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OPINIÓN

Elecciones presidenciales en Estados Unidos

Llega el día D. Los datos. Los equilibrios. Las fuerzas. Las propuestas. La sensibilidad

Germán Molina Carrillo

Abogado, notario y actuario por la Facultad de Derecho de la BUAP; doctor en Derecho por la Universidad Autónoma de Tlaxcala. Es director fundador del Instituto y del Centro de Ciencias Jurídicas de Puebla y de la Revista IUS; autor de más de siete obras jurídicas, ponente, moderador, comentarista, y conferencista.

Martes, Noviembre 8, 2016

Las elecciones federales de Estados Unidos de Norteamérica se realizan cada 4 años el primer martes de noviembre para elegir al Presidente y legisladores de la nación. En 2016, las elecciones presidenciales se realizarán el 8 de noviembre.

El camino para convertirse en Presidente resulta largo, escandaloso y amplio porque elegir al próximo inquilino de la Casa Blanca es todo menos simple.

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Postularse a la presidencia requiere de años de planificación activa, recaudación de fondos y cálculos por parte de los dos únicos partidos políticos existentes en dicha nación, demócratas y republicanos eligen a sus respectivos candidatos a través de procesos patrocinados por ellos mismos en cada uno de los estados y territorios de Estados Unidos, el cual inicia en febrero y tarda hasta cinco meses.

Una vez elegido su candidato, se dedican a hacer campaña durante el resto del verano y el otoño, hasta las elecciones generales las cuales deberán llevarse a cabo en la fecha anteriormente señalada.

Aunado a ello, las campañas presidenciales en el país vecino, son las más caras en Latinoamérica y posiblemente del mundo, ya que a diferencia de otros países, no hay límite respecto a cuánto puedes gastar, ni cuándo empiezan, por lo que también son muy prolongadas. Una campaña presidencial puede llegar a costar hasta 1.000 millones de dólares, sin contar con el dinero que grupos externos gastan en ellas.

La carrera por la Casa Blanca es un poco diferente. Cuando usted vota por un candidato presidencial, en realidad está votando por un grupo de personas llamadas “electores”. Estos forman parte del Colegio Electoral, que es el sistema usado para elegir al Presidente y Vicepresidente de Estados Unidos.

La idea de usar electores viene de la Constitución de EE. UU. Los fundadores del país consideraron esta forma de elección como un punto intermedio entre elegir al Presidente mediante el voto popular directo o elegirlo a través del Congreso.

Es decir, en lugar de elegir a un presidente con base a cuántos votos reciben, cada estado tiene un número de electores igual al número de congresistas y senadores que posee, mientras más grande es el estado, más electores tiene. La cantidad de miembros del Congreso (Cámara de Representantes y Senado) que tiene cada estado determina el número de electores. Hay un total de 538 electores, incluyendo 3 que representan a Washington, DC.

En todos menos dos estados (Maine y Nebraska), es un sistema en el que el ganador se lo lleva todo. Por ejemplo, si ganas el 60% de los votos en California, obtienes todos los electores de ese estado. Por ello, en 2012, Obama se llevó el 51% de los votos a nivel nacional, lo que se tradujo en el 61% de los votos del Colegio Electoral.

Al final, quien reciba 270 votos o más del Colegio Electoral gana. Aunque la votación real del Colegio Electoral se realiza en diciembre, en la mayoría de los casos se anuncia al ganador en la noche de las elecciones cuando hay una proyección sólida.

Matemáticamente es posible ganar la mayoría de los votos del Colegio Electoral, pero no el voto popular. Eso significa que un candidato puede ganar una combinación de estados hasta alcanzar los 270 votos sin haber ganado la mayoría de los votos individuales en todo el país. Esto ha pasado cuatro veces en la historia de las elecciones de Estados Unidos, la más reciente en el año 2000.

LOS CANDIDATOS

Para este proceso electoral, cada partido ha elegido a quien lo representará en las urnas, por primera vez en la historia el Partido Demócrata postula a una mujer para convertirla en presidenta del país considerado como la primera potencia mundial, Hillary Clinton, quien para lograr lo anterior, tendrá que derrotar al candidato republicano Donald Trump.

Ambos, bajo sus ideales y compromisos han realizado campaña para tratar de convencer al electorado de ser la persona ideal que comande los intereses de la nación más poderosa e influyente del mundo.

Por lo anterior, resulta menesteroso conocer a groso modo quién es cada uno de los aspirantes a ostentar el título de presidente de los Estados Unidos de Norteamérica y convertirse en el mandatario más poderoso del orbe mundial.

Empezaremos por conocer un poco de la primer mujer en convertirse en candidata a la presidencia de Estados Unidos por parte del Partido Demócrata, Hillary Diane Rodham Clinton, más conocida como Hillary Clinton, nació el 26 de octubre de 1947, en la ciudad de Chicago. Se desempeñó como la sexagésima séptima secretaria de Estado de los Estados Unidos de 2009 a 2013, senadora junior de los Estados Unidos representando a Nueva York de 2001 a 2009, primera dama de los Estados Unidos de 1993 a 2001 y primera dama de Arkansas de 1983 a 1992.

Abogada egresada de la Facultad de Derecho de Yale, donde formó parte de la comisión editorial del Yale Review of Law and Social Action (Revista de Yale sobre Leyes y Acción Social). Comenzó estudios de posgrado sobre niños y medicina en el Yale Child Study Center. Su primer trabajo como experta, «Children Under the Law», fue publicado en la Harvard Educational Review a finales de 1973.

