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OPINIÓN

¿Qué tenemos, qué necesitamos? México, Trump y los migrantes

Distinguir: no se apoya la impunidad ni la corrupción de EPN. Se apoya a los migrantes.

María Teresa Galicia Cordero

Doctora en Educación. Consultora internacional en proyectos formativos, investigadora social, formadora de docentes e impulsora permanente de procesos de construcción de ciudadanía con organizaciones sociales. Diseñadora y asesora de cursos, talleres y diplomados presenciales y en línea. Articulista en diferentes medios.

Viernes, Enero 27, 2017

Por mucho tiempo, la modernidad ha perseguido un bien común: el bienestar de los seres humanos o  es lo que seguimos  pensado muchos.

Cuando escuchas el discurso del presidente de Estados Unidos, te das cuenta que enaltece  el interés económico por encima de los valores universales a través de los que muchos estadounidenses, no todos, piensan y sienten actualmente.

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Si las cosas en este país ya de por sí eran complejas, ahora esa complejidad se expande de manera exponencial. Ciertamente es un momento para reflexionar y pensar detenidamente cuál es el camino por recorrer y nuestro gobierno tiene ante sí la responsabilidad de hacerlo y hacerlo bien. En muchos medios de comunicación, en las redes sociales y políticas principalmente, mencionan que debemos apoyar especialmente a nuestro presidente, ante esta nueva realidad.

Pero ¿no acaso muchos mexicanos hemos trabajado de manera responsable, honesta y congruente a lo largo de estos últimos años observando cómo se ha ido perdiendo el valor adquisitivo de nuestros salarios, cómo la corrupción y la impunidad se han ido posesionando de los  espacios públicos, cómo la inseguridad y las desigualdades han ido creciendo y cómo este gobierno ha tapado y sigue tapando a sus amigos en sus fraudes, su enriquecimiento ilícito, su cinismo y el pago de favores?

Pienso que le urge a la Presidencia de la República y a sus Secretarios de Estado  cambiar de asesores, negociadores o consultores para hacer frente con inteligencia, sensibilidad y rumbo nuestra política exterior y también la interior. No podemos permitir que los mismos grupos, las mismas familias y los mismos partidos sigan comportándose como hasta ahora.

¿Por qué los migrantes se van a los Estados Unidos? Varias son las razones, pero una de las principales es la falta de una política interior que permita que exista una mejor calidad de vida al interior de las familias mexicanas, no hay trabajo, el campo mexicano está descuidado, la educación no se relaciona con las necesidades de los niños adolescentes y jóvenes, muchas comunidades están presas de la violencia y del narcotráfico, la inseguridad cada vez es mayor y el miedo e incertidumbre está latente en un gran número de hogares.

Así las cosas, los datos recientes sobre migración mexicana a Estados Unidos muestra que más del 90% de la migración es fundamentalmente laboral y que  ellos representan una mano de obra muy apreciada por los estadounidenses, con más resistencia y buena actitud ante las jornadas laborales que les imponen.  Además,  estén o no calificados, sus salarios y prestaciones son mucho menores a las de los trabajadores nativos, por lo que difícilmente podrán prescindir de ellos.  Aunado a que,  según datos del Pew Hispanic Center, la edad media de  la población estadounidense es de 37 años, mientras que la de los  mexicanos que viven allá es de 27 años, 10 años menos, que en una jornada laboral como las que ellos realizan, pesa mucho.

Lo que ha hecho Trump en estos días, lo había anunciado desde su campaña ¿por qué se arma tanto revuelo? Tal vez porque esa es su estrategia, ya en algún libro expresó que si en lo que él llama negociación, su contrincante se muestra temeroso o débil, lo aplasta, y si es valeroso y enfrenta la problemática lo puede respetar y hasta hacer negocios con él.  Eso sí,  ha mostrado ser un hábil comunicador: en menos de una semana ha logrado un acuerdo con empresarios especialmente automotrices,  el aplauso rápido de sus seguidores  y  un público mexicano asustado, débil y poco esperanzado.

Me llama la atención que un pueblo que se jacta de democrático, como lo es nuestro vecino del norte,  no exista  aún una postura de su Congreso y que los avisos del presidente se realicen vía twiter, dejando de lado la formalidad que implica una política de Estado para realizarlos.

Mientras tanto aquí, no requerimos seguir oyendo que las variables fundamentales de la macroeconomía están sólidas ¿y las internas? Se tiene que actuar de manera responsable en el corto plazo para calmar el nerviosismo de los inversionistas, los empresarios y de todo el pueblo volviendo la mirada al mercado interno. Viene otro gasolinazo ¿qué pasará con esa medida?

Hace poco escribí que todos tenemos la enorme responsabilidad de aportar desde nuestros pequeños o grandes espacios tomando las experiencias de otros países que lo van logrando.  Singapur,  Corea del Sur y hasta China,  le han apostado a la educación e investigación y al uso de las nuevas tecnologías, pero sobre todo, han apostado por una mejor calidad de vida con  trabajos adecuadamente remunerados para sus habitantes.

 Necesitamos oportunidades y esperanza, para que se vaya modificando esta realidad que ha logrado que desde hace más de treinta años   nuestra población migre, especialmente  los jóvenes. Necesitamos congruencia en todo el sector público, altas dosis de  motivación, seguridad,  que no exista corrupción e impunidad  y que esa fuerza laboral tan apreciada, porque en verdad es muy buena, no  se vaya, se quede con nosotros fortaleciéndonos  a todos.

Y no hay dosis de pesimismo aquí, al contrario, podemos y debemos salir de esto sin dejar de lado que muchos, muchos migrantes están del otro lado de la frontera y que podemos apoyarles para que puedan salir de esta eventual crisis. Es un hecho que los que se van hombres y mujeres son personas muy valientes, tienen hambre de progreso y una gran energía, además de un buen  entrenamiento y capacitación para el trabajo que ni el mismo Trump puede despreciar.

Si seguimos  centrados en la economía,  se está perdiendo de vista un enfoque sistémico para nuestra nación. Una dosis de esperanza y mucha acción centrada en el bienestar de los seres humanos, es a lo que podemos apostar en este primer y gran reto del 2017. 

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