Una de las grandes herencias para las Ciencias Sociales, en particular para la Ciencia Política, es el legado y las contribuciones que nos dio el maestro italiano Giovanni Sartori, quien con sus estudios, análisis y reflexiones, le ha dado un toque especial y, hasta diría mágico, al abordaje de los fenómenos políticos de las sociedades contemporáneas. Obliga a remitirse a sus obras para comprender lo que sucede en nuestros tiempos, en una asignatura que sigue siendo un pendiente para gobernantes y gobernados, como lo es la democracia.
Las sociedades después de la Segunda Guerra Mundial, habían apostado a construir sus sociedades bajo la figura de la democracia, o que han tratado de constituirse en gobiernos democráticos, pero que han quedado distantes de serlo, precisamente por estas interpretaciones erróneas de lo que es la democracia, o como expresaría Sartori, en su obra ¿Qué es la democracia?, qué no es la democracia o qué se está entiendo equivocadamente, esperando que todo lo resuelva la democracia, de ahí que nuestras sociedades tengan una gran tarea pendiente, tanto sus distintos actores como la sociedad en su conjunto por revalorar un concepto que hoy parece desgastado o trillado, pero que desde el pensamiento de Sartori, sigue siendo vigente y válido rescatar para instrumentar lo que hace falta en el presente.
No podemos pasar por alto otra obra magnífica acerca del tema de la democracia, como el de la Teoría de la democracia, publicada en 1987 por Alianza editorial, como uno de los primeros trabajos que atraen la atención y el interés de Sartori por estudiar la democracia, que siempre fue un tema que ocupó su interés y ha plasmado su talento y contribuciones en sus trabajos sobre este tema.
Lo mismo podemos resaltar que con la caída del Muro de Berlín, de inmediato las sociedades de los países de la Europa Oriental, han mirado en la democracia como la alternativa, la arena o el espacio para redireccionar los destinos de sus naciones, aun con los problemas que trajo consigo romper con los esquemas autoritarios, dictatoriales o totalitarios que vivían estas sociedades del orbe, después de encontrarse en sistemas totalmente cerrados y limitados en cuanto a sus derecho políticos, no solo en el pleno ejercicio de sus garantías individuales o lo que tenían que ver con los derechos fundamentales del ser humano, en estas sociedades europeas.
Se convierte en indispensable mirar el legado que nos ha dejado Giovanni Sartori en cada una de sus obras, sobre todo las que tienen que ver con el estudio de la democracia, un autor con todo el rigor científico en su pensamiento y obras y con una precisión terminológica que pocos autores pueden resaltar en sus trabajos politológicos, desde la idea básica de analizar a la democracia como ese conjunto de reglas procedimentales sobre las que descansa quién ha de gobernar y bajo qué condiciones, presuponiendo un sentido alto de participación ciudadana, nos expresaría Sartori, cuando nos define a la democracia, como primera acepción.
Definir a la democracia no es tarea fácil, por el contrario, resulta un proceso complejo a la luz de la teoría y la práctica, en otras palabras, nos enfrentamos a escenarios entre el ser y el deber ser (ideales vs hechos), que para el autor será importante buscar la relación correcta entre estas dos esferas en la concepción de la democracia, lo que indudablemente nos lleva a comprender, diría Sartori, a ésta en un sentido prescriptivo y uno descriptivo, por eso hace una seria y profunda distinción entre esto que llamamos la democracia occidental y la democracia comunista, si es que así podemos señalarlas, nos prevendría Sartori en el texto que he referido en primera instancia en estas líneas, esto que denomina la trampa o falsa idea en que se planteaba a la democracia en el pasado histórico. Desde mi perspectiva, parecería contradictorio hablar de democracia en el comunismo, suena a querer analizar contextos totalmente disímbolos, con contenidos, valores diferenciados, que probablemente haya ciertos aspectos similares, pero que dista mucho de su esencia, sobre todo lo que tiene que ver con la democracia, y para ello Sartori aporta muy bien su visión y contribuciones al estudio de lo que implica, tanto teórica como prácticamente el concepto al que remitimos en el presente texto.
