Sucedió casi simultáneamente: se expulsó a un militante de un partido político y se realizaron cambios en la PGR y en la Secretaría de la Función Pública.
El politólogo italiano Norberto Bobbio señaló que una de las promesas de la democracia fue erradicar el poder invisible: mafias, protección de delincuentes, corrupción y dar lugar a la transparencia del poder, promesa que en muchas latitudes está por cumplirse.
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Esta cita viene a tono ya que el 25 de octubre del presente se llevó a cabo la audiencia de pruebas y alegatos que ordena el Código de Justicia Partidaria del PRI dentro del Procedimiento Sancionador contra el militante Javier Duarte de Ochoa, quien no compareció a dicha audiencia ni presentó escrito de contestación a las imputaciones que se le hicieron, cuyo término venció el pasado 21.
La Comisión Nacional de Justicia Partidaria de dicho partido político resolvió:
- Decretar la expulsión del aludido porque se acreditó, con diversos medios de prueba, que violó sistemáticamente los Estatutos de su partido y los códigos de Ética y de Justicia Partidaria, al cometer actos de falta de probidad durante su gestión como gobernador del estado de Veracruz de Ignacio de la Llave.
- El efecto de la resolución tomada consistió en la pérdida de todos sus derechos como militante, así como en su retiro del Padrón de Militantes del PRI y la imposibilidad de reafiliarse a ese instituto político.
Asimismo, se realizaron cambios de titular en la PGR, quien seguramente será el primer Fiscal General de la República y en la Secretaría de la Función Pública, donde se nombrará en lo futuro a un Fiscal Especializado en materia de delitos relacionados con hechos de corrupción.
Dicha Fiscalía tendrá como propósito: sancionar y erradicar los actos de corrupción en la República Mexicana o aquellos cometidos por servidores públicos en el extranjero.
Estos hechos son señales en favor de la transparencia, la rendición de cuentas, el combate a la corrupción e impunidad y a todas las conductas que afecten el desempeño de los funcionarios públicos emanados de partidos políticos.
¿El último Procurador pondrá a disposición del Juez al prófugo o será alguno de los primeros fiscales quien lo haga?
El poeta romano Horacio expresó: “La justicia, aunque anda cojeando, rara vez deja de alcanzar al criminal en su carrera”.