La hoy candidata, anteriormente había manifestado que no tenía interés alguno en postularse a la presidencia, sin embargo, Clinton se despidió del Departamento de Estado con altos índices de aprobación, y varias encuestas empezaron a perfilarla como la gran favorita entre los demócratas para alcanzar la nominación presidencial de su partido en 2016. En septiembre de 2013, en medio de una continua especulación política en los medios de comunicación, afirmó que estaba considerando una postulación, pero que no tenía prisa en tomar una decisión. Mientras tanto, tuvo lugar una campaña de espera, que incluyó una gran red de donantes, operarios experimentados, comités de acción política Ready for Hillary y Priorities USA Action, así como a otras plataformas.

El 12 de abril de 2015, la especulación terminó cuando Clinton anunció formalmente su candidatura por correo electrónico y a través de la publicación de un video, donde decía: «Cada día, los estadounidenses necesitan un defensor. Y yo quiero ser esa defensora». Inició su campaña haciendo viajes a pequeña escala a los primeros estados que celebrarán primarias y caucus, así como involucrándose con una serie de actividades para recaudar fondos.

Clinton ganó virtualmente la nominación el 7 de junio de 2016 al imponerse en varios estados a Bernie Sanders, su único rival en las primarias en esos momentos. Clinton sumó 2.497 delegados, frente a 1.663 de Sanders, con otros 605 delegados aún en juego.

El 22 de julio de 2016, durante la visita de Clinton a Florida, anunció que el senador por Virginia Tim Kaine sería su compañero y candidato a la vicepresidencia.

Fue proclamada oficialmente candidata por el Partido Demócrata a la presidencia el 26 de julio de 2016 en la Convención Nacional Demócrata celebrada en la ciudad de Filadelfia.

Donald John Trump, nació el 14 de junio de 1946, inició sus estudios en la Universidad de Fordham, en el Bronx, durante dos años, pero se pasó a la Escuela de Negocios Wharton de la Universidad de Pensilvania, porque Wharton tenía uno de los pocos programas de estudio dedicados al sector inmobiliario. Se graduó en 1968, con un grado de Bachelor of Science en Economía y Antropología.

Comenzó su carrera en la empresa de bienes raíces de su padre, Elizabeth Trump and Son, focalizada en la vivienda de clase media para arrendar en Brooklyn, Queens y Staten Island. Uno de sus primeros proyectos, todavía en la universidad, fue la revitalización del complejo de apartamentos de Swifton Village en Cincinnati, en el estado de Ohio, que su padre había comprado por 5.7 millones de dólares en 1962.

Trump ha desarrollado varios proyectos inmobiliarios, como la Trump International Hotel and Tower de Honolulu, Trump International Hotel and Tower de Chicago, Trump International Hotel and Tower de Toronto, y Trump Tower de Tampa, la Trump Towers Atlanta One en un mercado de vivienda que tiene el segundo mayor inventario de ese tipo de propiedades.

En 2015, la revista Forbes calculó que Donald Trump, tenía una fortuna neta de 4.100 millones de dólares.En junio de 2015, la revista Business Insider publicó un estado financiero suministrado por el propio Trump, con fecha del 30 de junio de 2014. Según el documento, su fortuna es de 8.700 millones de dólares. De esa cantidad, 3.300 millones corresponden a "Negocios de licencias de bienes raíces, marcas y desarrollos basados en marcas", descritos por Business Insider como "básicamente (implicando) que Trump valora su carácter en 3.300 millones de dólares".

El 16 de junio de 2015, en la ciudad estadounidense de Nueva York, Trump anunció su precandidatura para las elecciones de 2016, por el Partido Republicano, bajo el eslogan "We are going to make our country great again" (Vamos a hacer a nuestro país grande de nuevo). En su presentación, Trump criticó el avance de China en la economía mundial y también la presencia de inmigrantes mexicanos en Estados Unidos.

Este discurso generó controversia, ya que hizo comentarios despectivos hacia México, catalogando a los inmigrantes mexicanos ilegales como "corruptos, delincuentes y violadores", indicando además su deseo de construir un muro entre las fronteras de Estados Unidos y México, que tendría que ser pagado por México. Estas declaraciones causaron el enojo de la comunidad latina de los Estados Unidos e hicieron que varias empresas (como NBC, Macy's, y Univisión) cortaran relaciones comerciales con el candidato demócrata.

Trump consiguió vencer en las elecciones primarias tras la retirada de todos sus adversarios, y se convirtió oficialmente en candidato a la Presidencia en la Convención Nacional Republicana celebrada entre el 18 y el 21 de julio de 2016.

LAS PROPUESTAS.

Las plataformas de campaña presentadas por ambos candidatos son polos opuestos en casi todos los aspectos, por lo que, el que resulte ganador, llevará el destino del país considerado como la primera potencia mundial, por rumbos muy distintos, observemos los puntos más relevantes, en un gráfico comparativo publicado por Univisión noticias mediante su portal de política:

Por los contrastes enfoques que cada candidato ostenta en su plataforma de campaña, es indiscutible que a México conviene más un triunfo de la candidata demócrata, esto en razón de ser la derrama del gasto público un factor fundamental para el mantenimiento del circulante activo y el decremento de las remesas enviadas a México desde el exterior por migrantes a sus familias, factores que presionan a la economía mexicana, y que con Trump como presidente, generaría problemas que impactaran a la capacidad del gasto y consumo de la población, provocando desajustes a la paridad del peso mexicano frente a las divisas internacionales, afectando el costo de las importaciones y disparando costos de productos de consumo interno, el alza de los instrumentos crediticios por el incremento en las tasas de interés, el recorte presupuestal, reducirá el gasto público federal y las participaciones a los Estados y Municipios generando cancelación de obras y servicios públicos.

[El autor es Director General del Instituto de Ciencias Jurídicas de Puebla A.C.]

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