Sartori nos señala que al estudiar la democracia, no se puede estar alejado de conceptos como el Estado, o el gobierno, o del individuo, pieza fundamental para los trabajo del politólogo italiano, pero tampoco de ideas de qué entender por democracia social y democracia económica, como lo trabaja en la primera parte del libro ¿Qué es la democracia?. El propio Sartori nos advierte de los valores y/o adjetivos que hoy se señalan alrededor de la democracia, cuando nos referimos a la democracia política, social, económica, participativa, representativa; sí cuestión de mayorías pero también implica respeto a las minorías, la legalidad, la legitimidad, en fin, una serie de vocablos que hacen más compleja la comprensión de una sola definición de la democracia, aunque para Sartori, la democracia que debe comprenderse será la democracia política.
Al abordar a la democracia es necesario observar varios elementos que son intrínsecos a ésta, como lo son el interés público, la formación de opinión, libertad de pensamiento, libertad de expresión y policentrismo, información (no desinformación) y competencia, participación (lo que nos hace enfatizar en la democracia participativa como condición en la democracia para su ejercicio pleno, aunque algunos otros pensadores habrán de reflexionar en dar el paso de esta democracia participativa a la democracia deliberativa), principio mayoritario y mandato de la minoría (sin que ello implique tiranía de las mayorías).
Para nuestras sociedades latinoameroicanas, hay muchos retos por solventar, entre otros el tema de la democracia, que sigue siendo una asignatura pendiente, y bajo el legado teórico y práctico que considera Sartori, acerca de la democracia, aún representa ser más complejo de lo que creemos, sin embargo, algo en lo que seguramente estaremos muchos de acuerdo, es en el sentido de que hay malestares en las democracias latinoamericanas, pero no un descontento hacia la democracia, ha faltado cristalizar y armonizar entre el ser y el deber ser, como lo dice el propio autor al que hoy me he referido, realizar acciones que contribuyan a valorar los alcances y contenidos de la democracia, como de la política, en la manera de analizarla desde la óptica de Sartori; sigue siendo un pendiente contundente por parte de quienes gobiernan (sean minorías, élites políticas, clase política, partidos políticos, entre otros actores) nuestras sociedades del continente, como seguramente de otras sociedades del mundo, pienso en los países africanos, o algunos asiáticos, con matices que agudizan las formas de gobierno en estas sociedades contemporáneas.
Resalta, al respecto, en el estudio de la democracia, Manuel Alcántara, de la Universidad de Salamanca, España, que hay que abordar a la democracia desde otro ángulo, como lo es la calidad de ésta, es decir, calidad de la democracia que se viven y se reproduce día a día en las sociedades que han apostado construir una nueva sociedad bajo la idea democrática, no bastan elecciones libres y periódicas, si no se traduce en bienestar y atender las demandas más sensibles de la población, ahí están los pendientes de la democracia, pero no creo que tengamos confrontaciones en esta forma de gobierno, o como se plasma en el Artículo 3º. de nuestra Carta Magna, cuando se señala a la democracia como forma o sistema de vida, lo cual requiere un trabajo más intenso e integral de parte de los actores político-sociales y de las instituciones del Estado.
El trabajo de Giovanni Sartori, nos invita a profundizar en lo que implica la democracia, sus alcances, contenidos, valores que trae consigo, los retos que deben ser asumidos por todos los actores de la colectividad, de la mano con el rol que debe asumir el Estado y sus instituciones, no es solo un asunto conceptual, no solo es una idea abstracta, se trata de un complejo de acciones que tiendan a articular entre la teoría y la práctica, pero también evitando las tentaciones o trampas que pueden darse en el andar o camino hacia la democracia, no como una meta o un objetivo a seguir, sino una construcción que día a día se debe realizar, la democracia ha demostrado, hasta ahora, ser la forma de gobierno en la cual está la atención de las sociedades contemporáneas, sin perder de vista los retos que aún falta por concretizar, de tal manera que la democracia no quede en una idea simple. Diría Sartori, el fin de las ideologías permite repensar las cosas, las ideas, de replantearse libremente y sin miedo a la democracia, porque “…una democracia malentendida… es -y será- una democracia mal puesta” (Sartori, 1997: 330).
Fuentes consultadas:
Sartori, Giovanni (1987). Teoría de la Democracia. España, Alianza editorial.
Sartori, Giovanni (1997). ¿Qué es la democracia? México, Nueva Imagen.
[El autor es licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública por la Universidad Autónoma del Estado de México. Obtuvo el grado de maestro en Administración y Políticas Públicas en la misma universidad. Actualmente es Profesor-Investigador de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, de la Universidad Autónoma del Estado de México, integrante del Cuerpo Académico Estado, Gestión y TIC en las Sociedades del Siglo XXI (En Consolidación, registro ante la S.E.P.)]