Ha ocurrido el desenlace de la sucesión presidencial y las señales no pudieron ser más reveladoras: Ninguno de los tres candidatos perdedores esperó el reporte del consejero presidente del INE, Lorenzo Córdova, ni el mensaje del presidente de la República, Enrique Peña Nieto, para hacer el pronunciamiento de que no les favorecían las tendencias y felicitar al ganador. Mucho menos los simpatizantes de López Obrador, que se volcaron por las calles y la plancha del Zócalo para festejar la victoria. Fueron síntomas de que el deseo de cambio por parte de las ciudadanía está desbordando los moldes del viejo sistema. Habrá que ver si se terminan convirtiendo en tendencias abiertamente antisistémicas…
Curiosamente, el único que respetó la usanza del sistema fue el propio López Obrador, que ganó las elecciones montado en la ola antisistémica. Antes de dar su mensaje como triunfador, esperó el reporte del INE y las palabras de Peña Nieto. Para unos, fue una estrategia contra aquellos que lo catalogan como autoritario. Para otros, se trató del anticipo de que no estamos ante el inicio de un cambio sino de un brinco al pasado: La restauración del sistema, del ‘viejo sistema’ que en su momento encabezó el Partido Nacional Revolucionario, luego convertido en Partido de la Revolución Mexicana y, luego en Partido Revolucionario Institucional…
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Según los datos del Conteo Rápido del INE, AMLO obtuvo una tendencia entre 53 y 53.8%; Ricardo Anaya, entre 22.1 y 22.8%; José Antonio Meade, entre 15.7 y 16.3%; y Jaime Rodríguez ‘El Bronco’, entre 5.3 y 5.5%. La participación estimada sería de 62.9 y 63.8%. Aunque hay que esperar los conteos distritales, las tendencias se presentan como irreversibles. Sin duda, un aspecto clave será el equilibrio de fuerzas en la próxima Legislatura federal…
“El eclipse del presidente…”
La expresión de Enrique Peña Nieto, al dirigir el mensaje a la Nación, simbolizó ese tipo de tristeza propia de la derrota. Un gobierno que empezó con lo que parecía un gobierno exitoso por la vía de las reformas y que terminó hundido en la mediocridad y en la pérdida del poder. Con motivo del proceso electoral que se avecinaba, dijo que no había leído muchos libros pero que sabía ganar elecciones. Ahora sabemos que ni lo uno ni lo otro. Sus ojos vidriosos, que parecían a punto de anegarse en llanto, lo dijeron todo. Cuando alguien bordea la ventaja que, finalmente, logró alcanzar Andrés Manuel, no tienes mucho margen para negociar con él. A media campaña, AMLO le envió el ‘fraternal’ mensaje de que lo mejor que podía hacer era negociar su salida y cubrirse las espaldas y al parecer eso fue lo que hizo…
Un amigo, José Antonio Meade, al que mandaron a perder mientras se negociaba el traspaso del poder a sus espaldas. ´La movilización se inició tarde y por eso perdimos´, intentaron justificar algunos, cuando en realidad Meade no tenía posibilidades de ganar por la pesada carga de corrupción e impunidad del PRI, sobre todo del sexenio que está por terminar. El que puso una losa tan pesada sobre el candidato, fue el mismo que lo abandonó en la hora decisiva, presa de su obsesión de impedir que Ricardo Anaya pudiese ganar…
El triunfo de López Obrador es legítimo. De alguna manera, Fidel Herrera yendo a votar en una situación tan deplorable se convirtió en la viva imagen del eclipse del presidente saliente: Insultado por los presentes, que no le perdonan lo ocurrido en Veracruz durante su gobierno ni haberlo dejado en manos de alguien como Javier Duarte. Hay un hilo conductor entre lo anterior y la gente gritando en el Zócalo: ´¡Fuera Peña! ¡Fuera Peña!´, mientras el de Tabasco daba un discursos a sus seguidores. Una cosa está clara: Quieren echarlo de la Presidencia a la brevedad, aunque sea a empellones. Hay un mar de diferencia entre los ojos llorosos de Peña Nieto y los de Andrés Manuel. El mexiquense quedará como uno de los peores gobernantes en la Historia de México. El tabasqueño desea ser un buen presidente…
