Nos entra una gran nostalgia de cuando niñ@s jugábamos en la calle fútbol, béisbol, quemados, volibol, policías y ladrones, stop, encantados, canicas, tamaladas, trompo, o íbamos en patineta, patines, bicicleta o carrito de valeros en las calles. Hay quienes recuerdan ir a la tiendita a comprar los mandados de la mamá ¡solos! Y solos a la tortillería para que nos regalaran una tortilla calientita con sal y nos la saboreábamos como el mejor manjar de la vida que te comías despacio, mordida a mordida para llegar a casa todavía con la mitad, y presumir tu sabor de boca.
O cuando romanceábamos de la mano del novio e íbamos en filita india por las calles de la colonia en el atardecer, cada oveja con su pareja, y de repente te soltaban el beso en la mejilla que era el mejor regalo del día. O en el cine, te llevaban y recogían tus papás y, como ibas con amigas y primas te daban permiso, aunque bien sabían que dentro te encontrabas con el susodicho y te sentabas junto a él. Y cuando menos te lo esperabas, te soltaba el beso en la boca. Todavía recuerdo mi primer beso de lengüita que me hizo sentir extraña, pero era la inauguración de lo que seguía ya que después besos sin lengüita, no sabían.
Más artículos del autor
O los fajes en lo oscurito, donde cualquier recoveco, en lo oscurito al paso, era bueno para arrinconarse y besarse con un poco de restriego y manoseo de cuerpos por encima de la ropa, con respiraciones cada vez más agitadas, subiendo de tono poco a poco, hasta llegar a lo salvaje que te hacía temblar y sudar y llegar a casa con las pupilas excitadas y ojos de chiva loca. Y luego cuando, de adolescente mujer, la llegada de la regla ¡cambio de vida!
Nosotros, los de quizás 30, 40, 50 y más años comparamos lo que fue de lo que es; lo vivimos y ahora vemos… lo que ha cambiado la vida. De nada sirve recordar esos tiempos. No existen ya y los recuerdos no son lo que fueron porque el momento del recuerdo cambia lo que fue. Pero comparamos…
Nostalgia por compartir con los niños de hoy, lo bien y emocionados que nos sentimos de niñ@s, adolescentes y jóvenes. Lo felices que éramos. Pero ya somos “rucos”, ya pasamos de moda. El mundo cambió y, aunque es un mundo privilegiado en muchos aspectos de información y comunicación, que amo enteramente por las oportunidades que nos ofrecen y antes nunca soñamos, ahora vemos las noticias: niños halcones, sicarios, huachicoleros y… en masacres.
Me rebasa.
alefonse@hotmail.com