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OPINIÓN

El supuesto de normalidad democrática electoral (II)

Lo que quebrantó el fraude en Puebla. El TEEP y el TEPJF.

Samuel Tovar Ruiz

Catedrático de la Maestría en Ciencias Políticas de la BUAP.  Autor de los libros: Hume: el Fundamento del Estado y Derecho Moderno, Epistemología de las Ciencias Sociales y Políticas

Lunes, Octubre 1, 2018

La gran contradicción de “grupos minoritarios” en el poder consiste en que, aferrándose desesperadamente a éste, generalmente lo ejercen de acuerdo a inocultables “peticiones de principio” (acomodo “arbitrario” de hechos a sus puros deseos).   Así en lugar de la verdad real lo que difunden si no son ideas claramente manipuladas, son escandalosos “juicios de valor”; es decir  posiciones subjetivas, unilaterales y mucho menos un compromiso con la verdad real o con la certeza sobre los hechos.  La razón de esto es hasta cierto punto sencilla.  Estiman que tienen a su merced a un público, al que consideran desinformada, crédulo, más aun, sin aptitud para reflexionar y así sin distinguir lo falso de lo verídico de una versión, que generalmente estiman  en blanco y negro.

Lo anterior viene a cuento porque el PAN y su candidata aún se aferran a una “tablita de salvación” y en ese sentido, pretenden compartir su  catastrófica ola de “confusiones electorales”, haciendo una vez más víctima a la gente, que asumen como si ésta se “engullera” sin más contratiempo todo lo que le fabrican como “verdad”. De ese modo han difundido hasta el cansancio la “falacia” de que ya el TEPJF (Tribual Electoral del Poder Judicial de la Federación) habría dado el “triunfo electoral” a su candidata y habría hecho perder al de MORENA. Pues, dicen, los resultados del reciente recuento terminado el pasado día 27 de septiembre, “confirmaron” el triunfo de ésta (¡supersic!). De esa manera, su festejo precipitado “pretenden” que lo sea igualmente de la ciudadanía de Puebla.  Pero, para despecho del morenovallismo,  la cosa no es tan fácil, y sí en cambio, muy otra.  Lo del recuento apenas es una de varias diligencias que están por venir y de un procedimiento jurisdiccional aun no concluido.  Además, el TEPJF en modo alguno ordenó dicha diligencia, la del recuento, sólo para constatar, como “pretende” la contraparte de MORENA, un resultado que todo mundo no sólo sabía sino presuponía dada la “elección de estado” efectuada en Puebla, el pasado 1º de julio.  Esa diligencia en modo alguno abrigó esa consabida intención.  De ser así, sólo se habría perdido el tiempo.  Más aún se habría vuelto el mismo TEPJF a la inaceptable “Lógica” ya no tan oculta, sino “descaradamente” injusta del IEE (Instituto Estatal electoral de Puebla) y del TEEP (Tribunal Estatal Electoral del Estado de Puebla) y de la “Mafia en el poder de Puebla”.  La demanda ciudadana de justicia en Puebla así quedaría sepultada, burlada, incluso, al más alto nivel.

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¿Qué pasa en realidad?, más allá de las “precipitaciones apriorísticas” de la contraparte de Morena. Lo que pasa es que a) lo del recuento tiene otra lógica muy diferente a la de esta contraparte, responde a un prurito de perfeccionamiento jurisdiccional, <<esencialmente indagatorio>>, y <<mucho menos conclusivo>>, b) de ese modo corresponde al TEEP que le sean regresados los resultados de las diligencias del recuento desarrollado en las salas regionales del TEPJ, y al mismo tiempo para que el primero, con más elementos probatorios, tenga la posibilidad de reinvindicarse y resolver con mucha más objetividad e imparcialidad los recursos de inconformidad presentados por Barbosa Y MORENA, aun no resueltos.  Este resultado y no el “confirmatorio” que alega la contraparte de MORENA, es lo que ésta debió informar.  Pero al estar impedida por claras “peticiones de principio”, ha dado rienda suelta a su “increíble” y extrema animosidad.  De esa manera pretende que sea su “precipitación”, sus “abusivos”  juicios de valor, lo que sustituya el juicio no solo del TEEP, sino lo que sería francamente un desatino, del TEPJF.  En ese tenor es como se entiende sus anuncios “descabellados” en el sentido de que el reciente recuento confirmaría la “victoria pírrica” de MEAH.

Al no ser “confirmatorios”, los resultados, del reciente recuento, y más bien <<procesales>>, investigativos o indagatorios.  La moneda está claramente en el aire.  Pero aquí se trata de un aire que parece inclinar aún más la balanza en favor de MORENA y la ciudadanía de Puebla.  Pues, lo que sí <<confirmaron los resultados del recuento>>, no fue lo que ya se sabía; si no, si  nos atenemos al fraude montado desde el estado por la Mafia del poder en Puebla, el “cochinero” al que despectiva y repelentemente se refiere Barbosa. El escandaloso cúmulo de evidencias de “actos ilícitos” que dieron cuerpo a la defraudación del voto ciudadano. Tales evidencias, en su momento procesal oportuno, “no fueron tomadas” en cuenta por el TEEP, ahora, ante una ciudadanía <<más informada>>, <<más exigente>>, y dado que <<ya son públicas>>, que incluso llegan con la etiqueta de <<certificadas>>,  más aun que ya cuentan en el acervo informativo como los elementos de juicio, de la <<inteligencia superior>> del TEPJF, que estaría desde luego siguiendo los acontecimientos, se espera que no las pasen de largo.  Sabemos que esto no es tan difícil, sobre todo por la gran afectación que incluso del más “mínimo” sentido común han exhibido quienes son titulares del TEEP, además todavía cuentan con la presión “punzante” del morenovallismo, de sus “probables” compromisos internos, en lo “oscurito”, y bajo esas condiciones no habría que esperar ni siquiera que sean impredecibles. Sus “dados siguen cargados”.

Barbosa y MORENA, y en el fondo el TEPJF estarían a la espera. Sabedores claros de que ni siquiera con las resoluciones definitivas del TEEP (tiene de plazo hasta el día 10 de octubre para dictarlas) termina el asunto; pues si a éste órgano le sigue temblando la mano, o su “zona neurálgica central” para echar abajo los evidentes hechos ilícitos del fraude estatal, entonces los primeros impugnaría de nuevo esas previsibles resoluciones. Pero, entonces, ahora sí, al TEPJF le correspondería resolver en definitiva. En este punto que esperemos sea más o menos en noviembre ya estaríamos en condiciones de saber, cuál de las dos lógicas actuales saldría avante: la del “fraude” o la de su <<inevitable demolición>>.  Por el momento nada está concluido, quien diga lo contrario, además de ignorante del procedimiento que se sigue, muestra un apresuramiento “locuaz”, digno de ser tratado urgentemente por psiquiatras.

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