Un nuevo reto para nuestro país: la integración de la seguridad privada y la pública.
La seguridad privada se dirige básicamente a proteger el patrimonio tangible e intangible de las empresas, sin embargo, un nuevo concepto puede ser susceptible si se revisa el paradigma actual en: legislación, organización del sector y relaciones seguridad privada – seguridad pública.
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Legislación.- El gobierno norma por medio de leyes y reglamentos las actividades de la seguridad privada en el ámbito federal y local, sin embargo, deja fuera las actividades de investigación, cuando cotidianamente las empresas la realizan y aún más, desarrollan inteligencia de negocios.
Organización.- Existen asociaciones empresariales o de profesionistas; sería conveniente avanzar hacia la conformación de una Cámara empresarial, pues con ello se podría contribuir al control que el gobierno efectúa sobre las empresas y el personal que presta sus servicios en ellas, entre otros aspectos.
Relación seguridad privada – seguridad pública.- ¿Se desea avanzar hacia la contribución de la seguridad privada a la pública para crear sinergias?
Si el gobierno considera pertinente que la actividad de vigilancia y patrullaje del sector privado apoye con información sobre el acontecer en carreteras y en los sitios donde se ubican las empresas, con el fin de prevenir y reaccionar ante el delito, serían necesarios esquemas de colaboración formales para ello.
Podría ser pertinente que el sector privado aportara información para coadyuvar a la procuración de la justicia, para ello se debería permitir generarla y aportarla por medios legales y adecuados con ese propósito.
Ta vez sea el momento de la corresponsabilidad más allá de la contribución a la prevención del delito.
El poeta y dramaturgo Thomas Stearns Eliot expresó: “No harán muy grandes cosas los vacilantes que dudan de la seguridad”: