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OPINIÓN

El miedo sale caro

en lo que hagas, si sientes miedo, ¡hazlo con miedo! porque si te tardas, te va a salir caro.

Alejandra Fonseca

Psicóloga, filósofa y luchadora social, egresada de la UDLAP y BUAP. Colaboradora en varias administraciones en el ayuntamiento de Puebla en causas sociales. Autora del espacio Entre panes
 

Jueves, Agosto 25, 2016

“Fíjate, --me dijo--, cuando me asaltaron a mano armada en mi coche, tuve suerte; aunque se llevaron todo, me dejaron con vida. El problema es que me entró el miedo, ese maldito miedo…

“Mi coche estaba asegurado, ya no puedes andar en un auto que no lo esté. Entonces, tenía la garantía de que me pagaría el seguro y empecé a hacer los trámites, y bueno, en lo económico no perdería todo. Pero el miedo, el pinchi miedo ahí estaba. Me di valor para ir a la aseguradora. Iba y venía a entregar y recoger documentos para los trámites y, a punto de que me lo pagaran, ¡el pinchi coche que aparece! Me entró pánico. Nunca sabes qué hicieron con tu automóvil, dónde se lo llevaron, qué transportaron; y lo peor, sabes que saben quién eres, dónde vives, cómo te llamas…

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“Primero, el miedo por la experiencia: días y noches que andas zombi. Repites y repites la escena en tu mente mientras duermes o estás despierto. Estás en la negación, no aceptas haberlo vivido y crees que pudo haber sido diferente. Te planteas mil y un cosas que pudiste evitar, que pudiste haber decidido de otra manera. Y así pasan semanas. Pero tienes que funcionar en tu día a día, y te come la inercia. Y después, cuando aparece el coche, ahí te lleva la chingada…

“No quise verlo, no podía, el miedo era más fuerte que yo. Amigos míos me acompañaron a los trámites para recuperarlo. Lo llevaron al taller y ahí lo dejé indefinidamente hasta que me llamaron para recogerlo. Y por una cosa u otra, por cualquier detalle, dejé que pasaran más días… hasta que fue inminente ir por él.

“El día que lo vi, lloré… sentí dolor. ¡Tanto esfuerzo para comparar mi coche, me gustaba tanto, y en segundos se desvanece: y en segundos, reaparece. Todas las ilusiones de pasear, llevar, traer, subir, bajar con mi familia y amigos, ¡de disfrutarlo pues!, en ese momento calaron hondo. Me pasmé. Dejé pasar días y semanas que pude agilizar todo para venderlo, y ahí fue cuando dije en voz alta: ©el miedo sale caro…© El joven del taller me miró extrañado como buscando comprender. Y le expliqué, como te lo explico a ti ahora: tuve mucho miedo después del asalto, pero más cuando apareció el coche. Me dio miedo mi vulnerabilidad. En un minuto te destrozan la seguridad, la alegría y la vida… sí pueden. Sí no acaban con ella, sí te la descomponen. Después vino el dolor, mucho dolor, porque tienes que deshacerte del auto y entre más rápido lo hagas, es mejor, y recuperas tu estabilidad y tu paz.

“Yo no lo hice rápido, por miedo. Todo me salió más caro, me tardé por miedo, y el auto se devaluó más. Sí, el miedo sale caro. Por eso te aconsejo: en lo que hagas, si sientes miedo, ¡hazlo con miedo! porque si te tardas, te va a salir caro.”

alefonse@hotmail.com      

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