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Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Libre albedrío o simple obediencia

Resulta común que la sociedad actúe por miedo – real o imaginario-.

Ricardo Velázquez Cruz

Es abogado notario y actuario egresado BUAP. Diplomado en Análisis Político Escuela Libre de Ciencias Políticas de Puebla. Especialidad en Derecho Agrario UNAM; Maestría en Derecho Constitucional y en Juicio de Amparo UAT. 

Lunes, Enero 14, 2019

Dr. Ricardo Velázquez Cruz.

Los gobiernos de las sociedades actuales se han encargado de que sus integrantes –ciudadanos o no- en el mejor de los casos, obedezcan las leyes por el hecho de serlo. Respetarlas y cumplir con ellas está bien, porque sin duda una sociedad sin normas no podría tener orden, no tendría límites y sobre todo no permitiría una convivencia ordenada; sin embargo, el cumplimiento de esos dogmas no debería ser por obediencia, pues cuando alguien se cansa de obedecer es cuando se desatan las grandes rebeliones sociales.

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La Cultura de la Legalidad tiene tres bases, primera: conocer nuestros mínimos derechos y deberes, conocer las leyes que los contienen pero eso no implica conformarnos con saber que existen; sino indagar sobre sus cualidades, consecuencias y la relación que guardan tanto con las personas, en su deber de igualdad, como con la sociedad; segunda: respetarlas y cumplirlas (las que nos gustan y las que no pero no por obediencia o miedo sino por convicción), y tercera: ya conscientes, no permitir actos que violen nuestros derechos o los de los demás.

Ahora, resulta común que la sociedad actúe por miedo – real o imaginario- y se una a la crisis de estado para beneficiarse sin importar el mal que causa a sus compatriotas. Esa fuerza, que es una de las más grandes que podemos desarrollar, motiva a la sociedad a obedecer las normas impuestas; pues están presentes en la radio, televisión y redes sociales. Es, indudablemente, un método eficaz que ha permitido el empoderamiento de ciertos grupos para el manejo de los que se ha creído son los más débiles o sobre quienes se cree tener poder: gobierno-sociedad, docentes-alumnos, padres e hijos, ricos y pobres, malos y buenos. Se les ha amenazado con penas, castigos, malas percepciones sociales con alto grado de gravedad; luego se les castiga un poco menos y quedan finalmente agradecidos. No nos hemos dado cuenta que tenemos libertad y consciencia para tomar decisiones propias, respetando las normas cívicas, sociales y sobre todo las morales; mismas que hemos aprendido a lo largo de nuestro desarrollo personal.

Se dice que la naturaleza del hombre es ser libre y por ello, libremente tiene la capacidad de elegir lo que más convenga para su crecimiento y perfeccionamiento. En un régimen democrático, la libertad se ejerce responsablemente con el cumplimiento consciente de nuestras obligaciones y el ejercicio de nuestros derechos. Es por ello que decimos que el hombre es libre si es responsable y que es autor de su conducta, que a su vez está regida por sus valores, principios, ética y moral. Sólo cuando somos autónomos y conscientes, percibimos la repercusión de nuestras acciones y podemos ser responsables ante ellas.

La ignorancia, miedo, cólera o presión social llevan al individuo a actuar de forma precipitada, sin dimensionar los resultados, mismos que pueden ser irreversibles.

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