Son una mafia. Se organizan entre ellos para crear perfiles atractivos masculinos en cualquier red social. Toman fotos de los millones que hay en los diferentes sitios en redes sociales. Uno se dedica a identificar a estos hombres que son apetitosos para muchas mujeres. Entre ellos se dividen el trabajo y se ponen horarios para atender a sus posibles presas. Lo mismo hacen con fotos de mujeres sólo que con técnica a la inversa. Así inician la pesca al solicitar amistad vía mensaje privado sobre todo en Facebook y actualmente está en boga hacerlo con mujeres mexicanas.
El cuento es que son hombres que recién perdieron a su pareja, generalmente en un accidente, y una niña quedó huérfana y bien está con la abuela o en un internado. El sistema del hombre es de constante cariño, amabilidad, decirse necesitado de amor y atención, y sobre todo de querer superar la herida y la atención y mensajes con constantes, no hay tiempo que se pierda, y dicen necesitar que alguien lo ayude a criar a su hija. La niña pequeña, de 8-9 años, no tiene a quién llamar “mamá”. Con estos argumentos es fácil que la mujer responda con sensibilidad que va desde un: “lo siento mucho”, a un: “¿en qué te puedo ayudar?”.
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Cuando la mujer “ya picó”, continúa la táctica de sensibilizarla más al enviarle fotos de la niña huérfana de madre y llegan hasta a enviar supuestos mensajes breves de la menor hacia la nueva amiga del padre. Es un bombardeo persistente y constante que además de hablarle dulce al oído con todo tipo de promesas e involucramiento emocional, el hombre empieza a decirle que quiere rehacer su vida con una buena mujer que lo ame y atienda a él y a su hija. Hay muchas mujeres que en estos chats privados empiezan a responder con ilusión: se siente deseadas, amadas, necesitadas, emocionadas, guapas, excitadas y en verdad creen que quien está del otro lado del monitor existe, y existe para ellas de la manera como siempre lo habían soñado. El hombre explota ese sueño del amor romántico donde la solicitud de matrimonio es una constante… con el corolario de que vivirán por siempre felices... Hasta que él le pide, de manera confidencial, que lo apoye con un dinero para salir de un apuro que se le acaba de presentar. Hay quien cae. Me sorprende el número de mujeres que se la creen y envían dinero a pesar de las advertencias de sus amigos y familiares.
Este es el mismo sistema que utilizaban antaño los padrotes antiguos. Sólo que para obtener en dinero que les urgía, metían a trabajar a las muchachas a la prostitución porque era la manera en que podían ayudarlos.
Pero me extrañó un caso cuando tuve la oportunidad de hablar con uno de los padrotes cibernéticos: Me confió que en verdad se había enamorado de una de sus presas.
--¡¿Cómo así?!, pregunté.
--Sí, respondió, esa mujer me hizo revivir. Me hacía sentir lo que nunca nadie antes…
--¿Y luego?
--La tuve que dejar pasar porque yo no soy el de las fotos, y la cagué al pedirle dinero. Ella se dio cuenta… Así que la perdí. Y a pesar de que hay miles… ella era.
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