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Miércoles, 13 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

¿Estado de “naturaleza”?

Difícil resulta ubicar en que parte del hemisferio: legal o ilegal se ubica la violencia

Marcela Cabezas

Magíster en Ciencias Políticas y politóloga colombiana. Catedrática y columnista en prensa independiente.

Martes, Octubre 23, 2018

Somos violentos por naturaleza, o ha sido el medio que nos moldea como una de las especies más transgresoras, a propósito de las tesis sobre la violencia del filósofo esloveno Slavoj Žižek y el contexto implosivo tras los reiterativos hechos violentos en Puebla.

Otrora tres años que visite al país azteca merodeando por la mayor cantidad de Estados que pude conocer durante mi intercambio académico, de la ciudad de Puebla algo ha cambiado, de hecho : mucho! La ciudad trazada por ángeles (al decir de sus habitantes) destacaba por ser una de las mas tranquilas y de las mas seguras debido en buena medida al perfil de una ciudad universitaria a la que confluyen por tal motivo, estudiantes y estudiantas de todas partes del mundo; en efecto goce de sus actividades académicas e investigativas, recreativas, de juerga, y todo lo demás. Años después al regresar  a continuar mis estudios encuentro que la cosa no es tan así, la constante ahora a la inversa de tranquilidad y de seguridad,  es incertidumbre en las calles, en el transporte público,  los lugares recreativos, derredores de la universidad, de tu casa, en fin, la sombra constante de la violencia merodea a jóvenes y jovencitas, niñ@s y público en general día a dia.

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Casos violentos han sido ya clasificados ampliamente por la prensa, como el de las estudiantes Mara Castillo abusada y asesinada por un taxista de Cabify, Andrea Fuentes asesinada por asaltantes fuera de la casa de amigas, Irays Ortega muerta a manos de su pareja,  Aldo Islas secuestrado y asesinado por sus captores (…) la lista es larga, y en la misma línea se presentan los reiterados secuestros a niños y niñas en la ciudad. Las cifras son alarmantes en lo que va del año, entonces ¿qué esta pasando en Puebla y derredores?

De las múltiples definiciones de violencia, interesa la referente a la anulación física del sujeto,  la cual ha estado presente a lo largo de la historia en mayor o menor magnitud y en muchos de los casos ha tenido la complacencia de sectores sociales que se benefician del suceso, caso del holocausto judío en el régimen nazi , la fundación del estado de Israel sobre territorio palestino y las bombas atómicas estadounidenses en Hiroshima y Nagasaki, comprendido esto a grandes rasgos bajo la premisa de la razón de Estado.

Frente a esto Žižek(1) ubica cinco tipos de violencia: subjetiva, sistémica, lingüística, terrorista y la que denomina, la divina. La primera parte se refiere al miedo frente al otro por parte del sujeto, la segunda se refiere a aquella violencia legítima monopolizada por el Estado en términos weberianos, la otra alude al papel del lenguaje en las relaciones intersubjetivas, la terrorista o institucional se da frente a una situación de emergencia, y por último la divina que sucedería tras una revolución de las tantas que animan grupos intelectualoides. Con tal tipificación el autor hace referencia a una violencia legítima  e ilegítima, pero en ultimas, a la Violencia. 

Difícil resulta ubicar en que parte del hemisferio: legal o ilegal se ubica la violencia manifestada por medio de crímenes que han minado la cotidianidad de los jóvenes en la ciudad, ya que los escenarios y actores resultan múltiples, mas uno solo el objetivo: eliminar y anular al otr@ sin más ni más. Si el hombre es un ser violento, avaro y conflictivo por naturaleza según la tesis de Thomas Hobbes(2), el Leviatán (Estado) tendría que agrupar y garantizar la seguridad al ciudadano ¡que no se maten! a cambio de su obediencia dentro del consenso social.

Tal labor parece quedarle grande al Estado moderno que hoy no solo no impide que se eliminen a sí mismos dentro del territorio sino que se queda corto en el esclarecimiento de  hechos punibles, al tiempo que toma vuelo la tesis de que en tal bárbaro escenario, nosotros (as) también tenemos la culpa, acaso por omisión siguiendo la hipótesis de Žižek.

Mas, si todos y todas aceptamos la tesis de que nos corresponde parte del pastel en la violencia, legitímanos el hecho de que la política de seguridad del Estado no solo esta bien, sino que se renuncia a la opción de señalar a los que bien se sabe causantes de tal estado alarmante en el que se encuentra inmersa la ciudad.  Aunque la apatía  social frente a eventos fortuitos -caso de robo, sabotaje en transporte público, etc. - podría considerarse como un pase indirecto a que la cosa se ponga grave en términos de delitos menores, uno no puede considerar que ahora el ciudadano que día a día se levanta temprano, lleva sus hijos a la escuela(cuando tiene), se va al trabajo o a la escuela y paga sus impuestos es también artífice del encumbramiento del delito y la corrupción que desbordan en tamaña ola de asesinatos, secuestros, extorsiones, trata de menores, etc, etc(…) la lista es larga.

Sin duda las acotaciones del filósofo esloveno muy famoso por estos días resultan propicias para identificar otras problemáticas en otros escenarios más caóticos incluso, y sobre todo para que cada uno realice para sus adentros respecto a que tan solidario es con su vecin@ o su roomie, en términos de establecer si ejerzo algún comportamiento inapropiado, mas, ¡dejémonos de vainas! La violencia tal como se concibió en la época monárquica y de hechura de los Estados modernos no ha cambiado mucho en torno a sus atizadores, aunque, a lo mejor si se ha transformado al permear ahora escenarios más íntimos además del dedicado a la socialización y a la deliberación de lo público, cosa que no implica que seamos necesariamente un violent@  en potencia a punto de ponerse en escena tras bambalinas.

Así las cosas, los griegos, Hobbes y Maquiavelo tendrán razón en cuanto al carácter voluble, avaro y engañoso de los hombres que hizo necesario la génesis del gran Leviatán como ente abstracto que haría las de administrador y solucionador  del conflicto, el cual por su misma naturaleza puede devenir en constructivo o destructivo. Žižek por su parte resulta mas interesado en hacernos repensar una y otra vez nuestras acciones sociales.

En tal tarea el Leviatán entonces se queda corto a la actualidad, en cuanto a garantía de valores como la seguridad, el desarrollo integral y digno de la persona, el derecho a vivir en pocas palabras. Los instrumentos institucionales se declaran impedidos frente a tal avalancha del estado de naturaleza que toca a la puerta y que se suponía superado tras la renuncia a las libertades individuales y posterior ingreso a una esfera publica civilizada. La culpa entonces no es del sujeto desposeído ahora de tal facultad, sino de actores puntuales que cooptan la voluntad general y agotan la maquinaria político-institucional. ¡Suerte que tal constructo no es finito ni perfecto, desgracia que esto suela olvidársenos!

Notas

1. Slavoj Zizek. (2009) Sobre la violencia, Seis reflexiones marginales. Trad. del inglés de A. J. Antón Fernández. Buenos Aires: Paidós,

2. Hobbes Thomas (2007) El Leviatán, o la materia, forma y poder de una república eclesiástica y civil. FCE, México

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