Actualmente, las noticias se enfocan en los migrantes deportados, específicamente por las declaraciones del presidente de los Estados Unidos, aunque existen estadísticas que muestran que en el gobierno del presidente Obama hubo mucho más deportaciones. Mi reflexión se centra en dar a conocer que existe una amplia gama de migrantes de retorno, y entre ellos están los deportados.
Poco sabemos aún sobre esos migrantes, pero menos aún, sobre los retornados. Eduardo Fernández (2011) escribe que a pesar de ser un fenómeno centenario de ida y vuelta los especialistas han dado poca importancia a las consecuencias de éste y, en concreto, a las causas y efectos de los movimientos de retornados tanto a nivel global como regional y local.
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El retorno tiene fuertes implicaciones en todos los ámbitos de la sociedad donde ellos están inmersos y las temáticas que los implican son muchas, que van desde el ahorro y la inversión, el desarrollo local y regional, cambios en los patrones de consumo, en el ámbito cultural, hasta las emociones, los simbolismos e imaginarios colectivos; el efecto psicológico y el educativo entre los más importantes.
La migración de retorno según el INED (2008) son aquellas corrientes que están integradas por personas que regresan a sus países de origen después de haber sido migrantes internacionales (ya sea a corto o largo plazo) y que tengan intención de permanecer en su propio país durante al menos un año.
Douglas S. Massey y Kristin E. Espinosa (1997) al analizar la migración México-Estados Unidos, establecieron que existen por lo menos cinco consideraciones que deciden, según sus investigaciones, la hora de decidir el retorno:
--a) El capital humano, conformado por las habilidades, conocimientos y capacidades adquiridas en el extranjero que están relacionadas con sus saberes;
--b) El capital social, o redes sociales en ambas partes, entre más familiares se establezcan en Estados Unidos, las posibilidades de retorno y contacto con la comunidad de origen disminuyen con el tiempo;
--c) El capital físico o material, o el número de propiedades, terrenos, parcelas agrícolas con las que cuenta en su comunidad de origen;
--d) Las condiciones económicas de la comunidad de origen, donde la diversificación económica y las posibilidades de inversión juegan un papel importante en la duración de la estancia en el extranjero;
--e) Las condiciones macroeconómicas en ambos países, en donde la inflación, crisis y devaluación influyen a la hora de retornar e invertir.
Ya son varias décadas en las que las restricciones de empleo, ingresos y el desarrollo de los jóvenes aunado a los tradicionales factores de expulsión en zonas rurales, han llevado a la juventud a desplazarse, por lo se plantea al fenómeno migratorio, como uno de los temas asociados a “ la exclusión social, específicamente en los jóvenes y aún más en las mujeres, por las condiciones desventajosas de logros educativos e inserción laboral y a un tránsito probablemente rápido hacia la vida adulta, a raíz de la asunción de responsabilidades vinculadas con las unidades domésticas y la cohabitación en parejas, hechos que afectan de manera transversal y más visible a las mujeres, aunque también se identifican condiciones de relativa satisfacción de logros y mayores opciones de emprendimiento entre algunos migrantes, en especial de aquellos jóvenes que se desplazan más allá de la vecindad geográfica”. (CEPAL, 2004: 66)
Para algunos investigadores (Durand, 2004) la migración por retorno voluntario es aquella en la que un grupo de la proporción del total decide volver a casa por las dificultades vividas en algún momento del proceso, durante el trayecto o en el lugar de destino final y que podrían ser fracasados, por la difícil elección de volver con las manos vacías en donde el migrante muestra una fuerza de voluntad muy grande para enfrentarse con el escrutinio público de su comunidad, sin embargo, mi aproximación personal es que algunos retornados regresan porque añoran su tierra y su gente y deciden regresar para iniciar proyectos propios para salir adelante en su propia comunidad dando trabajo a sus habitantes.
Sin duda, los migrantes deportados requieren de apoyo, pero también los retornados por libre elección, valoremos su experiencia vivida que nutre nuestros espacios locales en las comunidades y las regiones.