Los delicados tiempos que vive el estado de Puebla demandan, sin retraso ni mezquindades, estatura, respeto, prudencia, trabajo y generosidad de los representantes populares y actores políticos, para superar las indeseables apatía y confrontación, que pudieran bloquear la construcción de los acuerdos para el bienestar de los ciudadanos.
Actuar en este momento por capricho o por intereses personales evidenciaría una abyecta perversión, que los poblanos sancionarán más temprano que tarde.
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Los lamentables hechos del último mes de 2018 han puesto a prueba a las instituciones del estado, así como a los hombres y mujeres que participamos en la vida pública.
Han mostrado también la urgencia de la reconstrucción del tejido social en Puebla, que debe ser un esfuerzo colectivo, en el que nadie está de sobra y en el que todos podemos aportar, pero sin simulaciones. Eso es fundamental.
Puebla merece paz social y exige certeza y unidad.
Como representantes del estado de Puebla en el Senado de la República, emanado del Movimiento Regeneración Nacional (Morena), tengo el compromiso de trabajar y aportar a la construcción de este clima de paz y de certidumbre política, a favor de nuestras familias.
Así nos corresponde hacer, sin duda, a todas y todos los integrantes de Morena, para procurar a los poblanos el estado de derecho fortalecido, que merecemos luego de una larga noche de disensos e incertidumbre.
Un estado de derecho además orientado a la generación de oportunidades, con desarrollo económico, laboral y social.
De ahí, la importancia de que en el 2019 se desarrollen y concreten en paz, legalidad y certidumbre a toda prueba, los procesos de las 6 elecciones extraordinarias pendientes: la de la gubernatura y las de los municipios de Ocoyucan, Tepeojuma, Mazapiltepec de Juárez, Cañada Morelos y Ahuazotepec.
Como poblano y senador de Morena, me sumo sin restricciones al llamado ciudadano para que, en torno a la unidad, se tomen las insoslayables decisiones que nos marca la Constitución Política del estado, siempre con la convicción de que éstas deben abonar a la construcción de la democracia.
Tenemos que dejar la apatía y el enfrentamiento que bloquean la participación libre y la construcción de acuerdos en torno al bienestar de los poblanos. En Morena y en todos los espacios de deliberación institucional y política, la prioridad debe ser actuar con civilidad, prudencia y respeto.
Como la mayoría de mis pisanos, quiero lo mejor para Puebla y, por ello, a través del quehacer legislativo he promovido la lucha contra la corrupción y el abuso del poder.
Con respeto, pero con contundencia, afirmo que Puebla merece estar en paz; los poblanos nos merecemos un clima de bienestar, contrarrestando el desempleo, la delincuencia y los vaivenes políticos.
Es tiempo, y está en nuestras manos, encontrar el amanecer a esta larga noche que ha vivido el estado. Puebla y sus hijos lo merecen.