En el gobierno federal están desesperados. En el inicio de 2018, Andrés Manuel López Obrador no sólo aparece como puntero en las preferencias electorales, sino que cada día aumenta su ventaja respecto al precandidato oficial y al abanderado de la alianza PAN-PRD-MC. Esta desesperación gubernamental por perder el poder la expresan de diferentes maneras: con campañas propagandísticas que rayan en lo ridículo o a través de ataques de personajes detestables de la política, como Otto Granados Roldán. El que fuera vocero de Carlos Salinas de Gortari, ahora tienen la encomienda de atacar, así sea con insultos y descalificaciones, a López Obrador.
Más artículos del autor
Desesperados y enloquecidos, así arrancan el año los priístas, Aurelio Nuño de ofensivo, no le queda; Otto Granados, ese fósil salinista, corrupto de entre los corruptos, de “ganagracias”, haciéndose el valentón, agrede a López Obrador; ¡pobre resucitado!, no recuerda que fue parte del gobierno más dañino que ha tenido el país. Su cargo de Secretario de Educación Pública fue una negociación de Carlos Salinas de Gortari con Enrique Peña Nieto. ¿De dónde le salen espolones de dignidad y honradez a este dinosaurio salinista?
Le recomiendo a estos priístas que cambien de estrategia, con ofensas a Andrés Manuel López Obrador no lo van a bajar, ni van a subir a José Antonio Meade en las preferencias electorales. ¿O qué, será verdad lo de su deseo oculto de “cepillar” a su candidato? Sería mejor que se fueran a tomar fotos a un supermercado para que presuman que son unos chavos comunes y corrientes.
Basta con recordar que en el gobierno de Peña Nieto encontramos, junto con Otto Granados Roldán, a los siguientes personajes y apellidos de la época del salinismo: Idelfonso Guajardo, Pedro Joaquín Coldwell, Claudia Ruiz Massieu, Emilio Lozoya y Enrique de la Madrid, para tener presente si las cosas han cambiado en el priísmo.
José Antonio Meade no ha encontrado, ni encontrará, la ruta del ascenso. Está debajo de Ricardo Anaya, peleándose entre ellos de manera férrea por el lejano segundo lugar. José Antonio Meade debería considerar cambiar a su equipo de campaña y no recurrir a salinistas como éste. Para Meade sería mejor que la gente no se diera cuenta que Otto Granados, el salinista, ahora también es vocero de su campaña.
Los corruptos no encuentran la forma de apagar la llama del cambio que ya prendió en todo el país. La desesperación del régimen es porque la sociedad ya no se cree las mentiras del gobierno. ¡Cómo se atreven a proponer la continuidad de su proyecto si han llevado al país a la ruina! Veamos la cuesta de enero. Inflación de 6.6%, alza en el precio de los combustibles y de los productos básicos, violencia e inseguridad.
Quieran o no, lo acepten o no, a pesar de la guerra sucia, López Obrador representa una oposición real de cambio al régimen corrupto que ha gobernado al país. No es casual que sean los salinistas los que alcen la voz en estos momentos, ese es el proyecto y visión del país que será derrotada el próximo 1º de julio. XXX Twitter @MBarbosaMX