El día 17 de febrero de 1945 a las 4.20 de la tarde, en la recámara de su casa en Puebla, Quinta Chignautla en el barrio de Xonaca, falleció de un ataque al corazón, el general Maximino Ávila Camacho, militar de carrera, ex gobernador de Puebla y en esos momentos Secretario de Comunicaciones y Obras Públicas, en el gabinete de su hermano Manuel Ávila Camacho, presidente de México (1940-46).
Nació el 24 de agosto de 1896 en Teziutlán, Puebla, conocida como "la Perla de la Sierra", hijo de Manuel Ávila Castillo y de Eufrosina Camacho Bello de cuyo matrimonio nacen 9 hijos, siendo Maximino el mayor y en orden cronológico: María Antonieta, Manuel (que sería Presidente de México), María, Miguel, Ana María, Rafael, Gabriel y el último Eulogio, asesinado a la edad de 24 años.
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Maximino murió a los 54 años de edad y aunque se rumoró que su muerte se debió a envenenamiento, después de una comida que le ofrecieron en Atlixco, Puebla, las fuerzas obreras CROM y FROC-CTM, nunca se supo la verdadera causa, atribuyendo sus familiares a dos infartos por el exceso de trabajo, ser diabético e hipertenso.
Al quitarle las botas de militar su ayudante de confianza el capitán Francisco Arriaga, recostado en la cama, exhaló fuertemente y quedó en el lecho. De su muerte ni oficial ni legalmente dio fe autoridad alguna, no se conoce certificado de defunción y los doctores que lo atendían, Ricardo Campillo Bueno y José Larrumbe, avisaron de su muerte, directamente y por teléfono, a su hermano Manuel, presidente de México en el Palacio Nacional.
No estaba en la finca con él, la que fue "primera dama de Puebla", su esposa Bárbara Margarita Richardi que se encontraba en el D.F., enterada por la noticia que se dio por la radio, se trasladó a la residencia de los Pinos, para venirse en auto a Puebla con su cuñado, el presidente Manuel Ávila Camacho, su esposa doña Soledad, y una gran fila de autos de políticos y amigos de la familia que formaron un largo cortejo. Lo inesperado del suceso causó extrañeza y comentarios a nivel nacional. Hubo 2 políticos del gabinete que no pudieron ocultar una descarada sonrisa.
Dos personas vieron en su lecho de muerte a Maximino, además de su ayudante y los 2 doctores. Casualmente se encontraba el matador de toros Juan Silveti, “El Meco”, que relató posteriormente en una carta enviada al presidente, "la claridad dio en el rostro, tenía una palidez marmórea y los labios como azules, como si en todo él, no hubiese sangre".
El otro fue el cura Manuel Teyssier, que alguien de la servidumbre llamó con urgencia para que le impusieran los "santos oleos y le rezara". Lo anterior lo confirma Juan Silveti al escribir "...el Curita habló en un idioma que yo no entendí, luego pidió aceite..." (Tomado de la fuente original).
Velado en su finca en Puebla, al otro día 18 de febrero de 1945 salió un imponente cortejo fúnebre de más de 50 automóviles, acompañando a Maximino, a don Manuel y a la viuda, para ser inhumado en la imponente capilla privada del panteón de su natal Teziutlán, posterior a una misa de cuerpo presente que se celebró en la grandiosa catedral de Teziutlán, donde cantó el Ave María como homenaje fúnebre, su amigo el artista Jorge Negrete.
Lo anterior son algunos datos, sobre la vida y muerte del que fue militar revolucionario, un impulsor de la charrería, rejoneador, criador de toros bravos, quien se declaraba que "...no era político", y fue gobernador de Puebla de 1937 a 1941 y Secretario de Comunicaciones y Obras Públicas de 1942 a 1950, que aparecen en el libro de mi autoría titulado: Maximino Ávila Camacho. El ejercicio absoluto del poder, que, siendo una investigación de 40 años, hecha por historiadores del Centro de Estudios Históricos de Puebla, A.C., 4 más de redacción y acopio de fotografías y 2 años de selección del editor, finalmente vio a la luz el año de 2012 gracias al entusiasmo y apoyo de don Armando Prida Huerta, editor del diario "Síntesis" y Presidente de la Fundación para la Libertad de Expresión , A.C.(Fundalex).
Ha sido presentado en la ciudad de Puebla, Jalapa y Papantla, Ver., y el día jueves 27 lo fue en la ciudad natal de Maximino, su querida Teziutlán en un “reencuentro con la Historia” después de 72 años de su fallecimiento.
A invitación del Comité Organizador de la Expo-feria del libro Teziutlán 2017, Puebla,, como una alta expresión de la tradicional cultura de los Teziutecos, representada con todo merecimiento, por el antropólogo José Antonio Manillas, Director de la Casa de la Cultura y contando con el entusiasmo y apoyo del licenciado Alejandro González Pérez, ilustre teziuteco, se presentó el libro mencionado a las 20 horas, en el salón de Exposiciones de la Plaza Cívica (junto a la Catedral ), acto que con una duración de 2 horas, se llevó a efecto ante la presencia de mas de 80 invitados a quienes les fue autografiando al término del evento, por el propio autor ejemplares del libro.
