"El gobierno nos pone contra la pared", señala un taxista que reprocha el alto precio de la gasolina en estaciones de PEMEX. Desde hace dos meses es uno de los cientos de clientes de los huachicoleros que viven y operan en el municipio de Acajete.
Compra el litro en 10 pesos. Dice que desde el aumento de los combustibles en enero pasado decidió adquirirlo ilegalmente. Tiene miedo de que lo puedan atrapar por eso compra en cantidades pequeñas.
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Justo se dirigía a Acajete cuando le hice la parada. En un trayecto de 15 minutos, me dijo que el gobierno dejó de preocuparse por el bolsillo de los ciudadanos y descaradamente censura el derecho de la gente a sobrevivir con pocos pesos en la bolsa.
La semana pasada su proveedor le ofreció un abasto de 10 mil litros "No tengo dinero pero si lo tuviera lo compro sin problema", dice. Su hermano también es taxista y respeta que no quiera entrar al negocio.
En su casa no habría forma de guardar tanto combustible ordeñado, así que uno de sus conocidos ofreció almacenarlo en un predio ubicado en Chiautla. El huachicolero hará la entrega en una semana transportándolo en un camión con pastura.
Me cuenta que su taxi no ha sufrido problemas con la bomba de gasolina porque su proveedor entrega el combustible "colado". Cree el gobierno inventa esas historias para que la gente deje de comprar y vender.
Le pregunto sino tiene remordimiento de saber que está cometiendo un delito federal y responde convencido de que es más importante mantener a sus dos hijos y su esposa.
Lleva más de 20 años en el oficio y nunca había participado en una red de huachicol. Este fin de semana tenía la intención de comprar 40 litros en Acajete "Más vale tener un poco guardado que quedarme en la casa con el taxi parado".
Cuando no puede ir a Acajete tiene un segundo proveedor. Una mujer que le entrega la gasolina robada en la zona de Periférico. Solo marca por teléfono y dice la clave: "Quiero pulque". Ambos acuerdan el día, la hora y el pago.
El robo de combustible ha salido de control. Puebla se ha convertido en una plaza de enfrentamiento, oferta y consumo. En semanas recientes la violencia en Palmar de Bravo y el asesinato de cuatro personas a cargo de un comando armado pone de relieve el auge del ilícito.
Reprobable que también en estas redes criminales dos policias municipales hayan sido descubiertos con cargamento robado pero solo es la punta del iceberg. Las redes criminales han ganado terreno en Puebla porque han de percibir un paraíso de impunidad.
En su momento tampoco hubo claridad respecto a los mandos medios de la Secretaría de Seguridad Pública Estatal que estaban vinculados con la ordeña de ductos. El gobierno del estado y los ayuntamientos necesitan asumir con firmeza que sus corporaciones de seguridad no protegen la espalda de ningún huachicolero. Tarea difícil pero no imposible.
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