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Generalmente en la temporada de lluvias, los niveles de contaminación de las aguas de los ríos disminuyen, pero tratándose del Atoyac, sus aguas lejos de reducir la contaminación, el problema se agrava, como consecuencia de las brutales descargas de aguas negras que a diario arrojan las empresas a través de los drenajes municipales, con la complacencia y tolerancia de malos funcionarios.
Germán Sierra Sánchez, delegado de la Comisión Nacional del Agua, alejado de maquillajes y de viva voz, denunció la corrupción que practican malos funcionarios de varios ayuntamientos, entre ellos el de Puebla capital. Los burócratas municipales se coluden con empresarios para conectarse con los drenajes municipales y arrojar sus aguas negras a la cuenca del río Atoyac.
De allí que resulta una utopía los deseos del alcalde interino, Luis Banck Serrato por sanear el Atoyac. Lo que debería hacer el presidente municipal es sancionar y exhibir a los funcionarios corruptos que mediante dádivas permiten la contaminación del afluente. Las intenciones del alcalde son buenas, pero nada más. No dejan de ser declaraciones populistas que lo desgastan por mentir, sabiendo que sanear el río prácticamente es misión imposible. La corrupción en su administración, es el dique para cumplir su palabra.
En su discurso de denuncia, expresado en el foro de Diálogos Metropolitanos, organizado por el Congreso del Estado, -inusual en Germán Sierra Sánchez-, destacó que en los últimos 20 años se han invertido más de 5 mil millones de pesos para el rescate de la cuenca del Atoyac. ¿Qué ha pasado…? Todo ha sido un fracaso, pues el río se encuentra más contaminado que antes. De nada han servido los convenios y estudios para tratar de salvar de la contaminación al Atoyac, de allí que, repito, los propósitos de Luis Banck son solo buenos deseos, porque entre lo deseable y lo posible, existe un buen trecho.
El Atoyac cruza por 22 municipios poblanos y ninguno cumple con la normatividad para detener la contaminación. Sierra Sánchez, ¡por fin…! , puso el dedo en la llaga sobre el verdadero problema de contaminación del rio Atoyac. La causa: Corrupción desenfrenada en los ayuntamientos. Fustigó a los alcaldes, pues prefieren pagar sanciones que limpiar el rio. Saben que para el pago de las multas participan los empresarios, porque simplemente de manera criminal les permiten descargar sus aguas negras al afluente.
El canallesco contubernio empresarios-ayuntamientos, propicia que en el Atoyac corran aguas con metales pesados, difícil de degradar. El problema bien pudiera solucionarse, pero con funcionarios honestos que, costara lo que costara, metieran bajo el imperio de la ley a empresarios y servidores públicos. Lo deseable: Evitar las descargas de aguas negras. Lo posible: invertir en plantas de tratamiento.
El Ayuntamiento de Puebla, principal contaminante del Atoyac, -el 70 por ciento de la contaminación del rio es culpa del municipio de Puebla, dice Germán Sierra-, debería de atacar de manera enérgica el problema. Con declaraciones demagógicas del alcalde interino no se podrá solucionar el grave problema que está ocasionando enfermedades crónicas y degenerativas entre la ciudadanía.
Han pasado una buena cantidad de políticos y funcionarios de administraciones estatales y municipales. El tema de sus discursos: El rescate del Atoyac. Resultado: Mentiras y más mentiras. ¡Que pena…! SALUCITA DE LA BUENA.
fomca_49@yahoo.com.mx