Los ciudadanos que transitan las congestionadas calles de la ciudad pueden advertir que en ellas hay de todo menos agentes de vialidad que dirijan el trafico ya que a estos es común encontrarlos en la pasividad de sus patrullas, con aire acondicionado, dispuestos únicamente a bajar de sus unidades para infraccionar o estafar a los conductores debido a la imperiosa necesidad que les aqueja por entregar a sus altos mandos las cuotas fijadas para que tengan derecho a conducir una patrulla.
En efecto los impresionantes grupos de activistas pagados para repartir propaganda política salen por doquier y aprovechan el caos vial de la ciudad para acercarse a los molestos conductores y ofrecer propaganda en favor de los candidatos al mini gobierno. La urgencia de un reordenamiento vial en la capital del estado a ninguno de los candidatos importa pues este es el momento menos oportuno para pelear con los concesionarios de rutas y taxis que se apropian de la ciudad estableciendo paraderos en cualquier esquina. Si bien, la Angelopolis ha sido decorada a capricho, el contraste de tal decoración pugna notablemente con el referido caos vial y así tenemos que los accidentes que se suscitan a cada momento solo permiten al gobierno del estado abrir nuevos encierros de vehículos e incrementar el costo de multas y pagos de piso, ello sin la menor consideración de protección civil puesto que dichos encierros representan en la entidad verdaderas bombas de tiempo considerando la gran cantidad de combustible almacenado producto de los aseguramientos a los denominados “chupa ductos”. Lo hasta aquí expuesto es prueba clara de la existencia de un gobierno tanto municipal como del estado, con nula preocupación por el bienestar social, ya que como lo he citado en anteriores entregas, existieron grandes obras como las denominadas ciclo vías que fueron estructuradas sin la planeación debida y sin prever la necesidad de estas frente al cinturón de miseria que rodea la capital, donde los servicios como agua y drenaje siguen siendo un imperativo para muchos. Claro debe quedar a la ciudadanía que no basta que un candidato o candidata al gobierno del estado acuda ante un notario público para firmar sus compromisos de campaña, si más tarde se tendrá la facilidad de evadir estos compromisos bajo el conocido pretexto de la “falta de recursos”, pero además, por sobre la fe de cualquier notario público prevalece lo preceptuado en los artículos 115,116 y 117 de la Constitución Política Mexicana y al caso traducido a la realidad social lo que en esos cardinales se lee, es claro que hasta ahora es letra muerta. Las necesidades que afectan a los poblanos no emergerán resueltas de la chistera de los candidatos, menos aún en un periodo tan corto de gobierno como el que pretenden detentar, por ello, previo al sufragio debe prevalecer el voto razonado, reitero como lo exprese en anterior entrega es imprescindible combatir el voto comprado, chantajeado y manipulado, para lo cual resulta indispensable conocer las imperantes necesidades que aquejan al estado dentro de las que emergen la seguridad, los servicios públicos en las colonias populares y de nueva creación producto de un desorden territorial, el reordenamiento vial, la estabilidad laboral en la estructura burocrática, el esquema de impartición y administración de justicia que muy pronto dará mucho de qué hablar. Concluyo, es notorio el rechazo social a la propaganda electoral y a los masivos acarreos de los mismos activistas políticos que como verdaderos borregos son trasladados de un mitin a otro; inteligente lector que el inalcanzable consto del voto sea producto de una sana reflexión que nos permita evidenciar nuestras realidades y necesidades, para lo cual debemos situarnos en el cinturón de miseria que enrolla la capital, la sierra negra, la mixteca, la sierra norte y nororiental.
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