El escenario que se va perfilando rumbo a 2018, se presta mucho a la teoría de la conspiración. Con mayor razón de considerar los pactos de los poderes fácticos, entrelazados con las alianzas de los partidos para sacar adelante sus proyectos. Pese a ser adversarios, Peña Nieto y López Obrador partieron de un mismo supuesto que podría no cumplirse: esperaban un desenlace 2018 de tipo bipolar, PRI versus MORENA (con sus respectivos aliados). Tanto presionó AMLO al PRD en la CdMx, que sin querer ayudó a fincar al Frente Ciudadano por México. Del otro lado, conforme se fue consolidando esa posibilidad, se consumó la ruptura entre Anaya y el Presidente. Lo que se había creído sería un escenario bipolar, derivó en uno trilateral. La fractura entre Margarita y Anaya puso en un aprieto al dirigente del PAN, pero el que poca gente haya decidido seguirla y las dificultades que enfrenta la señora para conseguir las firmas, le dieron un respiro. No ocurrió así en MORENA…
“Monreal abre su juego…”
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De cara a la reunión de Ricardo Monreal con Andrés Manuel, el primero mandó un claro mensaje: quiere la CdMx pero no le va la vida en ello (señal de apertura), quiere ‘derecho de sucesión’ en la Cuauhtémoc, entrega de MORENA (la vista puesta en 2024) y el control del Senado a partir de 2018. ¿Qué significa lo anterior? Monreal sólo desistiría de ser candidato a la CdMx y, obviamente, de la ruptura, a cambio de ser senador y líder de la bancada (SEGOB quedaría como una opción alterna). Esto implica una dificultad para AMLO, pues esa posición se le había prometido a Martí Batres. En la Cuauhtémoc hay un forcejeo enconado entre los seguidores de Monreal, los de Batres y el eje Bejarano-Padierna, con miras a la candidatura delegacional y, en el caso de Ricardo, con el añadido de sus proyecciones para 2024…
Quizá el aspecto más complicado de la negociación sea el control de MORENA. Monreal sabe que, gane o pierda AMLO, él podría ser el aspirante morenista para la siguiente sucesión presidencial. Obviamente, tratará de darle al delegado mucho en tanto no signifique entregarle el Partido. Pero Ricardo le ha enviado otro mensaje: “No tengo propuesta, acudiré a escuchar”. ¿Por qué Monreal está tan seguro de su posición? Tenemos un ‘punto ciego’ en el escenario…
“Cuauhtémoc, el ‘punto ciego’…”
Paralelamente a los amagos de ruptura, se desató una disputa en CdMx y zona metropolitana (que se adentra en territorio mexiquense), entre el PRI, MORENA y el PRD por la estructura territorial de los votos. Esto indudablemente pasa no sólo por el tema de Monreal, sino también por el espectro de poder del hijo del rey de la basura: Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, en su momento señalado como presunta cabeza de una red de prostitución y enemigo jurado de Beltrones y de María de los Ángeles Moreno. Para ganar en la Cuauhtémoc y desafiar a López Obrador, Ricardo tendió puentes con Gutiérrez de la Torre, el ‘otro Cuauhtémoc’. Quien desee imponerse en la CdMx, necesitará a uno de los dos o al menos esa fue la lectura…
Monreal no podía optar por el PRI sin poner en duda su credibilidad. Así surgió un doble escenario. Gutiérrez de la Torre aceptó la propuesta de Eruviel Ávila (dirigente del PRI CdMx) para integrarse a la Comisión Política Permanente (adscrita al Consejo Político Nacional del PRI). ¿Actuó en solitario? No lo sé. Pero lo cierto es que subieron los bonos de Monreal. Hoy, AMLO debe llevarle una buena oferta y Ricardo lo sabe…
Monreal en MORENA o Monreal en el Frente y, en tal caso, ‘puenteando’ con el PRI para liquidar a López Obrador…
“EPN-AMLO, la convergencia…”
Los adversarios se atacan en el discurso, pero en los hechos tienden a pactar cuando lo juzgan necesario. A López Obrador y al Presidente no les conviene un escenario trilateral, sino bipolar. En acuerdo o no, convergen en Puebla. Quieren ganarse la voluntad de don Máximo, exgobernador pero verdadero dueño del poder. AMLO ofrece no estorbar su hegemonía local ni el ascenso de Martha Erika a la gubernatura. Tampoco pelearle el control del Congreso poblano, claro. Desde Los Pinos, la oferta es casi la misma, añadiendo posiciones en el gabinete de Meade. En el fondo, EPN y AMLO están preocupados por las encuestas que colocan al Frente en primer lugar, seguido por el PRI-PVEM y MORENA-PT…
