La <<iniciativa Monreal>> para regular las “altísimas e inusuales” comisiones usureras que cobran los bancos, y la “complicidad” de los poderes simbólicos, ya es una contradicción que debe resolverse. Los bancos en sus propios países de origen, son más medidos, mucho menos abusivos, en el nuestro extreman su abuso. Tristemente vemos que el usuario bancario en México no se le reconoce su derecho a defenderse. Los bancos en México actúan como las anquilosadas “tiendas de ralla” del Porfiriato. Hurtan el ingreso ciudadano camuflajeando sus prácticas mediante instituciones propias de la “usura feudal” que distan mucho de ser modernas. No responden al interés nacional, la “concesión” que se hizo a los bancos para que prestaran el servicio de <<intermediación financiera>>, la han desvirtuado, pues ni el hurto descarado, ni el abuso, puede ser institucional, ni mucho menos justo. Los “corifeos” de los bancos mienten cuando alegan institucionalidad. Tal institucionalidad no “tiene par” en ningún otro país del mundo. Esta vez Monreal tiene razón, el criterio fariseo no.
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Sobre la presunta “ámpula” que desató la iniciativa de ley que Ricardo Monreal presentara para regular las “elevadas” comisiones que la Banca en México (¡ojo!: no de México) cobra a sus usuarios, habría que decir que sólo en México puede hacerse tamaño escándalo y casi “satanizar” a quien asumió la responsabilidad de proponerla. Lo exagerado del escándalo puede medirse si tan sólo volvemos la mirada un poco hacia los países de origen, en que cada banco tiene su matriz, y así, rápidamente advertimos cómo en España, en que reside la fuente de BBVA Bancomer, sus conciudadanos distan mucho de “tolerar” un trato tan “leonino” y “rapaz”. En efecto, a los españoles, al igual que a los ingleses o alemanes, etc., les “apesta”, les “cae en el hígado” la “usura bancaria”, las “altas comisiones”, los “altísimos intereses”, el trato fariseo (“animalesco” arbitrario) y sobre todo que desvirtúen el servicio de “intermediación financiera” que por ley debieran cumplir, y lo sustituyan, eso sí, anti-intitucionalmente, más aun anticonstitucionalmente, por el completamente anómico de “hacer dinero fácil” a costa de los usuarios como desgraciadamente ocurre en nuestro país. Tal es la Razón de que éste Banco, el de SANTANDER, HSBC, BANAMEX, que operan en México hayan emigrado de sus países de origen a países que como el nuestro les ofrecen no solo “paraísos fiscales”, paraísos de “encubrimiento” de usura bancaria, sino paraísos en que cualquier préstamos se convierte en una especie de “tienda de ralla” que les da licencia para empobrecer a sus indefensos usuarios. Con tal práctica, desde luego, incurren en un descarado despojo no sólo de nuestros recursos, sino del producto del trabajo nacional. Literalmente lo arrancan del país y lo trasladan a los países de asiento de sus matrices.
En tan descabellada práctica de usura bancaria, podemos encontrar la explicación de muchas de las salidas precipitadas hacía los EE.UU., de muchos de nuestro trabajadores, quienes al intentar salvar sus modestas viviendas la mayoría “hipotecadas por el Banco”, y ante la faltas de oportunidades en nuestro país, no tienen otra salida que el braserismo, la “salida migrante”, el atreverse a provocar incluso el enojo del actual presidente de EE UU., etc. Como se puede apreciar con sólo esa iniciativa, la de Monreal, hemos sido testigos, estamos siendo testigos, de los muchos “defensores simbólicos” de que goza la banca extranjera en nuestro país, mientras las víctimas de los bancos, cuando apenas alguien levanta casi heroicamente la voz por ellos, no se advierte defensores de este tipo. La defensa simbólica y sistémica va desde las casas de bolsa que simulan perdidas escalofriantes, pero no dicen nada de las colosales ganancias en en saolo unos cuantos días logran con sus abusos, entre ellos, las altísimas comisiones por concepto “claramente inventados”, “artificialmente montados”. Instituciones que solo sirven para disfrazar de “legales” semejantes “montajes financieros” para defraudar al usuario bancario, alguien seriamente, alguien que no “esté mal de su cabecita”, puede sostener que son instituciones sanas, modernas, no feudales, no parasitarias. La iniciativa Monreal así no solo es oportuna, de viabilidad absoluta, sino del todo atinada, incluso más que institucional, justa, equitativa.
Si en otras materias se ha planteado la necesidad de una consulta ciudadana, nuevo principio institucional, en la necesaria es más que necesaria, con etiqueta de urgente. En otros aspectos hemos cuestionado algunas actuaciones legislativas del Senador Zacatecano. En esta hay que reconocerle un mérito de excelencia. La usura bancaria no es ninguna institución credícticia moderna, es un claro resabio de la “usura medieval”. Inhibe la inversión, aplasta el ingreso del consumidor común, inhibe el ahorro, desata el incremento de tasas de interés, detona la inflación, desequilibra el mercado interno, trastorna los niveles de crecimiento, detona niveles altísimos de corrupción, genera niveles degradantes de injusticia económica, más aun descapitaliza el país receptor de esos capitales de usura, y atenta finalmente contra la identidad nacional y quebranta gravemente la soberanía financiera. Llamar institucional a esa práctica es de plano un claro despiste irracional, una locura solo suscrita por quienes no tienen en mente a las “víctimas bancarias”. La iniciativa Monreal es absolutamente procedente, políticamente viable, y ya exige un freno a la usura bancaria respaldado y aplaudido incluso no sólo nacional sino internacionalmente. Nadie ésta de acuerdo, ni siquiera en España o Inglaterra o Alemania en “joder” al usuario bancario de nuestro país.