Algunas aclaraciones sobre lo que es MORENA a estas alturas no están demás. Ya en otra entrega a este excelente medio, se argumentó que MORENA sin duda es un partido, pero no sólo es un partido sino de <<masas>>. Y después de lo que pasó el primero de Julio no puede ser de otra manera, pues al <<masificar las urnas>> moviendo realmente a éstas, mostró que es un <<Partido de masas>> real, no sólo por la forma, como nos tenían acostumbrados los partidos “tradicionales”, que también las masificaban, pero no moviendo a las masas, sino a pandillas de “delincuentes electorales” que mediante descarados “mapacheos” de todo tipo las “embarazaban” o las “ordeñaban”, o mediante “alquimias” computacionales o algorítmicas hacían lo mismo, alterando las pizarras o mamparas electrónicas del IFE o INE. Morena con la <<masificación de las urnas>> por las masas reales, por fin desmitifica las otrora poderosas prácticas del “mapacheo” electoral, las desacreditó mostrando sus evidentes límites frente al poder real: el de las masas.
A algunas gentes les da temor o les reporta un gran temor escuchar el término <<masas>>, de inmediato, sin mayor trámite se piensa en una cantidad indeterminada de personas sin <<actoría>> no sólo psíquica sino ni siquiera política, movidas por algo así como la figura de un “pastor”, mucho menos se piensa que se trata de personas además de inteligentes, muy inteligentes. Se piensa, asimismo en las masas “movidas” por la televisión en los partidos del alienado “fut bool” comercial; también se piensa en las “acciones violentas” de turbas dirigidas por “líderes mesiánicos” y que actúan al “tronido” exigente de sus dedos, o de sus “vociferantes” y fatídicas órdenes etc. Pero, nada de eso, las <<masas>> al igual que todos los entes y conceptos sociales, evolucionan con el tiempo y bajo diversas circunstancias. Para empezar las <<masas>> sociología y políticamente no son otra cosa que la misma <<sociedad de personas>> en una de sus expresiones mayores como pueblo, o más aun como <<especie humana>>. Lo que significa que tiene como coágulo común no otra cosa sino la misma <<inteligencia>> de cada una de estas personas que la integran, y mucho menos la sola “sensibilidad irracional” con que a veces se le caracteriza, o mucho menos el solo “instinto” mecánico o fisiológicamente condicionado que se cree ver en ella y en el cual residiría la fuerza motriz de su acción.
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Si las masas son entes absolutamente inteligentes, pues en ellas, siendo un concepto absolutamente comprensivo, no sólo caben los poco inteligentes sino los mediana y muy inteligentes, entonces no se puede dirigir a ellas sino con respeto a su inteligencia. El mismo “fut bool” a pesar del “manejo alienado” que le imprime su lado “bastardista” o comercial, presenta aspectos sumamente complicados y difíciles de entender. Los detalles de una jugada apretada, ponen en jaque a más de una inteligencia para determinar una decisión arbitral. La convocatoria a hacer esa reflexión no sólo es para el árbitro sino para la masa. Y de hecho tal reto ésta lo asume y ve como natural el deleite de una jugada vistosa y su inmediata asociación con la interpretación preferentemente intelectual de los detalles de esa jugada si es apretada, controvertida, etc. Esto, por otra parte, nos da idea muy clara, de que lo que se muestra prima facie como algo predominantemente sensible, también tiene su parte intelectual, racional, y por lo mismo deliberativa, incluso imaginativa, creativa, y viceversa, lo intelectual no solo implica un juego de puras abstracciones, desde hace mucho se demostró que subyace también en él la sensibilidad del gusto, del placer, pues una y otra generalmente se implican y se acompañan, y si ello no se ve inmediatamente, tal cosa no quiere decir que el espíritu humano esté relevado de la tarea de su esclarecimiento.
Volviendo al término <<Masa>> no se puede quedar sólo en su percepción “nocional”, en su sola “idea somera”, pues tal “reduccionismo” no nos sirve para comunicarnos con ella, con la <<Masa>>, y mucho menos sirve para que ella se comunique con nosotros. Las ideas simples o “simplistas” que al calor de los acontecimientos inmediatos nos formamos acerca de las cosas, no sirven de mucho, más allá de permitirnos sólo una comunicación alienada, fragmentaria, o para un intercambio lingüístico sólo coloquial, utilitario, pasajero o provisional, no van más allá, ¡ni siquiera estirándolas! Tal es la razón de que esta clase de términos, como la <<Masa>>, inviten a pensar mucho más de lo que se acostumbra, si es que nos queremos comunicar con ellas o pretendemos entender lo que ellas comunican. Así por la forma absolutamente trascendente como el 1º de Julio le respondieron políticamente a López Obrador y a su partido MORENA, sería bueno lanzarles amistosamente la pregunta en el sentido de las <<Masas>>, es decir, ¿qué entienden por Masas?, más aun, ¿por Partido de masas?, en los tiempos actuales de una sociedad crecientemente compleja como la mexicana. ¿Creen que su apoyo es permanente? ¿En qué términos debe proseguirse un dialogo con ellas? ¿Se ha entendido siquiera sus problemas? ¿Se siente capaz el próximo gobierno para estar a tono con ellas y dar respuesta a sus problemas? ¿Creen que la disputa por las masas ya terminó, como por arte de magia, o sus recientes favores sólo son una inestimable oportunidad política para que un partido y gobierno se consolide? Pero cómo sería posible dar respuesta a estas preguntas si no se entiende a cabalidad la actual complejidad que entraña el término aquí aludido, su reciente forma y contenido ya históricamente determinado de ese actor?
Un tema muy de la mano con el anterior tiene que ver con los necesarios equilibrios de la <<distribución>> del poder de Estado, que ya tiene enfrente MORENA y López Obrador. En una rápida ojeada de la propuesta de composición del gabinete del segundo, se ve claramente que el “brazo burocrático”, incluso “tecnocrático” asume el 80% de los puestos. La parte social, sólo se encuentra tímidamente representada. Si tomamos en cuenta que lo que da razón de ser a cualquier movimiento son los principios. En estos reside el primer impulso, la fuerza motriz de cualquier movimiento, con el principio burocrático quedaría muy a la expectativa lo que se ha pregonado como <<cuarta transformación>>. Pues al “partido burocrático” sólo le interesan “sueldos”, “compensaciones”, “comodidades”, y mucho menos compromisos para alterar situaciones cuyas inercias regresivas datan de largo. Los “partidos burocráticos”, tradicionalmente se mostraron no sólo incapaces de favorecer al público, a la gente, o como aquí decimos a las <<masas>>, por el contrario desperdician talentos, despilfarran recursos, retardan los trámites, sofistican las formas de la política pública mientras empobrecen sus contenidos, toman distancia de la gente hasta formar una casta aparte, repelente, discriminatoria. Todavía nos queda muy fresca la infame “practica dilatoria” del PRIANISMO de someter al trámite tortuosos las “ayudas sociales”, las que pasaban por “varias manos” antes de llegar a sus destinatarios. Y cuando llegaban, si es que lo hacían, sólo se repartía entre los “destinatarios” un exiguo y castrado cuarenta o treinta por ciento de lo que oficialmente se había presupuestado. Generando no sólo el “desencanto” sino la frustración de la gente. Tal fue la apuesta del PRI durante décadas, finalmente perdió. Tal fue la apuesta del PAN, por dos sexenios y también perdió. La apuesta de MORENA ¿cuál es? ¿Es la burocrática pestilente? O la de las masas. Si es esto último, entonces los problemas de los <<equilibrios>> ya doblan las campanas antes de que llegue el desencanto.