En la ciudad de Puebla se vivieron ayer momentos inéditos, es decir, cosas violentas nunca antes vistas. Grupos de vándalos, incitados o espontáneos, no sabemos, saquearon tiendas de conveniencia y comercios. El pretexto: Incrementos al precio de la gasolina y energía eléctrica. Los hechos generaron miedo e incertidumbre entre la población en general. Las calles del centro de la ciudad, generalmente muy concurridas, presentaban un aspecto desolador por el cierre de comercios y restaurantes que, por instrucciones de sus representantes corporativos, bajaron cortinas a partir de las 17.30 horas por temor a ser vandalizados.
Los grandes comercios, almacenes y tiendas de conveniencia en Puebla sufrieron pérdidas millonarias, simplemente porque las ventas en un día clave, como es la víspera de la llegada de los Reyes Magos, abortaron por el cierre inesperado de los negocios, ante el temor de la llegada de grupos de vándalos. La mercancía, -juguetes- quedaron en los anaqueles y bodegas. Difícilmente se podrán comercializar en los próximos días o semanas, tomando en cuenta que son productos de temporada, que si no se venden en el momento preciso, pierden demanda.
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Las escenas de pánico y temor de los comerciantes era manifiesta. La zozobra se apoderaba minuto a minuto de restauranteros y comerciantes, quienes estaban pendientes de la llamada de sus representantes para bajar cortinas, mientras tanto, el ulular de las sirenas de las patrullas no cesaba y la movilización de los policías era constante. Los momentos se hacían más difíciles por los escándalos, rumores y aglomeraciones de los vendedores ambulantes, allá en la 5 de Mayo y 8 Poniente.
Quienes vivimos los momentos de angustia y miedo, reflejada en el rostro de comensales o compradores, así como de peatones, reflexionamos y comentamos con los amigos que compartíamos la mesa donde se sirvieron los alimentos y bebidas, sobre las consecuencias que traer las políticas equivocadas y convenencieras de la clase política mexicana, que solo ven por sus intereses, dejando a un lado el bienestar de la población en general.
La impopularidad de Enrique Peña Nieto llegó a niveles nunca antes vistos por ningún presidente de la república. Las redes sociales han sido inclementes con el Presidente de México en turno y han ridiculizado la figura presidencial. Ante esta situación, los políticos que hasta hace algunos meses se sentían seguros y peleaban por la nominación, ahora la piensan dos y tres veces para nominarse. Tonto no son.
Ahora, las protestas sociales lejos de diluirse, arreciaran en la mayor parte del territorio nacional y lógicamente la entidad poblana no es una isla que escapa a esta situación.
Mientras todo esto pasa, ayer vimos en TV a un Enrique Peña Nieto, con el pretexto del saludo de año nuevo, con el rostro desencajado, explicando lo inexplicable y justificando sus decisiones, que han puesto de rodillas a los mexicanos. No se vale. SALUCITA DE LA BUENA.
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