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OPINIÓN

Un voto, por los partidos políticos

El lenguaje de la anti política está lleno de adjetivos hacia los partidos políticos

Alejandra Gutiérrez Jaramillo

Comunicóloga por la Ibero Puebla. Experta en elecciones, género y comunicación política. Ex Consejera del Instituto Electoral del Estado de Puebla. Precursora del Observatorio de Participación Política de las Mujeres. Durante 18 años ha sido Consejera Electoral Local y Federal. Dirige la Consultoría Emphatheia.

 

Viernes, Junio 2, 2017

“Imagina un mundo sin partidos políticos, ni legisladores, ni gastos en engorrosas elecciones, ¿te gusta? Pues existe, tiene nombre: dictadura” Ciro Murayama.

El lenguaje de la anti política está lleno de adjetivos hacia los partidos políticos, es muy común que la “culpa” (palabra que no uso, porque creo que es una acepción judeocristiana y nadie es culpable de nada, responsable quizá pero culpable no y menos en temas cotidianos) de todo lo que sucede sean las y los políticos, se apuesta a que los partidos políticos desaparezcan para ciudadanizar la política, nada mas paradójico que esa afirmación.

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Los partidos políticos son instrumentos con los que se construyen y consolidan los regímenes democráticos a lo largo de la historia de nuestro país, se construyó un sólido y competitivo sistema de partidos. “[…] los patrones de participación electoral en México cambiaron a lo largo de los años en que se experimento un aumento en la competitividad electoral, desde 1964 y hasta 2000. […]” (Informe País Sobre la Calidad de la Ciudadanía en México)

Menciono lo anterior, porque la participación ciudadana tiene que ver también con un elemento que poseen quienes militan o simpatizan en un partido político y que consideran  su “identidad”, cuando los institutos políticos  dejan de trabajar con su militancia, dejan de sumar votos duros, y cuando se alejan de las exigencias ciudadanas, pierden simpatizantes, “[…] la variable que tiene un mayor impacto sobre el voto es la identidad partidista […] es decir que identificarse con un partido aumenta la posibilidad de ir a las urnas”. (Informe País Sobre la Calidad de la Ciudadanía en México)

Una democracia de calidad es aquella que amplia el espectro partidista, que permite una mayor libertad política en la que participan las y los ciudadanos, un claro ejemplo es la elección de 1994 la cual tuvo un incremento en el nivel de competencia partidaria; y se caracterizó por el alto porcentaje de ciudadanas y ciudadanos que acudieron a las urnas a emitir su sufragio. En el caso del Estado de Puebla, la participación fue del 69.07%; la más alta que se ha alcanzado en las elecciones federales.

Pero además debemos recordar que quienes participan como actores en la arena de la democracia, tienen la obligación de respetar la ley, respetar el Estado de Derecho, en caso contrario asumir la responsabilidad que conlleva la omisión a lo mandatado por la Constitución, la Ley General de Partidos Políticos, la LEGIPE y las leyes locales; trabajar por los intereses comunes de la sociedad y no por los intereses particulares; se ha estirado mucho la liga y si se rompe la cadena de arrepentimientos será interminable.

Los partidos políticos y las instituciones que velan por la democracia   debemos  trabajar en recuperar la confianza perdida y  la credibilidad,  para que las y los jóvenes sientan de manera real que sus autoridades electorales, defenderán y protegerán su decisión, de votar por quien sienten que representa sus intereses.

Los partidos políticos deben fortalecerse y no desaparecer, como lo afirma José Woldenberg, es necesario replantear con seriedad los requisitos, para constituir nuevos partidos políticos y facilitar la entrada a corrientes político ideológicas que no se sientan representadas.

Al final y al principio, los cargos públicos son barcos a los que te subes, puedes tirar el ancla, auto engañándote de que la nave es de tu propiedad, puedes pasear por la cubierta, puedes detenerte en la proa y quedarte  inmóvil, y solo sentir la brisa; subir al mástil para que puedas ver el horizonte, o abordar creyendo que vas a encontrar un tesoro o bajarte en el siguiente puerto, también puedes izar las velas, tomar el timón y navegar para llegar a buen puerto, siempre debes tener en mente que el itinerario del viaje tu lo decides, si bajas airoso o lleno de arrepentimientos de lo que pudiste hacer y no hiciste.

@luza1975

Referencias:

Woldenberg, José. GRANDES PROBLEMAS. La democracia como problema (un ensayo). El Colegio de México, UNAM. 2015.

Informe País Sobre la Calidad de la Ciudadanía en México. IFE.2014

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