En los últimos 25 años hemos visto la estrella ascendente de Rafael Moreno Valle en Puebla. Con una carrera política iniciada con sus labores como asesor de campaña para el Senado de Melquiades Morales Flores, Moreno Valle ha sido eficaz en la construcción de un poder personal que lo llevó a ser Secretario de Finanzas con Morales Flores como gobernador. Diputado federal, diputado local y luego senador, Moreno Valle transitó del PRI hacia el PAN y fue exitoso en presentarse como el adalid opositor a Mario Marín Torres. En 2010 consiguió llegar a ser gobernador del estado de Puebla. A lo largo de poco más de dos décadas, ha amasado la suficiente influencia como para construir una formidable estructura de poder regional. Ésta aspira a construir un grupo político tan influyente y extensivo como el que nació con Maximino Ávila Camacho.
Como gobernador, Moreno Valle exhibió un estilo personal autoritario y represivo combinado con una enérgica voluntad neoliberal. Colonizó a todos los partidos al extremo de que se apropió del PAN y el PRD y tiene un fuerte sector de partidarios en el PRI. Logró prolongar su presencia a través del hoy gobernador Antonio Gali y hoy aspira a darle continuidad a su poder a través del eventual gobierno de su esposa, Martha Ericka Alonso. Todo iba conforme a lo planeado hasta que tuvo dos tropiezos. En primer lugar, fracasó en su objetivo de ser candidato presidencial. En segundo lugar, hoy está en peligro su intención de que su esposa sea la próxima gobernadora.
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En lo que era su plan A, se interpuso Ricardo Anaya quien logró ser candidato del PAN aunque fuera a costa de dejar profundamente dividido a su partido. En lo que se refiere a la gubernatura del estado se le ha interpuesto Miguel Barbosa, a quien diversas encuestas le dan una ventaja de entre 3 y 6 puntos. No me cabe duda que Moreno Valle y su equipo deben estar preocupados. La derrota de Martha Ericka Alonso significaría un severo revés en la construcción del poder regional que ha ido construyendo. Poder regional que de consolidarse implicaría la continuidad en el gobierno por las próximas décadas. Implicaría también jugar de manera decisiva en las grandes ligas de la política nacional. Todo esto está en riesgo porque montado en la ola impetuosa de López Obrador, Barbosa está llegando muy lejos en la disputa por el poder en la entidad.
He aquí lo que está tras las bambalinas del “Todos Unidos contra Barbosa” (Tucomba). Después de la alegada reunión del 26 de abril entre Moreno Valle y Enrique Doger, el analista puede concluir que éste último ha rendido sus pretensiones al verse muy abajo en las encuestas. En los últimos días, Doger se ha dedicado a atacar a Barbosa en concierto con Martha Ericka y también con el candidato del Verde Ecologista, Miguel Chaín. Violeta Lagunes ha mostrado los recursos económicos suficientes como para pintar anuncios en calles y carreteras, disponer de autobuses con personas que asisten a los eventos en los cuales ha estado presente López Obrador con la consigna de “AMLO Sí, Barbosa No”. Y esta semana, la inmensa mayoría de los medios impresos y digitales, se han unido al coro que acusa a Barbosa de una vida fastuosa y suntuosos viajes al extranjero. La defensa del candidato de Juntos Haremos Historia rápidamente ha sido descalificada por buena parte de los medios diciendo que no es convincente.
Lo sucedido muestra que detrás del Tucomba se encuentran las largas manos de un poder regional que se siente seriamente amenazado.