Hay muchos animales y tipos de animales, muchas personas y tipos de personas, algunas personas son harto animales y algunos animales que parecen personas. Utilizaré la palabra animal como sustantivo, no como adjetivo calificativo: aclaro. Si el apego que supone el amor es más natural que social, casi podemos afirmar que los animales tienen mayor capacidad de amar que los humanos; es quizá la parte social la que destruye la naturaleza del amor. Aquí la dejo, no me meto en honduras mayores. La cualidad del amor humano hacia los animales pasa mayormente por una suerte de compañía, implica una utilidad y supone una necesidad humana a resolver; la necesidad del animal deriva de la subsistencia sin más.
Pensando en los perros –sin especificar raza-, considerados “los mejores amigos del hombre”, -habría que pensar si los perros piensan que los humanos son los mejores amigos del perro-. La cualidad mayor que le adjudicamos al perro es su fidelidad, es decir, que no nos deja por otro (a), el perro tiene fe en su amo, su lealtad es gratitud, alegría y cariño inmenso. El amo dedicado va interpretando el lenguaje de su mascota y supone que quiere una u otra cosa, así es como logra comunicarse con él –todo parece indicar que mejora más al humano que aprende a cuidar al perro que al revés. A diferencia de los gatos que suelen ser más mustios e independientes y se largan, la cercanía de los perros hace que les sean otorgados inconscientemente papeles de personas específicas. Tremenda transferencia humana. Recuerdo a una vecina que le puso a su perrito french el nombre del emperador romano Nerón (ya comenzando con el nombre). Recuerdo que le pegaba chicos gritotes al pobre Nerón que se escuchaban en toda la calle, pero le hacía preguntas reflexivas, le decía: ¡Neroooon!, ¿qué no me estás escuchando? ¿Por qué no me haces caso Neroooon, si te estoy hablando?.. El pobre nerón, al principio volteaba nervioso y asustado, con el tiempo aprendió a dejar de pelarla.
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Seguro que Nerón hacía las veces de un padre golpeador del que la maldita vecina no se pudo desquitar en su infancia. El otro es el clásico dueño holgazán que se siente muy simpático y generoso con el pobre perro y se la pasa dándole de comer pan, pastel, chocolate, jamón y todo lo que cree que hace feliz al perro: el animalito termina con una gordura que probablemente lo llevaría a la muerte o mínimo al veterinario. Mujeres solteras que terminan diciendo que el perro es el amor de su vida ocupando el lugar de un humano que les “corresponda”. Acompañantes para la soledad, entrenadores para que los hijos se hagan responsables y les den de comer y nunca lo logran porque son las madres o las abuelas las que terminan haciéndolo. Los perros terminan siendo psicoterapeutas, policías, buscadores de drogas y armas, guías de personas ciegas, actores de cine, etcétera. Se sienten comprendidos y escuchados sus amos cuando les cuentan sus problemas. Es de reconocerse el equilibrio y la reciprocidad en las relaciones amorosas con los animales, sobre todo, cuando el humano entiende que su mascota es un animalito y así lo tiene que tratar. Hay quienes los compran por antojo y dos o tres meses después terminan abandonándolos en la calle sin misericordia alguna.
Los gatos son distintos, ellos parecen dirigir la relación, negocian el territorio –arenero, comida y agua-, a cambio de arrumacos que ellos dan pidiendo atención o caricias. Los pericos y aves en general no tienen más opción que adaptarse, viven encarcelados y aun así, llegan a responder a la relación que tienen con sus carceleros. Los hurones, hámsteres, son presas de caricias interminables, alimentación regular e infaltable, con lo que pierden su capacidad de búsqueda y caza, su territorialidad, su agresividad natural, y sobre todo su libertad. Monos araña, iguanas, lagartos, peces, guacamayas, tucanes, pericos y hasta sus cachorros de jaguares, el supuesto amor a los animales pasa por cacería, tráfico de especies, tratos espantosos, y una desconsiderada falta de respeto a la vida animal y a la naturaleza misma. El supuesto “amor” a los animales y sus mayores y menores grados de domesticación, advierte conciencias que tratan de salvar al mundo adoptando y domesticando, y también muestra a la especie humana la más irracional de todas las especies animales.
En este mes de febrero piensa lo que es el amor y constrúyelo desde tu responsabilidad, no abuses de los animales para resolver tus problemas. Feliz febrero para todos, también para todos los animales.