El 30 de agosto de 1918, Lenin se disponía a subir a su automóvil, luego de un mitin en una fábrica moscovita. Ese día hubo muchas fallas de seguridad y no llevaba escolta. En medio de la oscuridad y la desorganización, se escucharon al menos tres disparos y Lenin resultó herido. No pudieron precisar quién los hizo, pero detuvieron a Fania Yefimovsna Kaplan o Fanny Kaplan. Por la conmoción, no pudo decir si era la perpetradora, aunque luego se declaró culpable y se negó a hablar. No se encontró el arma, pero más tarde se presentó una que nunca se probó si lo era. Fania, de familia judía, fue ejecutada y vino una purga sangrienta contra los enemigos de los bolcheviques…
Tiempo después se habló de una operación de la inteligencia británica para matar a Lenin. Las corrientes revolucionarias comenzaban a crearle problemas al Imperio. ¿Fue un ajuste de cuentas? El mes anterior, Nicolás II y su familia habían sido asesinados. Era el primo más querido por el rey Jorge V de Inglaterra. Fania había estado antes en prisión y su vista quedó afectada. ¿Hubo otra tiradora por si Fania fallaba y no sabemos quién impactó a Lenin, que no murió? El objetivo se habría cumplido: las balas habían sido untadas en ajo y cebolla para envenenarle la sangre, además de que no se las pudieron extraer. La salud de Lenin se quebrantó para siempre y una serie de infartos lo acabaron…
Más artículos del autor
“Stalin, el hombre de acero…”
El ascenso de Stalin fue acompañado de un baño de sangre contra sus enemigos, sobre todo Trotsky y sus seguidores. Desde joven, era de carácter difícil y violento. A veces no hay que preguntarse qué le pasó a alguien de chico, sino de grande. Fue la muerte de su esposa lo que quebró a Stalin por dentro. Él mismo dijo que con ella se había ido de sí todo resto de piedad y amor. Así nació el Stalin que todos conocemos. Hay ausencias que se quedan y pérdidas que nunca se van…
Hoy vemos al nazismo y al estalinismo como antitéticos, pero no fue así. Eran ‘hermanos gemelos’. Antisemitas y exterminadores. Dos conspiradores natos. Se aliaron, se imitaron y se odiaron. La estrategia de la Guerra Fría, llevada a cabo por Stalin a instancias de Suslov, fue a la que apuntaron para derrotar los globalizadores trilateralistas, que vimos en la entrega anterior…
“El nacimiento del juego global…”
Corría el año de 1969, cuando un joven asesor escribió un artículo para la revista ’Foreigns Affairs’, llamado: ‘Entre dos épocas’. Al año siguiente lo amplió como libro, conservando el nombre. Retomaba las reflexiones hechas con su amigo Samuel Huntington y anunciaba el advenimiento de la ‘era tecnotrónica’. El mundo entraba en un cambio de época y Estados Unidos debía prever una serie de desafíos por el cambio geopolítico que implicaba. Debía proceder a una convergencia mundial entre Europa, Asia y Norteamérica, que terminaría dando al traste con el poderío soviético, que no sería capaz de afrontar la transformación tecnológica, ni la economía global…
El artículo no pasó inadvertido para alguien como David Rockefeller que quiso conocer al autor. Así fue como terminó contratando a Zbigniew Brzezinski para diseñar un plan detallado y el organismo que lo ejecutaría…
“Se funda la Comisión…”
El proyecto de Brzezinski, fue arropado por el Consejo de Relaciones Exteriores y el Club Bilderberg, de los que cabe decir que no son sociedades secretas, como afirman los que gustan de la teoría de la conspiración. En 1973, a instancias de Rockefeller, nació en Tokio la Comisión Trilateral, llamada así por el propósito de aglutinar a las tres partes de mundo con libre mercado de entonces. Desde aquel año, comenzaron a descollar dos de sus integrantes: Jimmy Carter y George Bush., quedando para Brzezinski la distinción de ser su primer director…
Un punto central, además de lo ya dicho, era desarrollar una confrontación con la URSS fuera de la vía armada. El centro sería una competencia tecnológica, científica y comercial. Era evidente que los soviéticos no iban a disminuir su gasto militar. Con tal de sostener la competencia, recortarían su gasto social, lo que a la larga generaría descontento en la sociedad…
Asimismo, se procedería a un acercamiento con Europa Central y Oriental, con la idea de alejarla gradualmente de la esfera de influencia soviética. Foros de discusión, inversiones, cualquier cosa que tendiese vínculos con la Comisión Trilateral. Esto explica la cantidad de encuentros entre analistas, historiadores, geopolíticos, empresarios, líderes de opinión, entre otros.
Se fomentarían los nacionalismos al interior de la URSS, para provocar una implosión. Una competencia entre los dos estilos de vida sería la ocasión para expectativas en la URSS, envidiando el estilo de vida americano y sus comodidades….
“Brzezinski y el vacío estratégico…”
Al margen de su genialidad, Brzezinski causó buen impacto en el Club Bilderberg y en la élite reunida en Tokio porque había un vacío estratégico. En 1960 había muerto el gran estratega de los Bilderberg: Joseph Retinger. En 1972, tuvo lugar el deceso del teórico de la Pan-Europa: Richard Nikolaus Graf Coudenhove-Kalergi, amigo entrañable de Retinger. Dos bajas muy sensible, en un lapso de trece años, para los clubes internacionales que veían con mucha inquietud la amenaza soviética…
Zbigniew Brzezinski es un hombre brillante y en 1973, las condiciones estaban puestas para que tuviese un éxito arrollador. Por fin tenían alguien que entendía la mentalidad de la nomenklatura de la URSS. Les recuerdo que rusos y polacos son eslavos, con peso decisivo de los primeros en lo que fuera la Unión Soviética…
“A la sombra del poder global…”
En 1977, la Comisión Trilateral logró un objetivo de alcance global, al llegar Jimmy Carter a la Presidencia de Estados Unidos. ¿Quién creen que fue su asesor clave? Zbigniew Brzezinski, claro. Pero para serlo, Zbigniew libró una batalla frontal con Cyrus Vance, secretario de Estado, que terminó perdiendo al carecer del margen y la talla intelectual de Brzezinski…
Como un rompecabezas, todo se fue conjuntando. En 1979, muere el Papa Paulo VI y Juan Pablo I, su sucesor, muere a escasamente un mes de su elección. Fue en el mismo año en que la URSS metió las manos en Afganistán y Estados Unidos apoyó a los ‘mujahidines’ (organización secreta de ‘guerreros ya muertos’). Los soviéticos parecían imbatibles, pero fueron derrotados por los mujahidines’ en Afganistán…
El ascenso de Juan Pablo II al Pontificado, completó el cuadro: igualmente eslavo y polaco como Zbigniew Brzezinski, el primer Vicario venido del área de influencia de la URSS. No podía ser de otro modo, cundió el pánico en la nomenklatura soviética…
Pese a ser republicano, Ronald Reagan conservó a Brzezinski como asesor en el combate geopolítico con la URSS. Se estaba consolidando la élite trilateral que terminó ganando la Guerra Fría. Lo veremos en la siguiente entrega porque Donald Trump va rumbo a la fundación de una nueva Comisión Trilateral que le sirva para derrotar a China, el nuevo adversario global…
Hasta entonces…
Comentarios: confinespoliticos@yahoo.com