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Miércoles, 13 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Anda en lo suyo

En busca de la presidencia. Los números de Peña. La infraestructura insuficiente.

Gustavo Santín Nieto

Poblano por elección. Profesor Educación Primaria, licenciatura en Economía UNAM y Maestro en Administración Pública INAP Puebla. Asesor de SEP en varios estados. Miembro SNTE. Dirige IUP y Coordina la AUIEMSS

Domingo, Agosto 20, 2017

Mientras que Peña Nieto considera que la reforma educativa es una realidad, Aurelio Nuño “anda en lo suyo”, y lo suyo, es la política. Lo suyo es alertar en contra de una visión autoritaria de gobierno, cuando la  facción política en la que milita, se distingue por imponer su postura sin importar la opinión de las mayorías y encabezar una lucha en contra de quien pudiese representar el hartazgo de la sociedad ante la inseguridad; la sumisión ante el imperio y la entrega de los recursos naturales propiedad de la nación; la fragilidad de la economía de los hogares menos favorecidos -que son la mayoría-; los albazos legislativos, los pactos políticos cupulares que conculcan derechos laborales y humanos. Lo suyo es perseguir una candidatura presidencial que le concederían tanto el Partido Revolucionario Institucional (PRI) como las organizaciones políticas aliadas e instalarse en la casona presidencial.

 

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Las cifras relativas a las que alude Peña, parecerían darle la razón si no fuese porque pian pianito, dan gato por liebre. Peña discurre sobre los “avances” que, a su juicio, ha logrado su administración en materia educativa. Considera que hoy México cuenta con mejores maestros (y maestras, seguramente), más preparados y “mejor capacitados”, cuenta con una mejor infraestructura educativa -mejores escuelas-  y “mejores contenidos educativos”. Empero, todo depende del cristal con que se mira. Cierto, cabe el beneficio de la duda, que 180 mil docentes de 1 millón 200 mil  que conforman la estructura laboral de la educación pública básica,  sustentaran la evaluación de permanencia obligada por la Ley General del Servicio Profesional Docente. Con un San Benito, la cifra de evaluados, representa a tan sólo 1 de cada 6 mentores, el 15% del total del personal docente en servicio, cifra distante de la meta programada en un 85%, lo que equivaldría a 1 millón 20 mil maestras y maestros sujetos de examen, menos que los programados originalmente. Que “640 mil aspirantes a profesores” sustentaran el examen de ingreso al servicio profesional docente hablaría, lejos de ser un éxito, de 640 mil profesionistas -entre ellos los recién egresados de las escuelas normales-, desempleados en el ejercicio de las profesiones en las que se formaron, puesto que las convocatorias contemplaron la participación de los egresados de las universidades públicas y privadas que cursaran cualquier licenciatura. Mención por separado merecería confundir los términos evaluación, preparación y capacitación, utilizados como sinónimos en el discurso que Peña pronunciara durante el evento Convivencia Cultural 2017 (goo.gl/eF6x1T). Mientras que la evaluación, cuestionada, suspendida y reinventada permanece sin lograr sus objetivos, a la capacitación y actualización docente se destinan tan sólo 1 mil pesos a cada maestro o maestra.

 

Insuficiente, la mejora en infraestructura para tener óptimas escuelas, remediaría la penosa situación en la que se encuentran tan sólo 33 mil planteles de educación básica, media superior y superior, de un total de “88 mil 781 planteles de nivel preescolar, 96 mil 859 de primaria y 39 mil 336 de secundaria”, cuya suman 224 mil 976 (no incluye media superior y superior), el 14.66%. Programa cuestionado por su carácter extraordinario que denota la irresponsabilidad presupuestal con la que se conducen históricamente los gobiernos emanados de la revolución (PRI) y los de Acción Nacional (PAN), quienes han descargado su responsabilidad en las “aportaciones voluntarias” que -obligatoriamente- realizan madres y padres de familia y por financiarse, mediante Certificados de Infraestructura Educativa Nacional (50 mil millones de pesos) colocados en la Bolsa Mexicana de Valores que hipotecan parcialmente, recursos del Fondo de Aportaciones Múltiples (FAM) por lo que resta de esta administración y 3 sexenios más y que contrariamente, al gastar recursos que no les corresponden, se convierten en deuda pública.

 

De los mejores planes y programas de educación básica y media superior y de educación normal, mejor ni hablar. Lejos de ser una realidad, se convierten en un espejismo que deberá vislumbrarse en las postrimerías de un sexenio. La promesa de iniciar el primer bloque del nuevo modelo educativo (al despuntar el ciclo escolar 2017-2018) en preescolar y en los primeros grados de educación primaria y secundaria son tan sólo eso, una promesa que no se cumplirá por iniciarse cursos sin que los maestros conozcan su materia de trabajo, sin mayor capacitación que la de una semana dedicada al consejo técnico escolar y sin que las niñas y los niños cuenten con los nuevos libros de texto gratuito, acordes a la modificaciones anunciadas. La mejor preparación de quienes estudian en instituciones formadoras de docentes queda también en el limbo, lo mismo que la reforma integral a la educación normal, de la que la enseñanza de la lengua inglesa es parte toral, lo mismo que la convocatoria para contratar a 1 mil docentes especializados en el dominio bicultural del inglés que se realizaría en el transcurso del mes pero que, a menos de 10 días de que concluya, sigue siendo una panacea.

 

Mientras Peña da como lograda la reforma educativa, Nuño anda en lo suyo, promoviendo pírricas victorias, apuntalando alianzas y concertando acuerdos con la clase política, concediendo entrevistas, fotografiándose lo mismo con niños y niñas que con su jefe político; placeándose, en una palabra. No se cansa de repetir que vamos bien, destacando un futuro promisorio para México, cuando todo demuestra lo contrario. Señalan, acompañados de niñas y niños que ganarán la olimpiada del conocimiento que la reforma educativa ya cumplió y que merced a ella, tendrán las mieles del paraíso en sus bocas. Sin embargo, ni las alumnas ni los alumnos ganadores, lo mismo que quienes destacan en competencias internacionales, son producto de la reforma educativa. Lo anotado, Nuño anda en lo suyo y lo suyo es la política.

 

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