--Tía, ¿si tuvieras una jirafa dibujada en un papel, cómo la pintabas?, me preguntó mi sobrino de 5 años.
--¿Una jirafa?
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--Sí tía, te dije una jirafa dibujada en un papel.
--¿De qué tamaño el papel?, le pregunté.
--Del tamaño de tu cabeza.
--La jirafa no cabe en mi cabeza…
--¡No tía, sólo la cabeza de la jirafa del tamaño de tu cabeza!
--¿O sea, la cabeza de la jirafa del tamaño que tiene la cabeza de una jirafa de verdad?
--Bueno un poquito más chiquita, como si fuera una jirafa bebé. ¿Pero qué tiene que ver el tamaño de la cabeza con cómo la pintarías?
--Nada.
--¡Haces preguntas tontas!
--Sí, porque no sé cómo la pintaría.
--A ver, te digo: estás dormida y sueñas con una jirafa chiquita que se asoma a tu ventana, ¿cómo la imaginas?
--¡Ah ya! De muchos colores, con manchitas de todos tamaños, texturas y colores.
--¿Cómo sarampión?
--¡Menos! Y las orejas como hojas de planta pero una de color roja con negro y otra, azul con blanco.
--¿Y qué más?
--La nariz color morado y los hoyitos de la nariz café; y los ojos uno grande y otro medio chico.
--¿Por qué?
--Porque tiene uno de cada lado de su cara y te ve de lado, y el ojo del lado que te ve, se ve más grande.
--¿Y te está viendo?
--Me está espiando…
--¡¿Y qué más?!
--Con pestañas largas, bien bonitas y muchas, de color negro; y un párpado color ladrillo y otro color blanco.
--¿Y los cuernos?
--Son pequeños, uno amarillo con cuadritos verdes y el otro naranja con rojo.
--¿Y su cuello?
--Mmmm, largo y ahí las manchas son más grandes y como más largas también.
--¿De qué color?
--Como café y amarillo…
--¿Y el aire de qué color lo pintas?
--¡Rosa!
--¡¿Por qué rosa?!
--Porque me gusta el rosa, y le pondría de dos rosas: uno suave y otro más fuerte pero como manchado... Ya te hice tu tarea, ¿verdad?
-- ¡Te grabé con tu celular para que no se nos olvide nada!
-¿Sabes? ¡Es la jirafa más bonita que he visto en mi vida!
alefonse@hotmail.com