Andrés Manuel está resintiendo los efectos de algunas malas decisiones y declaraciones arriesgadas, así como el precio de la alianza con el PT, cuyas figuras son cuestionadas. En ese contexto se inserta el jaloneo con Monreal y se entiende que la candidatura de la Cuauhtémoc haya quedado pendiente. El Presidente trae a cuestas que Meade no remonta y los escándalos. Debe elegir entre su ‘delfín’ para mantener la continuidad y protegerse, y Osorio Chong, mejor posicionado pero que cambiaría el centro de gravedad del poder. El informe de la Clínica de Derechos Humanos de la Facultad de Derecho de la Universidad de Texas, le llegó en mal momento. Detrás de los señalamientos hacia los Moreira y Fidel Herrera, podría estar un mensaje de Trump por la renegociación del TLCAN. Agreguemos las secuelas del caso Odebrecht y el amparo dado a Emilio Lozoya, para comprender la grave situación de la élite gobernante…
En este escenario de la lucha por el poder, hay que sumar lo ocurrido en la Delegación Carranza, los conflictos en la ALDF por el tratamiento de aguas y la presión de Ivonne Ortega para que le abran espacios a ella y a sus aliados, así como el retiro de ofertas en materia de hidrocarburos (con todo y el tema de Tula)…
“El escenario de don Máximo….”
Los movimientos registrados en Puebla van en el sentido de dar por perdido el proyecto presidencial de 2018. Los preparativos para Martha Erika van en aumento, aunque hay otros síntomas que indican que don Máximo va a ‘estirar la liga’ tanto como pueda. Pero una cosa es eso y otra, pactar para descarrilar a Ricardo Anaya. De lograr Margarita juntar las firmas y se acercase al 10% de la votación, sería suficiente para sellar la suerte de Anaya. Él no tendría necesidad de meter las manos. Sabe que EPN apuesta a eso…
Desde su perspectiva, don Máximo entiende que la negociación será por la alcaldía. Se puede negociar o entronizar a Jorge Aguilar Chedraui. Pero una negociación así parte del supuesto de que Anaya no pueda ganar, aunque sea candidato del Frente. Aquí cobra importancia el papel de Margarita. Don Máximo sólo entregaría la alcaldía capitalina a sabiendas de que Anaya perderá, lo que le permitiría adueñarse del PAN nacional…
Eduardo Rivera tiene pendiente resolver el tema judicial, lo que hipotéticamente sería la opción a pactar antes que pensar en repetir en la alcaldía. Humberto Aguilar, ‘El Tigre’, entiende que, pase lo que pase, la posibilidad de que don Máximo siga siendo ‘dueño’ de Puebla es alta. Por eso empuja para que se haga un Frente en Puebla y se abre a la posibilidad de uno de los aliados de don Máximo (intentando fracturar), con tal de que él sea candidato a la alcaldía (lo que dejaría fuera a Eduardo Rivera). ‘El Tigre’ quiere ser gobernador, pero sopesa la necesidad de una ruta a mediano plazo…
“EPN, los planos del poder…”
Unos y otros saben que gravita la propuesta de Los Pinos, en el sentido de acordar el fracaso de Anaya, a cambio de Puebla, Veracruz, Jalisco y CdMx. ¿Aceptará don Máximo? Lo más lógico es que pospondrá la decisión final y se quedará con todo lo que pueda. Si Margarita fuese candidata y lograse el 10% indicado, no habría necesidad y de todos modos podría quedarse con Puebla, apoderarse del PAN nacional y reintentarlo en 2024 (No sé si será tan fácil, pero así lo está leyendo). En los otros estados, es probable que el Frente pueda ganar. ¿Para qué arriesgarse? Porque la propuesta peñista abarca a muchos grupos del Frente y llama la atención el número de firmas del ‘Bronco’ en Tabasco. Sin embargo, en Puebla parece imperar posponer tan delicada decisión…
No puede ser de otra manera. Anaya tiene un arma muy poderosa. Si don Máximo pactase su fracaso, Ricardo Anaya haría designaciones directas para las candidaturas poblanas. El mensaje sería claro y directo…
Peña Nieto juega en tres planos: Meade, Margarita y ‘El Bronco’ (aunque no haya acuerdo de por medio). Ella para neutralizar a Anaya, él para erosionar a López Obrador. El que puede alterar ese tablero de control es Ricardo Monreal…
Hasta entonces…
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