1 Hablemos de política y de escenarios; con el triunfo del PRI en el estado de México y Coahuila, ¿cree que se fortalece el presidente Enrique Peña Nieto? ¿Tiene el partido posibilidades de retener la Presidencia de la República en el 2018? Este triunfo electoral, ¿fortalece al PRI de Puebla? ¿De qué manera?
En Coahuila y el Estado de México no se tomó en cuenta por los votantes priístas lo que algunos analistas llaman el fracaso de la gestión de Peña Nieto, la devaluación que ya no espanta más a que los viajeros empedernidos, los endeudamientos, la impunidad y la corrupción.
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Tampoco contó el gasolinazo y los asesinatos de periodistas, aunque el PRI perdió buena cantidad de votos que se fueron a MORENA.
Lo cierto es que muchos críticos anti priístas se espantan porque ganó el PRI. ¡Qué horror! gritan las buenas conciencias pro panistas y pro perredistas. Políticos y articulistas se preguntan: ¿Cómo fue posible este atentado a la democracia? Por el triunfo del PRI, el PAN, MORENA, el PRD y otros mini partidos ponen el grito en el cielo. ¿Cómo es posible que ganara el PRI corrupto, proclive a la impunidad, al clientelismo?
Sin duda, es oxígeno puro para el todavía llamado partidazo. Pero menos oxígeno para Enrique Peña Nieto cuyo talón de Aquiles ha sido la comunicación oficial que se ha convertido en desinformación.
La respuesta al triunfo del PRI es simple: Todavía tiene su voto duro y un gran sector de gente que confía en el PRI. Los votos hacia MORENA son de aquellos simpatizantes del viejo PRI, el de la premisa de la Justicia Social.
Le han escrito desde el 2000, con la victoria panista de Vicente Fox, varias actas de defunción, pero el PRI sigue ahí, como escribió Augusto Monterroso.
Con la votación por tercios, el PRI con un buen candidato puede aspirar a retener Los Pinos en el 2018. Dependerá entonces de las alianzas.
Es increíble que se alíen el PAN y el PRD y digan a voz en cuello, como lo hacen Ricardo Anaya y Rafael Moreno Valle Rosas, es el único modo de ganarle al PRI. Eso quiere decir que solos simplemente no pueden.
En Puebla, con un buen candidato, y sobre todo con unidad de liderazgos, el PRI se fortalece y puede echar abajo los sueños guajiros de Moreno Valle Rosas de imponer un Maximato. Blanca Alcalá pudo hacerlo, pero no quiso, sin embargo reunió un buen número de votos y el actual gobernador panista José Antonio Gali Fayad obtuvo muchos menos votos que su antecesor.
En Puebla el PRI está como dormido, hay desunión, hay canibalismo, hay traiciones, hay egoísmo. Es curioso, como se publicó en El Sol de Puebla, un gran número de ex dirigentes se ha ido del PRI. Esas decisiones revelan algo más profundo.
Bien lo dijo el delegado de Sedesol y ex dirigente tricolor, Juan Manuel Vega Rayet: El PRI no está bien. El hecho que haya ganado en el Estado de México no quiere decir que todo sea “miel sobre hojuelas”. Es importante la victoria en el Estado de México, “es oxígeno puro, como dicen”.
Y añadió que los priistas deben reflexionar, porque el triunfo no fue fácil, sino más bien competido. “Deben prenderse los focos rojos por lo que viene en 2018 y en ese tenor estamos viendo que la participación está activa, además hay competitividad”.
2 En el caso de MORENA, que se vuelve ahora la segunda fuerza política en términos electorales (más de 2 millones 400 mil votos), ¿qué le haría falta para lograr una victoria en la contienda presidencial? En Puebla, ¿el partido crecería al grado de volverse segunda fuerza electoral, o incluso primera? ¿Por qué?
