Id fácere laus est, quod decet,
non quod licet.
Es de alabar el hacer lo que se debe,
no lo que se puede.
Séneca
El cargo de presidente municipal es el más difícil de los que comprenden el poder ejecutivo. Los presidentes municipales son la autoridad más cercana a los habitantes que siempre tienen demandas no satisfechas.
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Antes de continuar con estas afirmaciones, debo señalar que, por otra parte, ese cargo es el más sublime que otorgan la comunidad y los electores.
Ser presidente municipal es bonito, agradable que da muchas satisfacciones.
El presidente municipal, cuando se da a querer, recibe muchos apapachos, reconocimientos y gratitudes.
La otra parte de la moneda es que los presidentes municipales no tienen suficientes recursos financieros para satisfacer las demandas populares.
El rezago es inconmensurable por muchos factores: crecimiento desmesurado de la población, inmigración del campo a las ciudades y otros más.
Los presidentes municipales, algunos, todos los días padecen porque no saben cómo resolver los pendientes y las peticiones que a diario les hacen muchos ciudadanos.
Ahora, los presidentes tienen muchos más recursos que los de hace 20 o 30 años. Con todo y eso el dinero que reciben de la federación y el estado es bastante poco para aportar soluciones.
Recuerdo el caso del doctor Alfredo Toxqui que con cien millones de pesos de presupuesto estatal pudo hacer mucho, y también el presidente Eduardo Cué Merlo hizo bastante, logrando aportaciones extraordinarias de sus amigos y de la iniciativa privada. En el segundo trienio el alcalde Miguel Quirós Pérez también puso toda su capacidad para servir bien a Puebla, independientemente de que lo hizo por obligación y porque pensaba ser gobernador sucediendo a Alfredo Toxqui.
En fin, los presidentes honrados sufren, yo creo que disfrutan poco el cargo, viven mortificaciones cotidianas, pero también logran satisfacciones diarias con la ayuda a la gente, particularmente a los más pobres.
Ciertamente ha habido presidentes que pronto vieron que les crecieron las uñas. Eran horadados pero terminaron apropiándose de terrenos y de moches que les ofrecían las dos o tres constructores que podían contratar.
La Ley Orgánica Municipal en el artículo 78, estipula las atribuciones de los ayuntamientos que son presididos por el presidente y que son muchas. Esta ley de la que hablamos les atribuye 67 facultades, que no son pocas.
Las obligaciones de los presidentes municipales y de los regidores, se establecen en el artículo 9. Establece 63 facultades exclusivas del presidente municipal.
Esta autoridad sola, no ejecuta todas las acciones, para ello los municipios grandes tienen una estructura importante que los hace eficientes según el caso porque habrá presidentes que padecen la ineficiencia de sus colaboradores, empezando con el “¿Tiene cita?”.
Luis Banck es un funcionario preparado con grado de Maestría obtenido en Universidades de prestigio, extranjeras y probado en el servicio público con varios gobernadores, con Melquiades Morales Flores y con Rafael Moreno Valle.
Por su eficacia, eficiencia y honradez es presidente municipal.
Está gobernando con un plan y un programa definido, aun cuando del papel a los hechos hay un gran trecho.
Solo hay que considerar que tiene que atender a más de una veintena de regidores de diferentes partidos, con objetivos distintos y pareceres a veces, hasta encontrados.
Por otro lado, tiene que gobernar a su estructura administrativa propia y heredada.
Luis Banck ha tenido que ejercer paciencia, solo así se pueden aplicar el plan y los programas con buenos resultados.
En esta función se trata con personas, cada uno tiene su propio proceder, su estilo.
Cómo recuerdo que los presidentes municipales de la capital del estado, a muchos de ellos, les ha tocado padecer la autoridad del gobernador en turno, porque ese también se ha sentido, además, presidente municipal.
Ahora estimo que Tony Gali, gobernador del estado, por haber sido presidente municipal, sabe hasta dónde llegan sus funciones y en este orden de cosas sabe respetar, como lo ha dicho, la autoridad de los ayuntamientos, de los presidentes municipales y de los demás órdenes de gobierno.
Luis Banck es muy inteligente y sabe de las reglas de cortesía en política y de las reglas de gobierno. Esto es bueno para los habitantes porque serán los directamente beneficiados al no tener que sufrir enfrentamientos o corajes por decisiones de sus superiores.
Hoy, parece o mejor dicho, gobernador y alcalde, en forma cordial, ejecutan sus propias obligaciones.
Esto es muy bueno para Puebla, estado y capital. Los habitantes y ciudadanos los reconocerán cuando terminen sus mandatos que, por cierto, están muy cercanos.
El próximo miércoles 15, Luis Banck, estoy seguro entregará los mejores resultados de su gestión.
¡Felicidades, amigo!, para ti y para tu familia.
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