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Miércoles, 13 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Fidel y la educación en Cuba

Cuba y la educación. Predominio norteamericano. Formación de Fidel. Maestro y escuela, puntales

Raymundo Alfaro Pérez

Originario de Puebla. Casado y padre de cuatro varones. Abogado, Notario y Actuario. Egresado de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales BUAP. Maestría en Ciencias Políticas BUAP. Doctorado en Derecho BUAP 
 

Viernes, Diciembre 2, 2016

Solo el ejemplo propio nos da moral para exigir”

Fidel Castro Ruz.

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Los líderes y pueblo de Cuba, dirigidos por el comandante Fidel Castro, lograron una de las proezas fundamentales de la revolución cubana, el concebir que la educación es la tarea esencial en la vida de cualquier pueblo, y la cual depende, en su naturaleza y desarrollo, de la organización de la sociedad, actividad que se determina básicamente por las estructuras económicas establecidas en un contexto determinado. En ese orden de ideas los destinos de Cuba al igual que casi todos los países de Latinoamérica, estuvieron durante varios siglos regidos por poderes extranjeros, metropolitanos; como lo fue el de la España monárquica primero y del imperialismo estadounidense después. La enseñanza y la cultura entonces se mantuvieron marcadas en todos sus niveles, por el interés  de defender y prolongar la situación injusta y opresora inherente a la realidad colonial y neocolonial.

Posteriormente el otro escenario hasta antes de 1959, en Cuba, periodo al que los cubanos llaman el de “Republica mutilada”, lo que sobresalió en materia educativa y cultural, fueron las acciones omnipresentes del imperialismo de los Estados Unidos, caracterizado por la utilización de distintos instrumentos, pero con la intención similar al de la época colonial; de lo que se trataba entonces era de tener gobiernos sumisos y un pueblo sometido al intereses imperial, todo ello hacia muy lejana la posibilidad de pensar en una educación popular. La erudita formación de Fidel Castro le permitió entender, comprender y poner en acción las ideas de hombres de la talla del padre  Félix Varela (1788-1853), José Martí (1853-1895) y de Enrique José Varona (1849-1933) y de otros más que le ilustraron el pensamiento sobre la importancia de sacudirse del yugo opresor mediante el uso legítimo del derecho de rebelión.

Una primera tarea de la revolución después de 1959 fue emprender y con éxito de la campaña de alfabetización de 1961, la idea fue hacer realidad que la escuela y el maestro estuvieran cerca del pueblo, solo de esa manera se romperían los moldes coloniales e imperiales que obstaculizaban la universalización del conocimiento sin ninguna excepción y sin pausa alguna, la tarea era en ese momento “urgente”, esta labor escolar represento para la condiciones del hermano pueblo de Cuba, como un trascedente hecho de cultura, considerado a través de la historia como el impulsor de transformaciones imprevisibles en una sociedad socialista que no se construye de la noche a la mañana.

El objetivo del sistema educativo cubano se propuso en los inicios del periodo revolucionario elevar la calidad de los servicios educacionales  en todos los aspectos, como consecuencia de esto, se fortaleció el trabajo pedagógico, para mejorar la organización escolar, con el fin de revisar y ajustar los planes y programas de estudio. Perfeccionar los libros de texto gratuito guías y base material de estudio en general; elevar la preparación del personal docente y de dirección, sin descuidar el trabajo en la unidad del sistema, así como en el aseguramiento de los recursos materiales necesarios para la realización del acto educativo.

En cuanto al significado de la educación universitaria la idea primera fue “llevar al pueblo a la universidad” y la segunda “llevar la universidad al pueblo”. Para que se lograra el primer objetivo fue necesario destruir las barreras que no pudieron quebrantarse en la época de la Republica mutilada. En este tipo de universidad se nutría principalmente de jóvenes salidos de los medios ricos o acomodados, es decir burguesía y pequeña burguesía, por lo tanto no ingresaban en ella los representantes de los sectores más pobres, hijos de trabajadores, campesinos y empleados. En la nueva realidad revolucionaria debía ser la capacidad y no la posibilidad económica la que abriera las puertas de la enseñanza superior.

La otra gran apuesta del modelo surgido de la rebelión encabezada por Fidel fue: que la Ciudad Universitaria, noble objetivo de una época, debía dar paso a una universidad de la nación, en una nueva y ambiciosa medida. Todo el territorio del país habría de convertirse en campus universitario, en espacios que estuvieran cruzados por una red creciente de cátedras y laboratorios, donde cada trabajador pudiera convertirse en un estudiante y cada estudiante en un trabajador. Con estas utopías socialistas que se fueron concretizando se escribiría la historia de una nación castigada injustamente por el imperio estadounidense, imponiéndole un embargo económico, comercial y financiero a la isla caribeña, y que hasta la fecha subsiste, con el aislamiento de los principales gobiernos latinoamericanos que bajo la presión de la Organización de Estado Americanos (OEA) marioneta de los intereses de Estados Unidos en esa época.

Fue así que en el año de 1964 la OEA emitió una serie de resoluciones en contra de Cuba, producto de una reunión de ministros de relaciones exteriores, celebrada en Washington, donde se establecía: que los Gobiernos miembros de los Estados Americanos no mantendrían relaciones diplomáticas ni consulares con el Gobierno de Cuba, además de que los Gobiernos de los Estados Americanos debían interrumpir todo intercambio comercial, directo o indirecto, con Cuba, con excepción de los alimentos, medicinas y equipo médico que por razones humanitarias puedan ser enviadas a Cuba, se resolvía que los Gobiernos de los Estados Americanos obstaculicen todo transporte marítimo entre sus países y Cuba, con excepción del transporte necesario por razones de índole humanitaria. Para cuando esto sucede Cuba ya había sido expulsada de la OEA en 1962, y México fue el único país que no rompió relaciones diplomáticas con Cuba y eso es de reconocerse en las acciones de la política exterior de nuestro país. Y a pesar de todas estas gestiones de ignominia en contra de la Revolución Cubana y su noble y firme proceso de ver a la educación como la palanca de desarrollo, pudo irse Fidel dejando convertida a Cuba en una gran escuela.

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