MORENA avanza pero con lentitud y la gran pregunta que hicieron los analistas: ¿qué vio Andrés Manuel López Obrador cuando llamó a las izquierdas a las alianzas antes de la elección del Estado de México? Tuvo la respuesta el día de la elección: MORENA sola, no podía ganar, necesitaba ayuda de más votos.
En consecuencia para las elecciones del 2018, los grandes partidos políticos, el PRI, el PAN y MORENA parecen quedar estancados en una votación a tercios. Por ello, desde ahora todos los partidos están en la búsqueda de las alianzas.
En Puebla, MORENA en las últimas elecciones ha tenido gran número de votos. Es muy probable que la contienda en el 2018 sea entre el PRI y MORENA. El PAN lleva el riesgo de quedar en tercer lugar.
MORENA podría ganar con un buen candidato al gobierno del estado. Muchos votantes no están de acuerdo con lo que se ha dado en llamar el PRIAN. La prueba es que el PAN cayó en el Estado de México al cuarto lugar.
3 En el caso del PAN, con los resultados electorales recientes, ¿quién sería a su criterio el candidato(a) presidencial? ¿Qué repercusión tendría en Puebla esto?
En el PAN, la lucha de los militantes por la candidatura se centra en tres personas: el dirigente nacional Ricardo Anaya, la señora Margarita Zavala de Calderón y el ex gobernador poblano Rafael Moreno Valle Rosas.
Es difícil precisar ahora quien puede ser el candidato. Anaya tiene el poder y la estructura partidista, Zavala tiene presencia en el panismo tradicional y militante y RaMoVa tiene el dinero y algunos aliados. El PAN, por las ambiciones políticas de los contendientes lleva el riesgo de quedar dividido y busca la alianza con el PRD.
Figuran en lista de espera, Luis Ernesto Derbez, Fernando Ruffo Appel y Juan Carlos Romero Hicks.
Si Moreno es el candidato, la repercusión en Puebla por razones obvias ya se ha comentado. La señora Marta Érika Alonso (MÉA) no sería la candidata al gobierno del estado, ya están en abierta campaña el presidente municipal sustituto, el fuereño Luis Banck Serrato, el diputado local Jorge Fouad Aguilar Chedraui y el Senador de la República con licencia, la “Chiva Loca” Javier Lozano Alarcón, como le llamó el panista Luis Alberto Villarreal.
4 El PRD, que también creció electoralmente en esta elección, ¿cuál es la importancia de este partido en el escenario del 2018? ¿Irá en alianza con el PAN o con MORENA? ¿De qué dependería? En Puebla, ¿crecerá su presencia?
Sin duda alguna el PRD será la manzana de la discordia en las próximas elecciones. Los números obtenidos en las pasadas elecciones así lo demuestran.
El PAN ya anunció la intención de aliarse. Todo dependerá de las luchas internas entre la izquierda que conforma el PRD.
Sin embargo, pudiera parecer un espejismo el número de votos obtenido por el PRD en el Estado de México. Hay que recordar que en el antiguo Distrito Federal, hoy con el nombre de CDMX, en los últimos años ha sido bastión del PRD. La parte conurbada de CDMX con el Estado de México influyó en el número de votos que obtuvo el PRD.
Por ejemplo, en Puebla tiene muy poca presencia. Ahí está la votación que obtuvo en 2016 como candidata a gobernadora Roxana Luna, quien apenas rebasó el 3 por ciento del total de la votación.
5 En cuanto a las candidaturas independientes, ¿cree que alguna logre crecer y volverse competitiva como para lograr la presidencia de la república?
Después del fenómeno del ya no tan famoso “Bronco” en Nuevo León, inflado por los empresarios y algunos medios de comunicación y su fatal desempeño como gobernador, los candidatos independientes se han desinflado.
Difícilmente a nivel nacional y estatal podría registrase un fenómeno similar. A decir verdad, no hay auténticos líderes en los estados del país y menos a nivel nacional.