“El enigma de Andrés Manuel…”
Las expectativas son elevadas y las promesas hechas generan muchas interrogantes. El tiempo de las campañas ha terminado y el de los discursos, también. Hoy, Andrés Manuel se encuentra con la realidad de tener que cumplir tanto sus promesas como con lo que la ciudadanía espera de él…
El escenario es complicado y lo sabe. López Obrador está en riesgo de una doble ruptura generalizada. Una, al interior de su futuro equipo de gobierno, donde lo mismo se encuentran tecnócratas que representantes de la vieja izquierda, partidarios de la libertad empresarial que los nostálgicos del intervencionismo estatal. Otra, entre los que sufragaron con él, en caso de incumplir sus promesas de campaña…
¿Cuál derrotero seguirá Andrés Manuel? Por lo pronto, hace dos domingos, Jorge Zepeda Patterson afirmó en su artículo: “La muerte del PRI”, que dicho partido está en riesgo de desaparecer y que se trataba de refundar en MORENA al “auténtico PRI”. En medio de la lucha por el poder, dejamos de prestarle atención al significado de algunas palabras: “Regeneración” no implica un cambio hacia el futuro, sino en ´regenerar´ algo del pasado. Desde ese punto de vista, los que esperen de AMLO un cambio de cara al porvenir podían llevarse una sorpresa muy distinta de lo deseado…
Si hemos de hacer caso a Zepeda Patterson, un aliado de López Obrador, nos encaminamos a la restauración del sistema autoritario y del presidencialismo que tantos dolores de cabeza nos dio. Dijo que no busca instalar una dictadura ni descubierta ni encubierta, pero la duda persiste y la mayoría de los presidentes populistas han prometido lo mismo y no lo han cumplido. El mesianismo desemboca en creerse ‘providencial’ y ‘necesario’ para el país y, por ende, en perpetuarse en el poder. En su discurso dirigido a los presentes en el Zócalo, afirmó que implantará una ‘verdadera democracia’ y cuando un populista dice algo así quiere decir que usará a las masas para lograr lo que desee. Los hechos hablarán…
“La otra refundación…”
Al margen de lo que resulte, el sistema de partidos en México debe replantearse o, de plano, quizá hasta refundarse. El PRI se encuentra en riesgo de ser desmantelado por MORENA y la mayoría de los partidos han entrado en una crisis de representatividad. El PRD igualmente podría desaparecer a manos del mismo partido. Sin duda, habrá una lucha por el poder en el PAN y, en la víspera, los anayistas expulsaron del partido a Ernesto Cordero, a Jorge Luis Lavalle y a Eufrosina Cruz. En privado, también acusan de traición a Rafael Moreno Valle. Se avecina una lucha por el poder en el PAN, luego de no ganar Ricardo Anaya. Pero ese no es el punto central. Tiene que replantearse ante la ciudadanía para ser visto nuevamente como una opción. Los empresarios, sopesan la necesidad de contar con un partido con un perfil ciudadano más acentuado…
De derivar el gobierno de AMLO en una nueva dictadura, quizá el PAN tenga motivos para relanzarse como cuando se fundó. El populismo latinoamericano se encuentra en crisis y ven a Andrés Manuel como la nueva esperanza y querrán ´colgarse´ de él. Pero, ¿vale la pena ‘resucitar difuntos’? Mientras intentamos responder a muchas interrogantes, los mexicanos hemos entrado en una nueva fase de nuestra Historia buscando un cambio y muchos no se van a conformar con menos de lo esperado…
Tratando de salvarse, Peña Nieto selló un pacto de alcances limitados con López Obrador. Grupos de la ‘Vieja Guardia’ priísta igualmente pactaron con él. Pesó más su fobia contra Anaya que sus responsabilidades para con México. ¿Revolución mediante ruptura o revolución conservadora? Conservadora de un pasado ya ido. Pronto sabremos hacia dónde transitará el tabasqueño. Mientras tanto, una cosa queda firme: Se requiere una nueva ciudadanía que actúe con mayor responsabilidad y compromiso…
Ha llegado la hora de la cita de Andrés Manuel con la realidad…
Hasta entonces…
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