume: el Fundamento del Estado y Derecho Moderno, Epistemología de las Ciencias Sociales y Políticas

Viernes, Enero 25, 2019

Por Samuel T. Ruiz

 

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El mensaje de Huachinango más claro no puede ser. La gente está por completo con AMLO presidente; es decir con la izquierda MORENA. Por lo que la designación del gobernador interino a instancia de los diputados locales careció de la sensibilidad necesaria para inclinar esa designación hacia un representante de la izquierda poblana.  Queda igualmente claro que las decisiones políticas no deben responder sólo a subjetivismos, a inclinaciones personales. Esas decisiones, por el contrario deben tomar en cuenta el pulso, la orientación inequívoca del mandato ciudadano.  La gente de Puebla por antonomasia como en general la de México es buena, bondadosa, y por lo mismo sus representantes no deben traicionarla, deben estar a la altura de un pueblo industrioso trabajador, inteligente, y que sin duda le apuesta a un futuro democrático prometedor, su apuesta no reside exactamente en que, sin más, como por arte de magia, le resuelvan sus problemas, sino en que desde el gobierno se generen condiciones para que ese pueblo al tomar en sus manos su propia problemática, el mismo propenda a las respuestas que busca y espera.  Tal es la esperanza significada para Puebla y para nuestro País, por el Movimiento de Regeneración Nacional. Es ahí donde el nuevo gobierno interino no debe no puede fallar.

La democracia en esencia es movimiento, y en este sentido, no sólo es un método mediante el cual se busca que la gente, ejerciendo su derecho a sufragio, participe en la designación o elección de representantes sociales o de gobernantes; también es una disciplina social y personal, que permite tomar conciencia del <<nosotros>>, en que no queda borrado nadie sino esencialmente afirmado en su capacidades y posibilidades. Tal es la razón de que los organismos y procedimientos democráticos permanentemente requieren ajuste, reforma, modificación, a efecto de que se perfeccionen en una especie de ensayo y error.  La democracia de esa manera, siendo un producto del artificio humano,  si bien parte de la naturaleza de cada ser humano, es permanente creación o superación de los límites no sólo de la naturaleza de cada hombre sino de los suyos propios (de la democracia).  Un límite de la naturaleza consiste en que pudiendo todo mundo votar, emitir un sufragio por tal o cual candidato o programa, empero en una decisión o competición electoral no todo mundo puede ser votado o sometido al escrutinio ciudadano.  En esto, lo que debe imperar es la <<medida social y democráticamente justa>>, o equilibrada, es decir, se debe tener conciencia de las condiciones subjetivas y objetivas  que permiten tal competición, y si no sé es testarudo o de personalidad irremediablemente estólida o contumaz,  se debe ser prudente; es decir, inteligente en el sentido de no entrar a ninguna aventura que nos exhiba como despistados o de plano como conciencias extraviadas en pleno desequilibrio emocional.

Uno de los grandes pendientes que las generaciones de políticos y gobernantes anteriores deja al nuevo interino, consiste en desarrollar la cultura política de la gente en Puebla, aunque siendo justos, este problema no es exclusivo de Puebla, sino en general del país.  Empero, los poblanos esperan que el nuevo gobierno adquiera conciencia del tamaño de esa problemática y propenda, en la medida de sus posibilidades, que pueden ser por supuesto muchas,  ha abatir  ese colosal problema de la “desculturización” política en nuestros lares.  La cultura como todo mundo sabemos desde Herder, un gran pedagogo y filósofo alemán del siglo XVIII, no es otra cosa sino un esfuerzo socialmente compartido para <<ascender a lo humano>>.  Solo la cultura implica o a ella le es inherente una gran perfección de lo humano.  De ahí a que la política se humanice mediante la cultura, solo hay un paso.  Ese paso esperemos lo dé el nuevo gobierno interino; es decir, esperamos genere condiciones para que el paso del <<ascenso a lo humano>> lo pueda dar un tercero universal, esto es todos.  Paco Taibo II, un colaborador de excelencia de AMLO, no sólo tiene conciencia de esto, sino ya anunciado su administrar el F. de C. E. desde las calles.  Tal es la perspectiva exacta, desde las calles ejercer el gobierno. Desde las calles, hacer gobierno con todos. Esto implica una gran inteligencia y es todo un reto democrático al contrario.

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