6 En términos generales, ¿qué partido o alianza de partidos cree que gane la presidencia de la república? ¿Por qué?
Si los partidos van solos en el 2018, hay probabilidades de que el PRI con un buen candidato pueda retener la Presidencia de la República. Con aliados como el PVEM, el PES y el PANAL, también el PRI podría retener la Presidencia.
Si van solos el PAN, el PRD y MORENA, difícilmente podrían conquistar la Presidencia de la República. La elección sería muy competida.
En el caso de alianzas, el PAN con el PRD, podría tener un ligero margen para ganar, dependiendo del candidato.
Vale la pena leer el análisis que Enrique Quintana, director editorial de El Financiero hace respecto al número de votos de la pasada elección.
Señala que el PRI fue el partido que más votos recibió. Suma los votos de las cuatro entidades donde hubo elecciones y el PRI obtuvo directamente 2 millones 655 mil sufragios, más lo del PVEM y PANAL, la cifra llega a 3 millones 209 mil votos, cifra equivalente al 31.4 por ciento de los votos válidos.
MORENA participó por primera vez con candidatos a los gobiernos estatales y a las presidencias municipales que estuvieron en disputa, y se convirtió en la segunda fuerza política en el conjunto de los cuatro estados, al obtener 2 millones 504 mil sufragios, equiparables a 24.5 por ciento de los votos válidos. Le ganó al PAN con 656 mil votos y al PRD con 1 millón164 mil votos.
En contrasentido, el PRI fue el partido que más votos perdió respecto a los comicios previos. Si consideramos las elecciones previas a las tres gubernaturas y a las presidencias municipales de Veracruz, los votos conseguidos por el PRI y sus aliados ascendieron a 5 millones 191 mil sufragios. Esto quiere decir que lo recibido en esta ocasión fue 1 millón 982 mil menos.
El PAN también perdió votos en estas elecciones. Los votos obtenidos por el blanquiazul en las elecciones previas ascendieron a 1 millón 989 mil, mientras que ahora la cantidad total fue de 1 millón 848 mil, lo que implica haber recibido 141 mil votos menos, equivalentes a un descenso de 7.1 por ciento.
El PRD fue también partido perdedor de votos. La pérdida absoluta fue de 142 mil 800 votos, apenas un poco más que el PAN. En las elecciones previas obtuvieron una suma de 1 millón 482 mil votos, mientras que en esta ocasión fueron 1 millón339 mil. La pérdida fue menor de lo que podría esperarse ante el crecimiento de MORENA.
MORENA quitó votos a todos los partidos. En los comparativos contra los comicios previos, MORENA se convirtió en el partido con mejores resultados en su aparición, en toda la historia electoral de esos estados.
Es interesante comparar que los 2.5 millones de votos obtenidos deben haber correspondido en buena medida a la pérdida de votos del PRI y sus aliados, que ascendió a dos millones. De los otros 500 mil votos, 283 mil corresponden a pérdidas del PAN y del PRD, y la diferencia fue de nuevos votantes.
Finalmente, el análisis de El Financiero indica que los resultados de estas elecciones destacan la relevancia de las alianzas.
Si el PAN y el PRD hubieran presentado candidatos comunes en los cuatro estados y se hubieran sumado los votos obtenidos, habrían alcanzado 31.2 por ciento de los votos totales, apenas ligeramente por debajo de lo obtenido por el PRI y sus aliados, y significativamente por arriba de los conseguidos por MORENA. Y si el PRD se hubiera aliado con Morena y sus votos se hubieran sumado, su votación habría llegado a 37.6 por ciento, por mucho, la mayor que habría en estas elecciones.
En las elecciones federales de 2018, si el PRD va solo o con partidos pequeños, acercará el triunfo al PRI; si se arrepiente AMLO de lo dicho y va con el PRD, seguramente ganaría; si va con el PAN, puede convertir a esa alianza en seria aspirante a ganar.