El maestro y antropólogo José Antonio Manillas a quien se debe el éxito de la Expo-Exposición del Libro Teziutlán 2017 y director de la Casa de la Cultura, presentó al autor del libro e hizo una crónica puntual sobre las actividades culturales que - en estos momentos convulsos- se vienen dando en la llamada Perla de la Sierra, donde nació Maximino, y en donde quedan recuerdos y constancias de toda la familia Ávila Camacho.
Con las remembranzas que se hicieron regresa a su natal Teziutlán, don Maximinio Ávila Camacho donde pobre pasó infancia y juventud, y de donde salió a los 17 años para la milicia -entonces revolucionaria- a labrarse un destino como militar con diversos ascensos en los frentes de batalla, ser testigo de hechos históricos de México, como la “Cristiada” y dedicarse a la política de su estado y de su país, hombre de acción, de retos, de decisiones, que tuvo aciertos, virtudes y lealtades, pero también fracasos, indecisiones y deslealtades.
Vive el general Maximino Ávila Camacho en el corazón de sus paisanos, tal como fue, sin halagos, ni disculpas, sin falsos homenajes y sin negros recuerdos. Fue como fue y seguirá siendo.
Su memoria sigue viva y sus paisanos después de 3 generaciones, lo siguen recordando.
Agradezco a los organizadores del evento, a los asistentes y a todos los que se interesaron por adquirir mi libro, las atenciones recibidas y a nombre de FUNDALEX y del Centro de Estudios Históricos de Puebla, A.C. hago formal promesa de presentar en Teziutlán el Tomo II.
¿Mito? ¿Leyenda? ¿Militar posrevolucionario? ¿Prepotente gobernador? ¿Asesino intellectual? ¿Admirador del fascismo y de Hitler? ¿Muerte natural o asesinato?
Maximino. Libro, tomo II
Con 4 años de redacción, fundamentada en la investigación de 40 años documental del Centro de Estudios Históricos de Puebla, A.C. , en revisión para su próxima edición, se tiene listo ya el segundo tomo que contiene la continuación de la vida y biografía no autorizada, del milite y ex-gobernante poblano general de división Maximino Ávila Camacho, dentro de la Serie Histórica "El ejercicio absoluto del poder".
Dicho volumen contiene en casi 600 páginas, las biografías (no autorizadas) de aquellos poblanos que, en la década de los 40 a los 80as, del siglo pasado, fueron socios de Maximino, en los negocios y operaciones financieras, que dieron nacimiento al “poderoso” grupo Puebla, compuestos por el principal miembro, motor y promotor de muchos negocios, lícitos e ilícitos, Guillermo Oscar Jenkins, seguido de Gabriel Alarcón Chargoy, Manuel Espinoza Iglesias, Rómulo O´Farril Senior, José García BValseca y Alejo Peralta Díaz Ceballos.
Mencionaré que en 1950, ya fallecido Maximino, los mencionados, integrantes del Grupo Puebla, aun compitiendo entre ellos y no siendo ni amigos, monopolizaban todas las empresas poblanas y nacionales en los sectores: industrial, periodístico, cinematográfico, bancario, de seguros, farmacéutico, textil, de energéticos (gasolineras), ganadero, de espectáculos taurinos, radiofónicos y televisivos. Sus capitales, concentrados en varias fundaciones de beneficencia, encabezadas por la señora Mary Street Jenkins, alcanzaban miles de millones de dólares, aún más que las del famoso Grupo Monterrey de las familias Treviño, Longoria, Garza, Sada y otras.
La inteligencia, sagacidad, recio carácter y las intensas ganas de sobresalir, en todas las diversas actividades que realizó durante sus 54 años de vida, hacen de Maximino Ávila Camacho un personaje que, además del cacicazgo político que implantó junto con su hermano Manuel, aun a la fecha, subsiste y persiste su memoria, a través de los libros que, sobre su biografía, se vienen publicando y el afecto de sus paisanos.
Este libro, escrito con absoluta verdad, objetividad y documentado, hecha a tierra las “mentiras” de aquellos cronistas e historiadores “de Consigna”, corifeos de los gobiernos que los han patrocinado, y muestra las “biografías de los socios de Maximino no autorizadas”, como fueron, con sus luces y sombras, sin lavaditas de cara y que causará sin duda, impacto entre la culta sociedad poblana y nacional. Pronto lo tendrá usted en sus manos.
wwwrigocorderob@yahoo.com. Director del Centro de Estudios Históricos de Puebla, A.C. Cuetzalan, Puebla. Si desea conocer la Bibliografía de éste artículo, solicítela. Ciao.